Autoridades, tras la pista del trabajo infantil en Palmira, Florida y Pradera

Autoridades, tras la pista del trabajo infantil en Palmira, Florida y Pradera

Febrero 11, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Miguel Londoño | Reportero de Palmira Hoy

Según un estudio del Mintrabajo, 88 niños y adolescentes de Palmira, Florida y Pradera laboran como carretilleros y en trapiches clandestinos. Piden socialización de los datos.

“No hay menores trabajadores en la industria formal de la caña de azúcar, pero sí en actividades conexas y relacionadas”. Con estas palabras, Eduardo Bejarano, director de Derechos Fundamentales del Ministerio de Trabajo, se refirió a una investigación que develó que 88 niños residentes en Pradera, Palmira y Florida laboran en el sector azucarero. Se trata de un estudio realizado por el Mintrabajo en convenio con la Universidad Abierta y a Distancia, Unab y en coordinación con Asocaña y la Organización Internacional del Trabajo, OIT.Sin embargo, Bejarano fue enfático en aclarar que los menores no son vinculados por los ingenios, si no que sus familias los vinculan de manera informal o ellos lo hacen por decisión propia, al verse obligados a ayudar con los ingresos de sus hogares.De hecho, los hallazgos indican que en Pradera hay 72 niños y adolescentes que se desempeñan como carretilleros y hacen distintas tareas en trapiches clandestinos de la región, mientras que en Palmira lo hacen nueve y siete en Florida.A su vez, Miriam Inés Gómez, coordinadora en Colombia de la Marcha Global Contra el Trabajo Infantil, hizo notar que “aunque con el informe se está corroborando en niños de carne y hueso una situación que se sabía que existía, resulta un tanto sesgado porque sólo se aplicó a un porcentaje de la población de menores”. Agregó que es evidente que se sigue vinculando a la niñez de esta zona del país de manera camuflada a actividades como el comercio callejero, el trabajo en ladrilleras, el microtráfico, el empaque en supermercados e inclusive la explotación sexual, entre otras no aptas para ellos.En PalmiraEn los semáforos ubicados en la Carrera 28 entre calles 42 y 65, al norte de la Villa de las Palmas, se puede ver menores que se apostan a lado y lado de la vía a vender chotaduros, limpiar parabrisas y ofrecer diversos artículos.Uno de ellos, conocido como Tito, sale todos los días a las 8:00 de la mañana de su casa, localizada en la Comuna 1, con diez o quince paquetes de chontaduros ‘etiquetados’ con precios de mil y dos mil pesos.“Me toca trabajar porque en mi casa somos muy pobres y lo que gana mi mamá no alcanza para mantener a mis hermanitos”, reveló con una responsabilidad que rebasa sus 10 años de edad y le impide ir a la escuela. Algo parecido ocurre con Edison, de 12 años, quien hace las veces de ayudante en una carretilla, labor por la que se gana entre siete y diez mil pesos diarios, “dependiendo del ‘camello’ que haya”. Liliana Oregón, directora del Programa Contra el Trabajo Infantil de la OIT, explicó que “aunque hay razones de tipo económico, también existen factores culturales asociados a la idea de que el trabajo es formador y que es mejor llevar al niño a trabajar que dejarlo en casa”.Lo cierto es que para Miriam Inés Gómez “el estudio es una alarma que se prendió y que involucra a todos los organismos competentes para que ejecuten un plan de acción para proteger a los niños que se encuentran en riesgo y a su vez restituir los derechos a quienes lo requieren”.Sin embargo, para Jhon Jairo Varón, coordinador del Consejo de Política Social de Pradera, “el Ministerio simplemente publicó un dato final del informe de los niños trabajadores, sin que se sepa en qué sectores están focalizados”. Por ello, abogó para que se dé a conocer la base de datos de esos menores, a fin de restituirles sus derechos, erradicar esa forma de trabajo infantil y determinar la responsabilidad de los padres. “Detalladamente debemos saber quiénes son y a qué se dedican, pues de esa manera el Municipio podrá tomar las medidas correctivas para evitar que los menores estén en condición de trabajo”, precisó.Por su parte, Ana Milena Moná, funcionaria del Centro Zonal del Icbf de Palmira, anunció que una vez el Ministerio entregue esa información se la remitirá a la Defensoría de Familia para que se haga el restablecimiento de derechos. En los casos de Florida y Pradera, se enviará a las respectivas comisarías de Familia para que hagan lo propio.Edwin Álvarez, titular de esa dependencia en Pradera, se mostró sorprendido por el elevado número de niños trabajadores visibilizados, pues en el año que lleva al frente de ese cargo no ha recibido denuncias al respecto. “Debemos saber dónde se hizo el estudio y cuál fue la metodología de esa investigación”, indicó antes de revelar que a finales del año anterior delgados de la Comisaría visitaron uno de los sitios adonde presuntamente llegan los menores que recogen la caña que se cae a la calle, pero no detectaron ningún menor. “Hicimos un seguimiento a uno de los vagones y siempre vimos que llevaba un ayudante del trapiche. No hemos tenido conocimiento ni por terceras personas ni por cuenta propia de que haya algún niño en esas circunstancias”, enfatizó, al tiempo que también negó que hayan identificado niños carretilleros. Álvarez aseguró que la única referencia de niños trabajadores que se tiene en esa localidad se remonta al 2010, cuando se encontraron dos menores cuidando motos y carros y se efectuó el restablecimiento de sus derechos y enviándose a uno de ellos a un hogar sustituto.Su homóloga en Florida, Tatiana Montoya, coincidió en afirmar que allí “tampoco se sabe quiénes son y dónde están los siete niños trabajadores detectados por el informe” y que se está levantando la base de datos “desde cero, porque ese era un tema oculto en nuestro municipio”.Nelsy Bonilla, coordinadora social de Asocaña, afirmó que, pese a haber sido invitado a participar del estudio, el Ministerio de Trabajo es el que debe reportar y socializar sus resultados con los entes competentes. A su turno, Edison Pérez Espinosa, inspector del Ministerio de Trabajo en Palmira, precisó que una segunda parte del estudio definirá la metodología a aplicar para que no hayan más niños trabajando.

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