Cada 9 horas denuncian abusos sexuales contra un niño en el Valle del Cauca

Septiembre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Cada 9 horas denuncian abusos sexuales contra un niño en el Valle del Cauca

En cualquier URI pueden denunciarse abusos contra menores de edad. En la Estación de El Lido, el número es 5135368. En el Distrito, el teléfono de la Estación Los Mangos es 4229653.

Los delitos sexuales contra menores de edad no paran. Detienen 113 abusadores en Cali. Este año se han registrado 1.153 capturas en todo el país.

Haga esta cuenta: hoy es el día 268 del año. En estos 268 días se hicieron 688 denuncias. Si existiera un promedio fijo de tiempo, entonces casi cada nueve horas habría sido puesta una denuncia. Las 688 denuncias fueron por violencia sexual contra menores en el Valle. Ahora no haga más cuentas: pese al esfuerzo de las autoridades por combatir la violencia sexual contra los niños, el delito no cesa. De acuerdo con los registros del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, este año ya se cuentan 86 casos más que en el mismo periodo del 2011. ¿Quiere eso decir que están aumentando las denuncias? ¿Que las víctimas, al fin, empiezan a vencer el miedo?Un investigador de delitos sexuales contra menores cree que, en parte, esa puede ser una de las razones. Sin embargo, dice que en el caso del departamento hay una particularidad: “La mayoría de los casos se presentan de forma semejante; el 85% de las denuncias corresponden a abusos sexuales, no a violaciones como tal, es decir, no son casos de acceso carnal violento. Y eso no es que sea menos malo. Esos abusos, que son igual de graves, se dan principalmente a través de regalos e invitaciones”. La fuente, lo que intenta explicar es que, cada vez más, lo que se denuncian son situaciones en las que alguien se acerca a un pequeño a través de dulces, invitaciones a cine, unos zapatos de marca, un videojuego. Entonces, cuando el menor acepta, el agresor aprovecha. Casi en el 50% de los casos el victimario es alguien reconocido: un familiar, un amigo de la familia, un vecino. Al igual que el año pasado , en el 2012 la estadística en ese sentido permanece invariable. En Cali, durante lo que va de este año, la Policía ha realizado 113 capturas por delitos sexuales contra menores de edad.Lennos Ramos, defensor del Pueblo de Cali, dice que la situación de la ciudad es preocupante. En la Defensoría todos los días son recepcionadas cerca de 70 quejas por diferentes delitos; 3 de ellas tienen que ver con abusos sexuales contra menores. Si el promedio de tiempo existiera, entonces 800 personas habrían llegado a esa dependencia para contar alguna monstruosidad. Una ex trabajadora social del HUV dice que al hospital a veces llegan niños tan perturbados por lo que han padecido que tal vez ya nunca vuelva a ser niños. La chica habla de miradas extraviadas, cicatrices incurables, dolores interminables, dramas imposibles de describir.Pero el aparente aumento en las denuncias sigue escondiendo el mismo problema de siempre: el subregistro y la poca atención que en algunos casos le dan los responsables de los niños a lo que sucede con ellos.Justamente, defensores, trabajadores sociales y abogados consultados coinciden en que una de las mayores dificultades para hacerle frente a este flagelo es que muchas veces los padres no creen que eso que sus hijos pequeños les cuentan sea cierto. Y aunque parezca mentira, la situación se repite más de lo presumible en cualquier imaginación. Hace menos de un mes, en el Icbf de Cali se registró: una niña de 12 años estaba siendo acosada por su padrastro, pero la madre no le creyó. La pequeña, temerosa de que el hombre la violara, le contó la situación a una profesora del colegio. Pese a la alarma, la mamá siguió sin creer. La maestra debió poner una denuncia penal contra el hombre y tuvieron que iniciarse investigaciones judiciales para que la mamá al fin diera crédito a lo que decían. Para ese momento, el hombre al que la mujer defendía ya había abusado de su hija.Según Laura Pradilla, sicóloga de la fundación Creemos en Ti, muchas veces los mismos padres ignoran cómo prevenir a sus hijos. “Es necesario que hablen con ellos, les enseñen a comportarse ante personas extrañas, que haya diálogo respecto a cualquier situación extraña que se presente con familiares o personas cercanas. La falta de diálogo hace más vulnerables a los menores”.Monstruos aquí y alláLos abusos contra menores no sólo se presentan en Cali. La semana pasada la Policía Nacional realizó 66 capturas en Antioquia, Cauca, Chocó, Magdalena Medio, Santander, Valle, Sucre, Pereira y Cartagena. Hombres y mujeres culpables del mismo delito.Según la Dirección de Protección y Servicios Especiales de la Policía, los capturados incurrían en chantajes, entrega de dinero y compra de dulces para poder someter a los niños. En otros casos los hacían ingerir sustancias alucinógenas o bebidas embriagantes para aprovecharse de ellos cuando ya hubieran perdido la voluntad.Para lograr las capturas, las autoridades tuvieron que hacer seguimientos que muchas veces duraron hasta seis meses. Los monstruos no son fáciles de cazar. Así sucedió con dos mujeres y un hombre, entre los 41 y los 49 años de edad, que abusaban de niños y fueron capturados en La Virginia, Risaralda. Tras seis meses detrás de ellos, la Policía logró su detención, acusándolos de tráfico de menores e inducción de menores de 14 años en prostitución. La operación de la Policía se llamó Dignidad III.En lo que va del año, en todo el país, las autoridades han realizado 1.153 capturas por delitos sexuales con menores de 14 años. En su gran mayoría los abusadores son hombres, cuya edad oscila entre los 31 y los 40 años.Los adolescentes entre 12 y 14 años de edad han sido víctimas en 1.418 oportunidades. Las tácticas, desde la Guajira hasta el Amazonas siguen siendo las mismas: engaños, mentiras, manipulación de las necesidades más elementales.Hace poco pasó en Cali. En el barrio La Isla, un hombre de 38 años de edad, vecino del sector, al enterarse de que una niña de 11 años había sido dejada sola en su casa, la engañó para que lo dejara entrar. Allí, abusó de ella. Para lograrlo, el hombre le hablaba por una ventana. Así se dio cuenta que tenía hambre. El tipo compró una presa de pollo, se la ofreció. La niña, inocente, terminó abriendo la puerta.

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