Conozca algunas ideas de vallecaucanos que se convertirán en empresa

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Un medidor de energía, un video juego, un método para destruir un tóxico, un carbón que recupera oro y un insecticida contra las arrieras fusionarán ciencia y negocio.

Conozca algunas ideas de vallecaucanos que se convertirán en empresa

Abril 28, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo | Reportera de El País
Conozca algunas ideas de vallecaucanos que se convertirán en empresa

Gustavo Bolaños, Diego Montenegro, Jorge López y Orlando Zúñiga tienen a su cargo los proyectos de la Universidad del Valle que fueron seleccionados por la Rupiv para fortalecerlos como proyectos de base tecnológica que pueden convertirse en buenos negocios.

Un medidor de energía, un video juego, un método para destruir un tóxico, un carbón que recupera oro y un insecticida contra las arrieras fusionarán ciencia y negocio.

El conocimiento dejó de ser un tesoro escondido que debe permanecer resguardado del mundo. Así lo han entendido los investigadores vallecaucanos, que están decididos a convertirse en verdaderos empresarios de la ciencia, a partir del desarrollo de sus ideas.Con ese espíritu surgió la Red Universitaria para la Innovación del Valle del Cauca, Rupiv, que está a punto de dar sus primeros cinco frutos. Todo empezó el año pasado, cuando recopiló más de 50 proyectos de emprendimiento de base tecnológica que fueran susceptibles de convertirse en negocios rentables.De ellos se seleccionaron 20, después 10 y finalmente se escogieron los 5 que mejor respondieron a los análisis de mercado y potencial de aplicación que se realizaron. “Además tenían resuelto lo concerniente a su propiedad intelectual”, explicó Patricia Guerrero, directora de la Oficina de Transferencia de Investigación de Univalle.Pero allí no terminó el acompañamiento: en marzo pasado los líderes de estas iniciativas se reunieron con un panel de expertos en emprendimiento de la región que terminó de pulir las cinco ideas que para 2014 deberán haberse consolidado como empresas. Un juego muy serioÉrase una vez un extraterrestre al que unos bichos se le volaron y vinieron a parar a este planeta. Entonces, ‘Spidd’ vino a rescatarlos, pero su nave se desbarató y tuvo que resolver mil laberintos para cumplir su hazaña.Quien está detrás de esta idea no es un ingeniero de sistemas sino un sicólogo y el propósito del video juego no es entretener sino crear “un sistema sicométrico informático para el diagnóstico del desarrollo”. “Consiste en una aplicación que contiene una base de datos que almacena toda la información del usuario y permite evaluar sus funciones cognitivas, su memoria visual a corto plazo y su atención, lo que lo hace muy útil para estudiar el desarrollo de los niños”, explica César Mejía, director del Laboratorio de Sicología de la Universidad de San Buenaventura.Una de las ventajas de este invento es que la repetición del juego, en lugar de invalidar la prueba, permite comparar el desempeño de varios jugadores o analizar el de uno solo en el largo plazo. ‘Spidd 1.0’, como se llama el proyecto, está diseñado en un ambiente de animación 2D y es el resultado de las investigaciones que el magister en Desarrollo ha liderado en la San Buenaventura durante una década.“Debe ponerlo en el mercado cuanto antes”, le dijo uno de los expertos que evaluó la propuesta, ya que no se conoce de una aplicación informática similar y tendrá mucha acogida entre docentes y profesionales de la salud.Radiografía del sueloCrear una empresa de base tecnológica para medir la reserva energética del suelo es el nuevo reto que anima a Orlando Zúñiga, director del Laboratorio de Física Ambiental de la Universidad del Valle, luego de acumular una experiencia docente de 20 años y tener claro que “los investigadores tienen que solucionar los problemas de la región y no inventarse problemas que luego no tienen nada qué ver con la realidad”.Ese convencimiento lo llevó a deducir que en un departamento que tiene 300.000 hectáreas sembradas con caña resultaría de mucha utilidad la toma de una especie de radiografía que indique el estado de salud del suelo. Fue así como halló la fórmula para bajar hasta en 20 % el uso de fertilizantes y en 18 % el de agua en los sembrados que son más ricos en energía. Además, permite determinar si un producto es orgánico o convencional, lo que amplía la factibilidad del negocio.Su idea no solo está patentada internacionalmente, sino que ya es una realidad: una empresa firmó un convenio con la universidad para comercializarla durante un año entre los ingenios de la región.Es por ello que solo a partir de junio podrá tomar vida la compañía que espera darles empleo a tres ingenieros, cuatro laboratoristas y tres ayudantes de campo, una vez se reunan los $300 millones que se requieren para calibrar los equipos y tramitar la respectiva documentación ante la Cámara de Comercio.Cuestión de supervivencia¿Sabía que los transformadores eléctricos contenían una sustancia que no solo es cancerígena sino que causa deformaciones en el feto y se acumula en la cadena alimenticia y que Colombia, al firmar el Convenio de Estocolmo, se comprometió a destruirla?Dicho tóxico se llama PCB y lo que hicieron muchas empresas fue extraerlo y enterrarlo en el suelo, dado que su alta carga contaminante impide que sea quemado o disuelto en el ambiente. La otra opción es enviar todo el transformador a Europa para que lo incineren en hornos controlados, lo que resulta muy costoso. Sin embargo, el profesor Gustavo Bolaños, director del Grupo Termodinámica Aplicada y Fluidos Supercríticos, de Univalle, creó una tecnología para destruir los aceites que contiene este tóxico mediante el uso de agua a altas temperaturas y reduciéndolo a ácido acético.Su aventura científica inició hace 25 años, cuando se vinculó a la universidad y alcanzó un punto alto hace seis meses, cuando les fue otorgada la patente nacional.“Estamos llevando la iniciativa a ruedas de inversionistas y hemos notado una gran acogida entre los empresarios del sector, ya que el del PCB era un problema grave al que no se le había encontrado una solución eficaz”, comenta este ingeniero químico egresado de la UIS, que nació en Bogotá, pero se considera caleño por adopción y cuenta con un PHD de la Universidad de Carolina del Sur, EE. UU.Del coco al oroUn carbón activado elaborado a partir de la cáscara de coco y que permite recuperar oro es el regalo que un grupo de ingenieros químicos egresados de Univalle le hizo a la economía regional y nacional.Según Diego Armando Montenegro, líder del proyecto, su hallazgo recupera entre 9 y 13 gramos del metal precioso de un kilo del que, con el carbón que se comercializa actualmente solo se extraen 1 ó 2 gramos.Además, con la misma planta se pueden producir carbonos activados destinados a otros usos, lo cual fue bien calificado por los asesores de la Rupiv.“Colciencias nos entregó un capital semilla de $76 millones e Ingeominas validó que nuestro carbón activado tiene propiedades similares al de Japón, catalogado como uno de los mejores del mundo”, agrega quien cursa una maestría en ingeniería industrial.Ahora, la misión de los ingenieros que trabajan de la mano del Grupo Interdisciplinario de Biocombustibles, Grubioc, que dirige el profesor Jorge López, es conseguir más recursos para comprar los equipos que necesitan para sacar su producto del laboratorio en el que fue concebido en 2011 como la tesis de grado de Montenegro y Julio Muñoz.Cuando eso sea realidad, se habrá cumplido su sueño de concebir una idea que no se quedara escondida en la biblioteca, sino que les permitiera generar 15 empleos directos y al menos 20 indirectos.

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