Como el Ave Fénix, regresa el museo de transporte del Valle

Como el Ave Fénix, regresa el museo de transporte del Valle

Octubre 23, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Como el Ave Fénix, regresa el museo de transporte del Valle

Este es el Autogiro, el único de gran tamaño que existe en Colombia.

En el nuevo Museo Aéreo se exhibe un helicóptero Iroquois que combatió en Vietnam y una réplica del primer avión que aterrizó en el Valle. Visita.

El 30 de junio de 2009 una noticia triste se comentó en la ciudad. Este diario tituló: ‘El Museo del Transporte cerrará sus puertas’. En la noticia se decía, por un lado, que la decisión se debía a problemas económicos. Que por esa razón moría el único museo en Latinoamérica que exhibía 40 autos antiguos, 45 motos, bicicletas y triciclos, locomotoras, aviones, la única réplica del avión de los hermanos Wright, una colección de 18.000 estampillas, 1.800 modelos a escala y la tercera maqueta ferroviaria más grande del mundo (mide 450 metros cuadrados).En los corrillos de la ciudad se supo otra de las razones para que el Museo del Transporte se acabara: hubo diferencias entre sus dirigentes, egos que se exaltaron. Pero eso ya es historia. Desde abril pasado, el capitán José Guillermo Pardo Borrero y su esposa, Stella Lloreda de Pardo, fundaron un nuevo museo, al que se unieron los modelistas Marco Delgado, Norman González, Jaime Roldán y Efraín Hoyos. Se llama Museo Aéreo Fénix y está ubicado en las mismas instalaciones del viejo Museo del Transporte: a 1,8 kilómetros de la glorieta del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, en la vía a la Zona Franca Palmaseca.El nombre, Fénix, proviene de esa ave mitológica y fabulosa que resucita de las cenizas. El nuevo museo también resurgió para vencer a la muerte prematura.Visita guiadaEl País visitó al Museo Aéreo Fénix. La primera imagen que se encontró fue paralizante: unas piernas largas, doradas, torneadas, de una modelo en vestido de baño. La modelo era del evento Caliexposhow y posaba sensual para un fotógrafo junto a máquinas voladoras que combatieron en le Segunda Guerra Mundial. Aquella imagen fue un buen augurio para lo que se encontraría después. Con el modelista Marco Delgado, miembro del nuevo Museo Aéreo Fénix, (aunque es agrónomo su hobby son los aviones y colecciona soldados a escala, dice que tiene 1.000) nos detuvimos frente al avión Douglas DC3, color metal, viejo conocido del Mueso del Transporte, “y avión emblemático y tal vez el mejor que se ha construido. El que tenemos aquí es de 1942, le tocó volar en el frente Europeo en la Segunda Guerra Mundial y después en Brasil, transportando científicos en medio de la selva. Luego vino a los Llanos Orientales y pasó a manos de la Policía, que nos lo cedió”, cuenta Delgado. Este Douglas DC3 tiene capacidad para 24 pasajeros y está original y apto para volar. Lo único que le falta son los radios. Cuando se trajo desde Medellín para el Museo, el piloto se comunicaba por medio de un radio de mano con un colega que piloteaba una avioneta que lo seguía. La avioneta era el puente entre el Douglas DC3 y la torre de control del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón.Otras de las joyas del Fénix es el avión Texan AT – 6, de la Segunda Guerra Mundial. Bombardeaba en picado, cazaba aviones, y ahora es utilizado como avión de acrobacias. “Es un avión supremamente rápido y el país, en 1957, trajo 100 de esos aparatos. Este es el único que queda en Colombia en capacidad de vuelo”, dice Marco. Muy cerca del Texan AT - 6 se ve un Boeing PT – 17 Stearman de 1939, un biplano de entrenamiento perteneciente a la Fuerza Aérea y construido en madera en gran parte. Y más allá aparece un Autogiro, el único de gran tamaño que existe en Colombia, según la voz de Delgado. “Un Autogiro es una especie de híbrido entre un aeroplano y un helicóptero”, explica el modelista. Es decir, vuela como un avión, aunque a velocidades muy lentas. Y su ala es un rotor que está en la parte superior y que gira por la acción del viento. Ese aparato fue inventado por un ingeniero español que se llama Juan de la Sierva. Después nos detenemos frente a un avión anfibio Lake de los años 70, que puede aterrizar y acuatizar. Y enseguida observamos un Piper Azteca, que es un aerotaxi con capacidad para seis personas y fue contruído entre los años 60 y 70.Y de las piezas más emblemáticas aparece la avioneta Cessna 195, “ la última avioneta con motor radial. Después vinieron los motores en cilindros o en línea. La Cessna 195, además, era un avión de lujo después de la Segunda Guerra Mundial”, cuenta Marco.La más reciente adquisición del Museo Aéreo Fénix es un avión que aún lo están maquillando (retoques de pintura), el Antonov 2, el biplano monomotor más grande del mundo diseñado a finales de la década del 40. Es un avión ruso, que puede transportar a 12 personas. “De esos hicieron muchos, si mi cálculo no está mal los rusos hicieron 18.000 y bajo una premisa: como les funcionaba en Siberia, funcionaba en todo lado”, dice Marco. El Antonov es uno de los aviones más antiguos del Planeta que aún están en uso. El recorrido sigue, pasamos por una réplica del Telégrafo I, el primer avión que aterrizó en el Valle. Eso fue el 21 de abril de 1921 y aquel avión iba piloteado por Ferruccio Guicciardi, un piloto que se enamoró tanto de la ciudad, que se quedó a vivir. Sus restos reposan en la Iglesia San Fernando. Marco, queda contado esa historia que repetirá a los caleños que se acerquen al Museo Aéreo Fénix.

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