Crónica: A espera de la tierra prometida

Enero 22, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Crónica: A espera de la tierra prometida

Garantizar la seguridad de las víctimas, el gran reto de la restitución.

El Programa de Restitución de Tierras ya arrancó en Valle y Cauca: desde noviembre de 2011 se han registrado 585 reclamaciones de predios. ¿Podrá el Gobierno cumplir con la iniciativa en una región cuyo conflicto armado no ha cesado?

El hombre está sentado en la sala de la Fundación Nuevo Amanecer, ubicada en Cartago, norte del Valle del Cauca. Lleva puesto un chaleco antibalas. Afuera lo espera un escolta en una camioneta. Todo aquello es pagado por el gobierno, explica. La Fundación, dirigida por el docente y desplazado por la guerrilla de las Farc Jesús Mario Corrales, asesora en asuntos jurídicos y reclamación de derechos a las víctimas del conflicto armado en Colombia. El hombre del chaleco antibalas asegura ser una de esas víctimas. Entre pecho y espalda - se levanta la camiseta y el chaleco para mostrar las cicatrices de las cirugías- le metieron ocho tiros. Por eso, agrega, no puede jugar fútbol. Tampoco comer frijoles, tomar chocolate, agacharse, trabajar en lo que sabe: el campo, la tierra. Se lo prohibieron los médicos. Esto último se lo impide, además, un grupo armado al servicio del narcotráfico que, denuncia, se apoderó de las propiedades de su familia. El hombre narra una historia con principio feliz y final terrorífico: fincas incendiadas, vacas asesinadas a bala, un hermano masacrado, una sobrina desaparecida, desplazamientos forzosos. El principio de esa historia fue así: Hasta 1999 su familia - padre, madre, 9 hermanos – eran propietarios de cinco fincas ubicadas en el municipio de El Dovio, al occidente del Valle del Cauca. En esas tierras trabajaba la familia. También habitantes de la zona. Sin embargo, en 1999, la historia cambió. Un grupo armado - Los Rastrojos - que en ese entonces estaba al mando del narcotraficante Wilber Varela, alias ‘Jabón’, asesinado en Venezuela en 2008, y que hoy es dirigido por los también narcotraficantes Luis Enrique y Javier Antonio Calle Serna, alias 'los Comba' – llegó para exigir vacunas a los hacendados. Primero cobraron $3 millones mensuales; después $6 millones; a los días, $8 millones. A cambio ofrecían proteger el ganado, los cultivos de café. Si no pagaban se tendrían que ir del municipio, advirtieron. La familia del hombre del chaleco antibalas pagó. Primero los $3 millones, después los $6 . Cuando la cuota llegó a $8 millones el hermano mayor se negó a cancelar: “Yo no voy a trabajar para ustedes”, les dijo. Fue cuando empezó el terror. Después de un mes de ‘mora’, los verdugos empezaron a asesinar al ganado. Era una advertencia. A los días incendiaron algunas de las fincas y le dispararon al hombre del chaleco los ocho tiros. Al hermano mayor lo mataron, a una sobrina la desaparecieron. Entonces la familia se fue de El Dovio. Se convirtieron en desplazados. En 2004, sin embargo, el ex presidente Álvaro Uribe les entregó junto con otras víctimas del conflicto permisos para trabajar las tierras de la finca Túnez, después Germania, ubicadas en el municipio de Ansermanuevo, Valle del Cauca, predios que habían sido incautados al narcotraficante Albeiro Monsalve, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos.A la familia del hombre del chaleco y a los otros desplazados también los amenazaron por esas tierras, en especial las de Germania. Esta vez habrían sido hombres del narcotraficante Diego Montoya que exigieron que les vendieran los terrenos. De nuevo, a huir.Ahora que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos lanzó el Programa de Restitución de Tierras, el hombre del chaleco dice que está esperando que el Estado le devuelva sus predios. Jesús Mario Corrales hace una aclaración: lo que se pretende es que el gobierno le entregue a la familia fincas como las que tenían en El Dovio, pero no las mismas fincas. Allá, asegura el hombre del chaleco, aún están Los Rastrojos. ¿Podrá esa reclamación ser aceptada en el Programa de Restitución de Tierras?

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