Con pacto vallecaucano actuar en favor de la región será una política de gobierno

Noviembre 25, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Líderes de la región encabezan el pacto de vallecaucano firmado el pasado viernes. Hablar bien de la región y actuar en favor de ella será una política de gobierno.

La capacidad de gozar y de reírse de sí mismos. La dulzura de su tierra y de su gente. La belleza natural de sus paisajes y de sus mujeres. El verde de cafetales y cañaduzales. La pujanza de industriales y campesinos. La cadencia de las olas del mar Pacífico y del serpenteante río Cauca y sus tributarios que cruzan este Valle desde Timba hasta Cartago y desde Buenaventura hasta Alcalá.El ritmo de las marimbas del litoral Pacífico y de los tiples de Ginebra y Sevilla. El sabor del cholado de Jamundí y de las solteritas de La Victoria. Las bondades del mestizaje sumando fortalezas étnicas y culturales que se ve en el talento de sus artistas y la habilidad de sus atletas. El olor a caña bajo el sol ardiente y a cadmias y a borrachero en noches de luna estrellada...Estos y muchos más ingredientes cocidos a fuego lento durante 37.365 días, exactamente desde el 16 de abril de 1910, cuando fue creado el departamento del Valle del Cauca, forman ese gran sancocho vallecaucano. Sancocho, que más que un plato típico, es una gran metáfora de esa naturaleza multiétnica, pluricultural y biodiversa que enorgullece a los más de cinco millones de personas que nacieron y se quedaron en sus 42 municipios.En ese paradisiaco escenario que vislumbraron en su momento Eustaquio Palacios y Jorge Isaacs, aún hoy brillan la llanura, la sierra y el mar, gracias al empuje del talento humano que lo habita. Cuando de hablar del amor por su región se trata, el sentimiento vallecaucano es tan exuberante como sus paisajes, como sus recursos naturales, como su alegría desbordada y calidez sin medida...Lo escribió Jhonatan Reyes en el foro de elpais.com.co : “Me siento orgulloso de ser vallecaucano por tener una institución tan respetable como la Universidad del Valle, empresas tan pujantes e innovadoras como Carvajal, Colombina o JGB; y por tener una población que pese a sufrir los estragos de las últimas administraciones, que se han lucrado de la usurpación de nuestra riqueza y de nuestra reputación, se mantiene con la cabeza en alto tratando de sacar a sus familias adelante, y contribuyendo para que la región pueda mejorar. Porque somos más los buenos que los malos...”.Esa capacidad de crecerse ante la adversidad es la vitamina de ese sancocho vallecaucano que alimenta la región para hacer de ella una de las más progresistas del país. “Lo que me hace sentir orgullosa de mi Valle del Cauca es la calidez y la alegría de su gente: el espíritu de progreso y de emprendimiento con el que contamos aún para seguir adelante a pesar de la historia de violencia que ha vivido nuestro departamento”, compartió una joven que se identificó como designer89. Más conocido como Restrepo por sus publicaciones en revistas nacionales, para el pintor y caricaturista sevillano Jorge Alberto Restrepo Hernández, el Valle del Cauca es la combinación perfecta de riquezas naturales y patrimonio humano que “nos representan muy bien a nivel nacional e internacional en áreas de la agroindustria, la cultura, la ciencia y el deporte”.Nadie más indicado para hablar de fortaleza mental y física que el medallista olímpico Diego Salazar. “Los vallecaucanos somos gente pujante, amable, carismática y con deseos de salir adelante hasta conseguir las metas, pero también muy acogedores y colaboradores”, abrevia el deportista tulueño.La forma de ser del vallecaucano promedio, amable y sonriente, es un ingrediente único comparado con otras regiones del país. “Lo mejor de ser vallecaucano es vivir en medio de la gente más amable del mundo... desde Cartago hasta Jamundí, desde Buenaventura hasta Pradera se respira cordialidad, simpatía y somos interesados en servir a los demás...”, describió don César, un cibernauta.La vocación industrial y empresarial de los vallecaucanos es una realidad que se transforma al calor del trabajo y hoy es el gran motor de desarrollo del departamento. Para Carlos Alberto Perea, cartagüeño que exporta bordados de su tierra desde hace 17 años, el Valle del Cauca es fértil no solo en tierra sino en gente buena que la trabaja. “Aquí convergen todo tipo de industrias y esa es una forma de luchar por el terruño y por lo que somos”, dice Perea, presidente de la Cámara de Comercio de Cartago. No hay un solo vallecaucano que no admire toda la gama de verdes con que la naturaleza y la industria agropecuaria pintan el paisaje regional. Una de ellos es la nueva señorita Colombia, Lucía Aldana Roldán, nacida en Cali y quien se siente orgullosamente vallecaucana al contemplar el paisaje cafetero de El Cairo, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, u otros municipios del norte del Valle, o las playas sobre el Pacífico, ideales para recargarse de buena energía.El viernes pasado, 102 años después de la creación del departamento, los vallecaucanos atendieron la invitación del gobernador Ubéimar Delgado y la secretaria de Cultura del Valle, Fabiola Perdomo, para comprometerse a creer en su región y a trabajar unidos para recuperar la dignidad mancillada por unos pocos y forjar un mejor futuro para los próximos cien años. La idea es coincidir con Pinino53: “Me siento orgulloso de nuestro pasado y del optimismo con el que vemos el futuro”.

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