Con un 'clic' derrotaron la violencia en Sabaletas

Con un 'clic' derrotaron la violencia en Sabaletas

Enero 28, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Adonai Cárdenas | Buenaventura

Los más de 600 habitantes de Sabaletas se resisten a solo ver los cadáveres de los hombres y mujeres masacrados en las incursiones de los paramilitares y la guerrilla de las Farc.

Los más de 600 habitantes de Sabaletas, en Buenaventura, no querían recordar su pasado. Pero las imágenes de los cadáveres de los hombres y mujeres masacrados en las incursiones de los paramilitares y las Farc en la década pasada irrumpían a su mente sin permiso.Con la ayuda del programa de la Mapp-OEA y otras entidades, exorcizaron sus miedos con cámaras fotográficas. Más de ocho mil fotos dispararon desde las pequeñas cámaras fotográficas que les entregaron para recoger la memoria presente y futura. De ese trabajo escapó ningún lugar de Sabaletas, al final 200 fotografías comenzaron a ser exhibidas desde este viernes en la escuela del caserío.“La violencia los había dividido pero ellos mismos volvieron a recuperar su identidad, fue como poner ese pasado en fotos del presente, como volver a empezar de nuevo”, dijo Marcelo Álvarez, jefe de la misión de apoyo a lo procesos de paz de la OEA en Colombia.En los pasillos de la institución educativa de Sabaletas ya están colgadas las fotografías. Fotografías del miedoGabriela Angulo Córdoba Perdió a su hija Ruth Matilde Rentería en el año 2003, un 14 de junio."Yo estaba en Buenaventura y cuando vine la encontré muerta, eso fue en el puente, ella estaba en un baile donde llegaron los hombres armados, al parecer de las AUC y comenzaron a disparar indiscriminadamente; fue algo terrible que no puedo olvidar", señala la mujer que aún siente temor por lo que pasó y lo que está sucediendo pues han habido otras muertes y ataques a la fuerza pública.Recordó que también se llevaron a su hijo y en el 2004 en Buenaventura le mataron a su esposo Porfirio Zacarías Castillo.Pero el drama de Gabriela no solo son los recuerdos también el tener que sobrellevar la carga económica de sacar adelante a los seis nietos que dejó su hija muerta. Flor María Rentería Caicedo "A mi marido, Jorge Arbey Amú, lo sacaron de la casa y lo mataron; a mi hijo, Ever García, la recogieron por la caseta y lo asesinaron y a mi hermano, Álvaro Rentería Caicedo, lo mataron cerca de aquí en un sitio conocido como Limones", relata la mujer como si fuera soltando una cascada de recuerdos.A Jorge fue en el 2001 y a los demás en 2002. En el 2003 también la mataron una sobrina, Matilde Rentería.Ella se desplazó a Cali pero tiene miedo de volver porque le han dicho que la cosa está peor.Eduardo Valencia En la masacre del 2003 perdió un hermano, Jhony Valencia; a un hijo, Jhonier y una sobrina, Ledis Valencia; un hermano quedó gravemente herido, Serafin Valencia."Esta guerra nos ha golpeado demasiado, la fotografía ha sido para mi como un bálsamo que me ha ayudado a soportar estas penas", señaló Eduardo quien recuerda que ese día ellos estaban en una caseta bailando cuando llegaron hombres armados que creían que el lugar estaba lleno de guerrilla y comenzaron a disparar."Yo alcancé a ver a mi hijo y mi hermano agonizante, pero ya nada se podía hacer, los confundieron con guerrilleros pero ni ellos ni nadie en esa fiesta tenían nada ver, el crimen lo cometieron personas llegadas desde Buenaventura, de las AUC", destacó Valencia.En la exposición se alcanzan a destacar títulos como El último Adiós, de Eduardo Valencia; Se fue y lo dejó así, de Olga Mosquera; Muchos se fueron y no volvieron, de Gabriela Angulo; De vuelta al Transur, de James Gil; Vida Sin retorno, de Dominga Camacho y La soledad de Graciela de Olga Mosquera.En Sabaletas la Brigada Fluvial de Infantería de Marina y la Policía han reforzado los operativos de seguridad luego de un reciente atentado con granadas lanzadas a los uniformados que afortunadamente no dejaron heridos.

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