Cauca, corregimiento del norte del Valle que está a la espera del progreso

Marzo 28, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de Cartago Hoy
Cauca, corregimiento del norte del Valle que está a la espera del progreso

El índice de desocupación de los habitantes del corregimiento se calcula en un 60%. Los moradores le piden al Gobierno que incentive más fuentes de empleo.

Sin servicio de transporte ni fuentes de empleo distintas al cultivo de caña, sus habitantes esperan que el desarrollo del aeropuerto los saque de la cápsula del tiempo.

A catorce kilómetros de la futura zona de desarrollo de Cartago, como es el aeropuerto Santa Ana, está Cauca, uno de los corregimientos más aislados y tranquilos que tiene el municipio. A diferencia de las familias de los 500 habitantes del lugar, pocos visitan o tan siquiera conocen este rincón rodeado por árboles, río y silencio, pues para llegar a éste hay que un tener vehículo particular, caminar hora y media de vía destapada o simplemente arriesgarse a ‘echar dedo’. Ningún transporte público presta sus servicios a esta zona rural de la Villa.“Hasta hace tres años estudiar era una aventura para los muchachos bachilleres que no tenían cómo salir de aquí. Yo mismo tenía que coger mi bicicleta cuando todavía no amanecía y arrancar para Cartago a toda con mis botas pantaneras. Ahora, a los pelaos les toca un poco más fácil, pues la Administración Municipal los está recogiendo en un bus a las 5:00 de la mañana para llevarlos a estudiar”, señaló Hernando García, corregidor y único policía que existe en el lugar. Y es que en Cauca sólo existe una escuela primaria que, al igual que la iglesia, el puesto de salud, la cancha de fútbol y la planta de tratamiento de agua, fue regalada por ‘manos privadas’ en la bonanza de dinero que reinó durante los años 80.“Si fuera por lo dado por el Gobierno, en 80 años de existencia Cauca sólo tendría la pavimentación de medio kilómetro, el único concreto que hay aquí. En esta Administración Municipal nos ‘pararon bolas’ con el mantenimiento de la planta de agua, el transporte de estudiantes y la ayuda del Clopad por la ola invernal. Se puede decir que muchos vinieron a comer bien gracias a esos mercaditos, porque aquí el trabajo es una palabra hasta rara”, explicó Alonso Casierra, presidente de la Junta de Acción Comunal de Cauca.Y es que todos los habitantes son de estratos 1 y 2 que, al no tener como transportarse a la ciudad de Cartago, sólo pueden pedir trabajo en los cultivos del Ingenio Risaralda y otras seis fincas del sector, las cuales no contratan más de 30 trabajadores por pocas semanas, pues el reemplazo de los cultivos de maíz por sembrados de caña recortó la demanda de gente. “Si trabajamos una semana completica, es mucho”, asegura un campesino.Así, sin mucho qué hacer para matar las horas, a las 11:00 a.m. se termina de despertar la comunidad. Los jóvenes que no están en los cultivos, los que no se metieron al Ejército y los demás desempleados de Cauca se reúnen en los dos únicos kioskos del lugar y se sientan a conversar a conversar bajo el fresco de los árboles. Los fines de semana todos se van a la cancha de fútbol, la más grande de los corregimientos de la Villa, a realizar eventos deportivos y de integración. “Sería muy bueno que se explotara más esta cancha y que el Municipio nos enviara más fechas deportivas para entretener a la gente y generarle algunas entradas económicas”, señala Naín Vicuña, único empleado de la planta de tratamiento de agua del sector. “Este lugar tendría futuro si el Gobierno obligara al ingenio a retribuir con más obras y más empleos al lugar. Lo único que conseguimos de más es que nos den un aventón en camiones de vez en cuando”, añadió Casierra. Rincón para la pazA pesar de que las casas del corregimiento tienen pisos de asfalto y no tienen cielo raso, aunque los muchachos tienen tiempo de sobra para tomar la calle, y aunque no hay mucha comida ni cable para entretener la vida, Cauca es uno de los lugares más seguros y pacíficos de la región.El único policía que existe atiende desde su casa, debido a que la estación está abandonada sin techo hace más de doce años, a la espera de que Gobernación del Valle, única dueña del inmueble, se apersone de esta comunidad y la arregle.“Aquí todo es muy tranquilo, pues sólo ocurren peleas de vez en cuando. Lo más duro, eso sí, es recoger los cuerpos que a veces tiran cerca, puesto que debo levantarlos y llevarlos a Cartago, contratando un carro de mi sueldo”, aseguró.Ahora la esperanza de que Cauca salga de la cápsula del tiempo en la que parece estar encerrado está puesta en el desarrollo del aeropuerto, pues la comunidad piensa que a ellos les puede tocar algo de la inversión que se haga allí.Por ejemplo, esperan que se invierta en turismo rural para crear algo de empleo sin perder la esencia campesina, la cual aún les permite conocerse a todos entre sí y sentir el afecto que antaño se experimentaba por los vecinos, quienes siempre se colaboran.

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