Cartago, cuna de milagros, obispos y devociones

Agosto 02, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Mónica Arias C. I Redacción El País
Cartago, cuna de milagros, obispos y devociones

la de San Jerónimo es una de las cuatro capillas doctrineras que sobreviven en el norte del Valle del Cauca.

Tras 471 años de historia, la fervorosidad religiosa sigue presente en Cartago. Santuarios qur son patrimonio, imágenes veneradas por propios y extraños y jerarcas de la Iglesia Católica nacidos en la ciudad dan fe de ello.

En la ribera del río Otún, cuando Cartago estaba ubicado donde hoy es Pereira, a una humilde mujer que lavaba un raído trapo se le apareció una imagen de la Virgen.Incrédula, pero feliz, corrió adonde el sacerdote de la capilla del caserío para presentarle la figura que, 403 años después, sigue siendo motivo de admiración, gozo y romería entre los devotos de Nuestra Señora de la Pobreza.En una esquina del Parque San Francisco, en la parroquia que lleva su nombre, permanece enmarcado en plata el trapo al que se le atribuyen cientos de milagros, entre ellos el sellamiento de la Puerta del Perdón –adyacente al templo de San Francisco- cuando amenazaba con venirse al piso. Allí también reposa el Cristo Misericordioso que, según la historia, fue tallado por el mismo Jesús en un tronco de aguacatillo hace 260 años, cuando llegó al Convento San Antonio, de los padres franciscanos –hoy sede de Cootecnova-, en busca de refugio y alimento durante una noche lluviosa.Y es que las leyendas sobre apariciones y santos están a la orden del día en la capital natural del norte del Valle del Cauca, que ya arriba a sus 471 años de fundación.‘La Virgen de la Tablita’, imagen de Nuestra Señora del Rosario, es otro de los íconos que desde finales del Siglo XIX ha dado de qué hablar en la Villa de Robledo.Luz Mary López, sacristana de la Parroquia del Espíritu Santo, donde reposa ‘la tablita’ hace 34 años, asegura que por estos días la felicidad es total “porque los angelitos que rodean la Virgen están volviendo a aparecer, porque desde el 2010 se estaban borrando”.FortalezaEstas apariciones, sostiene el historiador Luis Carlos Franco, son el punto de partida de la historia religiosa de Cartago, que incluye el papel que jugó la ciudad durante la gesta libertadora en la que siete religiosos de la localidad fueron parte de la firma del Acta de las Ciudades Confederadas y de la fundación de Pereira.Pero la devoción ha ido más allá de apariciones e historias que parecen de ciencia ficción.Muestra de ello es que la Villa ha sido cuna de altos jerarcas de la Iglesia Católica y artistas que han plasmado en sus obras bellas imágenes del catolicismo.Entre los primeros se destacan los obispos Manuel María Adolfo Perea, Manuel Arboleda Escarpetta y Julián Mendoza Guerrero, de gran renombre en los inicios del Siglo XX.Ya en la historia más reciente, Cartago hace parte de los anales del catolicismo a través de nombres como Fernando Torres Durán, Pedro Rubiano Saénz, Hernán Giraldo Jaramillo, José Soleibe Arbeláez y Édgar Aristizábal.En cuanto a los artistas que han visto en Dios su inspiración, del inventario hacen parte Joaquín Jaime Santibáñez, nacido en 1798; Jesusa Candela, Carlos Tulio Suárez, Ángela María Botero, las hermanas Concha, Olga de Aulestia, Nelson Cortés, Humberto Moriones, Isabel Mercedes Echeverry, Rémulo Benítez, Daniel Narváez, San Sin Estilo, Ana María Salas, Angélica Ester Méndez y Adalia Poloche.Pero tal vez la muestra más grande de la devoción que brota del suelo cartagüeño es el Santuario de la Virgen de Guadalupe, construido en 1810 en pago a una promesa a la Patrona de México, quien, según la leyenda, intercedió por la vida del hijo de Mariano Hormaza y Matute.Y, a diferencia de lo que muchos podrían pensar, en lo que respecta a apariciones y milagros, la Virgen de La Pobreza está en la misma categoría que la de Las Lajas, en Pasto, y la de Chiquinquirá, en Boyacá.Por eso, el actual obispo de la Diócesis de Cartago, monseñor José Alejandro Castaño, reprocha que se hayan destruido importantes íconos existentes en el municipio y que no se cuiden los que aún están en pie.“La Villa ha perdido ese carácter de ciudad señorial que tuvo y no podemos dejar que se termine”, señaló antes de lamentar que de las capillas doctrineras, donde se infundía la fe cristiana a los indígenas, sólo sobrevivan las de San Jerónimo y Santa Ana, en Cartago, así como la del Bohío, en Toro; la Ermita, en Roldanillo, y otra en La Victoria.“La población tiene que unirse en la defensa del patrimonio artístico, hacer un entorno amable, mejorar la seguridad, las vías, educar en colegios y escuelas para que los estudiantes aprendan el valor de una obra arquitectónica o de una pintura”, propuso el religioso.No obstante, reconoció que también se requiere de un trabajo profundo al interior de cada familia para que se recuperen los valores que solían ser fundamentales en la religiosidad que caracterizaba a la Villa de Robledo.Turismo ¿Qué se ha hecho para potencializar las fortalezas espirituales que distinguían a la capital del norte del Valle del Cauca?Tito Fernel Bermúdez, director de Cultura y Turismo de Cartago, acepta que falta mucho para lograr proyectar la ciudad como un destino turístico fuerte.Lo anterior pese a que la población cuenta con seis iglesias consideradas como patrimonio arquitectónico y religioso de la Nación, está incluida en las rutas turísticas de Colombia desde el 2009 y en las rutas religiosas departamentales que salen desde Buga.“En Cartago no se ha aprovechado este aspecto y tenemos que ser respetuosos de la Diócesis y la Iglesia, eso tiene que estar reglamentado y constituido de buena forma y la mejor experiencia es Buga”, precisó Bermúdez.Lo cierto es que la Villa de Robledo, a lo largo de sus 471 años de existencia, ha sido uno de los bastiones religiosos no sólo del departamento sino del país, pues sus iglesias, sus tradiciones y su fervorocidad así lo han demostrado, aunque todo ese tesoro ahora únicamente haga parte de las historias que cuentan los abuelos.Por eso, la meta es que esas historias no solo pasen de cartagüeño en cartagüeño sino que todo el país y el mundo conozcan la casa de la Virgen de la Pobreza y el Cristo tallado por el propio Jesús.

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