Comprarse un avión o un helicóptero de verdad ya no es una utopía

Agosto 20, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País, Tuluá.
Comprarse un avión o un helicóptero de verdad ya no es una utopía

Capitán Diego Torres Núñez, fundador de esta compañía y quien desde hace 30 años está dedicado a la actividad aeronáutica.

En la ciudad de Buga existe una fábrica de aviones, en la línea de los ultralivianos, que le permiten a cualquier ciudadano adquirir una de estas aeronaves a un precio muy asequible.

En la ciudad de Buga existe una fábrica de aviones, en la línea de los ultralivianos, que le permiten a cualquier ciudadano adquirir una de estas aeronaves a un precio muy asequible. Un avión ultraliviano, totalmente construido en el país, con todas las especificaciones técnicas y las certificaciones de calidad, tiene un costo aproximado de $ 130 millones.Asimismo, un helicóptero para dos personas, que es impulsado por una turbina, como los grandes, tiene un costo de $ 250 millones, lo mismo que cuesta un carro de alta gama. La planta donde se producen estos aviones y helicópteros es Aerodynos de Colombia y está ubicada en un predio cercano al barrio Paloblanco, en la Ciudad Señora. “Esta es una empresa familiar, en donde mis principales socios son mi esposa y mis hijas”, manifestó el capitán Diego Torres Núñez, fundador de esta compañía y quien desde hace 30 años está dedicado a la actividad aeronáutica. Esta empresa criolla, que tiene la representación en toda Latinoamérica de la firma Rotor Way, que produce los motores y las turbinas para estos aparatos, está exportando estos modelos a países tan lejanos como Corea, Irán, España, Italia, Francia, Bélgica, Sudáfrica, Australia y próximamente a Nueva Zelanda. En los últimos años, se han vendido 52 helicópteros producidos en Buga. En promedio se fabrican cuatro al año y entre seis y ocho aviones ultralivianos. Según el capitán Torres, por lo menos el 60% de los componentes de estas aeronaves son fabricados en nuestro país, como son los cobertores en fibra compuesta, la cola de los helicópteros, el rotor de cola y los chasises para los aviones. Para eso se cuenta con un grupo de 16 empleados, entre ingenieros aeronáuticos, técnicos en líneas de aviones y helicópteros, pintores, electricistas y soldadores especializados. Además, en Buga se les hace el mantenimiento a estas aeronaves, para que las condiciones de vuelo, sean las más seguras. “Estos helicópteros son muy económicos y tienen las mismas características de un aparato de mayor costo o envergadura”, indicó el capitán, Eduardo Caicedo, quien tiene como hobby sobrevolar el Valle del Cauca, especialmente sobre el lago Calima. Son aparatos utilitarios, que se utilizan para el transporte entre ciudades, para vuelos de observación y aerofotografía. Según el capitán Diego Torres, la autonomía de una aeronave de estas es de 4 horas 30 minutos lo que permite hacer un crucero entre Cali y Cartagena durante un poco más de tres horas sin escalas. Estos pequeños aviones están autorizados por la Aeronaútica Civil para remontar alturas de 14.000 pies, aproximadamente, unos 3.000 metros, lo que les permite sobrepasar las principales montañas de Colombia, como el Paso de la Línea, sin ningún problema. Una vez las naves están listas, se “empacan” en contenedores y se despachan por el puerto de Buenaventura.

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