Colegios de Cartago están ‘rajados’ en materia de infraestructura

Mayo 19, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de CartagoHoy
Colegios de Cartago están ‘rajados’ en materia de infraestructura

Así lucen los pisos de uno de los pasillos del Instituto Técnico Industrial Indalecio Penilla. También le falta pintura y cambiar las ventanas rotas que ponen en riesgo la seguridad de los estudiantes. Además algunos de sus bloques no cuentan con acceso para personas con discapacidad.

Varias de las principales instituciones educativas de la Villa de Robledo requieren una intervención urgente para recuperar sus sedes locativas.

Techos que amenazan ruina, baterías sanitarias dañadas, pisos agrietados e inadecuados espacios para la práctica de deporte hacen parte del déficit estructural que aqueja a las sedes educativas de la Villa de Robledo.Ante ello, algunos rectores se han visto obligados a destinar a ese frente los recursos que garantizan el acceso a la gratuidad y la ocupación del tiempo libre.Tal es el caso del Colegio Nacional Académico, que hace poco tuvo que gastar parte del rubro misional en el mejoramiento de techos, puesto que salones completos han tenido que ser reubicados porque los cielorrasos estaban a punto de venirse abajo.“En otros casos hemos tenido que retirar estas estructuras para evitar accidentes y dejarlos así”, explicó el rector Nolberto Ocampo.Para él, aunque no es una obligación responder por esas inversiones “no podemos quedarnos cruzados de brazos a esperar que ocurra algún accidente”.Agregó que a ese problema se suma la falencia en las redes eléctricas, ya que hay tubos galvanizados que generan óxido e impiden el flujo correcto de la energía y obligan a que se deban cambiar mucho las lámparas de los salones y a dejar los pasillos sin luminarias.“El proyecto para cambiar esas redes tiene un costo aproximado de $700 millones, que no puede asumir la institución, aunque quisiera”, aclaró.El desolador panorama que se vive al interior de los salones es similar al que se aprecia en las zonas de esparcimiento. Ejemplo de ello es el mal estado de los escenarios deportivos agrupados en un coliseo que funciona a medias y otro que fue clausurado.En ese sentido, Hernán de Jesús Monroy, integrante de la Asociación de Padres de Familia del Académico, hizo un llamado para que la Administración Municipal ponga sus ojos en el colegio. “Qué bueno sería que los estudiantes pudieran disfrutar de un lugar digno para educarse. Es prioridad arreglar techos, pintar toda la sede, cambiar baños y adecuar las zonas deportivas”, enfatizó.En otras instituciones educativas de la Villa de Robledo la radiografía es similar. Tal es el caso del Instituto Técnico Industrial Indalecio Penilla, que no cuenta con zona de restaurante, pues debió ser cerrada por amenaza de ruina.Además, presenta hundimiento en algunos de sus pisos y tiene la urgencia de ampliar sus unidades sanitarias, ya que solo cuenta con ocho baños para un total de 300 alumnas y de nueve para 400 estudiantes varones.El rector de la institución, Jorge Agrado, explicó que el colegio recibe una partida anual $107 millones para el área misional de las cuatro sedes que lo conforman, pero que gran parte de ese recurso debe destinarse al mantenimiento de la planta física.Añadió que de ese dinero ya se usaron $11 millones para la reparación algunos techos y que en los próximos días se iniciará el cambio de las luminarias, por un valor de $9 millones, y se comprarán materiales para pintar las áreas interiores, por un costo de $14 millones.“No debería ser así. ¿Qué se sacrifica? El material para las prácticas de los alumnos en los talleres, por ejemplo”, puntualizó.Por su parte, Miguel Ángel Holguín, personero estudiantil del Indalecio Penilla, instó al Municipio de Cartago a ejecutar las obras necesarias para que él y sus compañeros tengan un ambiente agradable para aprender.“No queremos recibir clase y sentir la basura que cae del techo, porque los cielorrasos están viejos”, aseguró el alumno de último grado.En similar estado se encuentran las sedes alternas de esta institución como la Manuela Beltrán, que también tiene problema en sus techos, pues según Agrado, la edificación data de hace 40 años “cuando estas estructuras no se hacían con elementos como vigas de amarre”.Los nuevos, tambiénAunque en opinión de algunos la razón de que los colegios de la Villa de Robledo tengan deficiencia en su infraestructura es la ‘edad’, instituciones de reciente construcción como el CDV y El Ciprés también presentan inconvenientes.Fernando Loaiza, rector del CDV, aseguró que la edificación fue entregada inconclusa, puesto que solo consta de aulas, baterías sanitarias y laboratorio.“No tiene aula máxima, ni biblioteca, los libros deben tenerse en cada aula de clase. Tampoco hay salón de docentes, restaurante, cafetería ni bloque administrativo”, reiteró.A lo anterior se suman problemas con el manejo de las aguas lluvias, ya que las pocetas quedaron al descubierto y se han convertido “en criaderos de zancudos”.“Se necesitan escenarios deportivos. Falta mejorar la seguridad interna de la institución, los linderos son antiguos y no hay garita para el vigilante”, agregó.Entretanto, la secretaria de Educación Municipal, Lida Piedrahíta, explicó que ya fueron presentados varios proyectos ante el Ministerio del ramo para construir varias aulas de clase y realizar adecuaciones en la Manuel Quintero Penilla y la Lázaro Gardea.“Solicitamos también la construcción de tres restaurantes para la Antonia Santos, la Manuela Beltrán y la Rigoberto Orozco”, afirmó.Sin embargo, en el listado de obras para la vigencia 2013–2015 no están incluidos ni el Académico, ni el CDV ni el Técnico Industrial.Lo más paradójico es que mientras esas instituciones educativas hacen esfuerzos para hacer reparar sus techos y sus baterías sanitarias con recursos propios, proyectos como la creación de una filarmónica en el Académico siguen archivados porque no hay recursos para financiarlos.AdecuaciónEn el CDV, según el rector Fernando Loaiza, se tuvo que acondicionar parte del colegio para el área administrativa, en vista de que la construcción fue entregada sin esta.En abril, la sede del CDV se inundó, mientras sus estudiantes veían clase, debido a que el colector de la Calle 4 no tenía capacidad para evacuar las aguas lluvias.

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