Detectan 50 socavones de minería ilegal bajo la doble calzada a Buenaventura

Abril 29, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz , reportera de El País.
Detectan 50 socavones de minería ilegal bajo la doble calzada a Buenaventura

Preocupación. En cada uno de los cambuches hay un socavón del que se extrae de manera ilegal el oro. Los palos de madera que sostienen la tierra cede y el terreno de la vía se hunde.

El tramo a la altura de Zaragoza, que estaba listo para operar, se puede hundir en cualquier momento.

El hueco tiene casi un metro de diámetro. Cabe una persona de pie cubierta hasta la cintura. Para evitar que descubrieran el orificio, alguien le echó piedra menuda del río Dagua. No fue suficiente, el terreno siguió cediendo y el cráter ahora es más grande.El hueco está a la orilla del Tramo 1 de la doble calzada Loboguerrero-Buenaventura, específicamente a la altura del kilómetro 27, en Zaragoza, sitio que por más de tres años ha sido el epicentro de la minería ilegal de oro. El cráter —dicen los ingenieros que intervienen la vía— es lo de menos, debajo del corredor hay grietas que predicen lo peor.La vía, que tendrá una inversión total de $700.000 millones y cuyo tramo estuvo a punto de ser habilitado hace pocos días, ahora tiene paso restringido. Por esa zona no pueden pasar tractomulas de manera simultánea en los dos carriles porque la carretera se las tragaría: Los topos humanos ya carcomieron sus entrañas.“Han hecho muchos túneles y las partes en donde ha cedido la capa asfáltica es porque se han unido los caminos subterráneos”, explica un funcionario de Invías que pide la reserva de su identidad. Entonces, la doble calzada sería sólo un tapete de concreto o asfalto en el aire.Como lo denunció El País en noviembre pasado, la actividad ilegal que se mueve en dirección al metal, ya se concentra debajo de la vía que desemboca en el principal puerto del Pacífico. Puerto del que en buena medida depende la competitividad de Colombia de cara al tratado de libre comercio con Estados Unidos.Invías reveló que en un espacio de dos kilómetros, en pleno corazón de Zaragoza, hay 50 túneles en diferentes direcciones, la mayoría buscan el río Dagua. “Los mineros quieren pasar debajo de la vía para llegar a las profundidades del río, donde se dice, hay una veta enorme de oro. Lo están haciendo a costa de su propia vida, porque ese terreno es inestable”, advierte.El peligro ya lo había alertado el geólogo Julio Fierro Morales: “La vía al mar es una zona particularmente inestable por el perfil de sus vertientes, sísmicamente activa, con laderas sin perfiles estables y altas precipitaciones. A ello se le suma la actividad de socavación adelantada por el hombre, que forma una receta perfecta para que en cualquier momento la carretera colapse”.¿Problema social?Manuel Riascos es el representante de la comunidad del Alto y Bajo Dagua. Dice que no es un secreto que este año se reactivó la minería ilegal. “En su afán, la gente está cavando socavones que van acuñados con palos, pero son tenebrosos. El agua se filtra y el terreno se hunde. Algunos de esos túneles alcanzan 200 metros de profundidad”, precisa.Pero no sólo en Zaragoza están rotas las entrañas. El peligro también es inminente en Bendiciones, justo donde se hizo un puente elevado y donde una avalancha en el 2006 cobró la vida de 38 personas. En ese mismo sector en una montaña, que más parece una pared, hay bocaminas. En los cimientos del viaducto los mineros hacen ranchos de dos metros cuadrados y los cubren con lona verde, simulando un lugar para habitar. Pero desde el interior se puede llegar a profundidades inimaginables.“Nosotros no sabemos cuánto tienen esos túneles, lo que agrava el peligro porque no sabemos a qué nos enfrentamos”, dice un ingeniero de obra.La comunidad cuenta que los mineros que crearon la estrategia de los ‘cúbicos’ (así llaman a los túneles) vienen del Cauca, de Nariño y Chocó. Que están apadrinados por mafias y grupos al margen de la ley. Que otra vez hay más de cinco mil personas, unas 30 máquinas retroexcavadoras, dragas en el río, se reactivaron las tiendas y cantinas e imperan hombres armados. “Yo le advierto a mi comunidad de los peligros, a los otros es mejor no acercárseles. Este es un tema complicado”, sostiene Manuel Riascos. Ledis Torres, secretaria de Gobierno de Buenaventura, dice que están haciendo grandes esfuerzos para intervenir la zona con la Fiscalía para continuar el proceso de extinción de dominio de las máquinas que se utilizan en la actividad.Mientras que Diego Luis Hurtado, titular de Gobierno del Valle, explica que “la idea es hacer un sobrevuelo para luego dar el llamado de alerta a la Alcaldía del Puerto, al Gobierno Nacional y a las autoridades ambientales para que la minería no derive un problema social mayor”.La ley del silencioHace casi un mes una mujer gritó de dicha. Después de mucho excavar encontró una roca maciza de oro, un hombre se acercó y con una piedra le pegó en la cabeza. La señora quedó sepultada en el mismo sitio del hallazgo y el resto de mineros siguió su trabajo.Después, tras una semana de arañar la tierra, un mulato iba a comercializar su producido y el resultado serían cerca de dos millones de pesos, pero se le atravesó un hombre alto que, apuntándole a la cabeza con un revólver, le arrebató el fruto de su esfuerzo.Otro joven corrió con menos suerte en esa misma semana, recibió dos impactos de bala y fue arrojado al río Dagua después de ser robado. Su verdugo lo arrastró desde el otro lado de la carretera frente a la estación de gasolina del kilómetro 27.Las historias son contadas por espectadores en la vía, ninguno quiere tener nombre por represalias de los ‘caciques’. Es que los dueños del negocio de la minería en Zaragoza y Bendiciones no necesitan musitar palabra. Empuñan cuchillos y pistolas contra quienes se atreven a transitar por la carretera escudriñando su actividad. No hay policías y tampoco soldados que custodien la carretera o el río.Ese temor del Secretario de Gobierno del Valle de que se reviva el problema social en Zaragoza parece que se vuelve realidad, así Ledis Torres diga que “no bajaremos la guardia para evitar que la minería se vuelva a reactivar”.

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