Conozca los tesoros ocultos del Museo Rayo

Enero 29, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Conozca los tesoros ocultos del Museo Rayo

Maestro vallecaucano Omar Rayo.

Este museo fue declarado como patrimonio de la Nación y Monumento Nacional.

En 2004, el maestro Ómar Rayo llamó a Juan Lozano: “Estaba entre afligido e indignado” porque le habían propuesto comprar el Museo. “Lo que más le ofendía era la intención de instalar allí un motel. Desde ese momento se comenzó a pensar en la manera de protegerlo”, relata Lozano.Casi ocho años después Lozano, como senador, presentó un proyecto de ley para que la colección de arte del Museo fuera declarada patrimonio cultural de la Nación y el edificio, Monumento Nacional.El resultado fue la Ley 1497 del 29 de diciembre de 2011, cuyos siete artículos velarán por la conservación de las obras de Rayo y del monumento.Hasta donde la memoria alcanza, es la primera vez que se hace una declaración simultánea de patrimonio cultural y de monumento nacional, además, con rápida aprobación: “Piense que la ley de honores al expresidente López Michelsen no ha salido, aunque hace ya cinco años murió”, anotó Lozano.Con razones personales“Juan ha tenido gran compromiso con el Museo y fue amigo de Ómar Rayo. Donde esté, trata de ayudarnos: suya fue la iniciativa de la fiducia con la Cámara de Comercio de Cali”, dijo Águeda Pizarro, directora del Museo Rayo.El senador explicó la causa de ese compromiso: “Yo tengo raíces familiares en Roldanillo. Mi abuelo materno, Pacho Eladio Ramírez, era de allá y fue gran amigo del padre de Rayo. Por eso, desde niño conocí la obra del maestro”.Y con la amistad que después los unió, “hablábamos no sólo de arte, sino de la necesidad de emprender una cruzada para que el norte del Valle sea reconocido como tierra de creación y no sólo de narcotraficantes y bandidos”, añadió. Además, “juntos recitábamos ‘La vía dolorosa’ del poeta roldanillense Carlos Villafañe”, y la declama toda de inmediato.Las herencias de Lozano son claras: literatura por el lado paterno y artes plásticas por el materno. “Pero los dones pictóricos me fueron negados. Me veía a gatas para aprobar trabajos manuales en el colegio”, confiesa.Lo que viene: Rayo en libroLa Ley Rayo también determina la impresión de una antología de la obra del maestro: “He conversado con la ministra de Cultura, Mariana Garcés, sobre el libro y está muy interesada. También hablé con el maestro Correal para concebir una obra que aporte luces sobre la trayectoria del maestro”, explicó el legislador. Correal, quien es museógrafo y curador del Museo del Intaglio, dijo que como Rayo “no sólo fue pintor, sino gran diseñador gráfico, creador de afiches, escultor y hasta editor, fue el artífice de las Ediciones Embalaje que tiene unos textos muy importantes, tenemos una mina” de material para el libro.Por otra parte, el artículo 7 de la Ley autoriza al Gobierno a apropiar fondos para el Museo: “Por falta de esa norma muchas leyes de honores quedan en el papel, porque luego no hay dinero para responder. Por eso, nuestra Ley Rayo fue firmada no sólo por el Presidente de la República y la ministra de Cultura, sino por el ministro de Hacienda”, dijo Lozano.Sin embargo, “aún no sé cuál será la partida que se asignará, pero quedamos con la ministra Garcés de reunirnos en febrero para avanzar. El compromiso no puede ser sólo aprobar artículos. En este caso, el control político es grato, porque la ministra de Cultura es entusiasta promotora del reconocimiento a Rayo”.También “es muy estimulante encontrar personas con el compromiso y la dedicación por una causa, que hay en Águeda Pizarro y Juan José Madrid”, directora y secretario del Museo.Juan Lozano no escatima elogios para Rayo y su Museo: “En los años 70 el maestro era uno de los cinco artistas gráficos más importantes de América Latina y bien pudo hacer el Museo en otro lugar. Pero su genialidad fue más allá de su obra, por convertir en realidad su sueño con su propia tierra”.Gracias a todo esto, “el Museo no se acabará cuando desaparezcamos quienes ahora lo manejamos”, dijo Correal, feliz.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad