Aumentan los casos de extorsiones en Palmira

Diciembre 05, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción Palmira
Aumentan los casos de extorsiones en Palmira

La galería central, en Las Delicias, luce cada vez más sola. Algunos comerciantes y dueños de bodegas han cerrado sus negocios, debido a las amenazas de las que supuestamente vienen siendo objeto por parte de bandas dedicadas a la extorsión. Usuarios del lugar piden mayor compromiso de las autoridades de la Villa.

Los comerciantes de los sectores de Las Delicias y la Comuna Uno aseguran que siguen siendo víctimas de extorsiones. Policía dice que necesita que los afectados denuncien y confíen en la autoridad.

Hace diez días el Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Palmira denunció públicamente lo que muchos sólo se atrevían a murmurar en corrillos de amigos y conocidos.“Es gravísimo el problema de extorsión que está viviendo la ciudad”, aseguró Guillermo Arturo Lizarazo Yovanni, al señalar que era casi una copia de lo que se vivió en los años 30, 40, 50 y 70 en los Estados Unidos, donde los empresarios tenían que pagar dádivas para ‘garantizar’ su seguridad.“Es hora de que la Alcaldía, la Secretaría de Gobierno y la propia Cámara de Comercio se pronuncien sobre el tema”, indicó el líder gremial, antes de precisar que lo más grave es que los delincuentes están llegando a tocar las puertas de las residencias para exigir la extorsión. “Si nos quedamos callados, eso florece como un negocio ilícito que acaba con la tranquilidad y la economía de una ciudad”, puntualizó Lizarazo.Su clamor hizo recordar que a comienzos del año se conocieron panfletos en los que los comerciantes, de manera anónima, denunciaron las bandas y demás presuntos responsables de las extorsiones que se están registrando en la Villa de las Palmas.Muerte o destierroSegún los afectados, este flagelo se ha enquistado en todos los sectores de la sociedad palmirana, pero golpea con especial fuerza a los habitantes de la Comuna Uno y a comerciantes de Las Delicias, en la galería central, donde el no pago de la dádiva representa la muerte o el destierro para sus víctimas.No obstante, tal parece que sectores como La Versalles, donde abundan ferreterías, ventas de repuestos y almacenes de cadena; la Avenida 19, donde se asientan restaurantes, ventas de repuestos para motos y misceláneas, y la Comuna 5, una de las más vulnerables de la ciudad, tampoco escapan a esta problemática.El pasado miércoles, unidades del Gaula de la Policía Valle se tomaron las principales calles de la galería central, donde repartieron volantes para prevenir a los comerciantes y ofrecerles asesoría en caso de ser víctimas de extorsiones.Sin embargo, algunos dueños de graneros, vendedores de verduras y propietarios de bodegas se mostraron renuentes a colaborar porque, según dicen, “no hay confianza en las autoridades”.“La corrupción está en todos los niveles. Ellos -la Policía y las autoridades en general- saben quiénes son y no hacen nada. Si uno denuncian le dan dedo y uno termina muerto”, sostuvo uno de ellos, que pidió omitir su identidad.Otro comerciante manifestó que “mientras uno sepa que la corrupción está entre ellos mismos no va a denunciar, porque los delincuentes no perdonan”.Entre tanto, el propietario de un granero, que también exigió la reserva de su identidad, reveló que conoce de varios vecinos que están siendo extorsionados, pero que no denuncian porque les da miedo.Según él, si no pagan, los matan, por lo que algunos han preferido irse de la galería.El caso que más ha conmocionado al sector ha sido el del comerciante Gustavo Zúñiga, asesinado hace casi un mes en plena galería.“Él se atrevió a denunciar, les hizo frente a los extorsionistas ¿y no lo mataron? Entonces, para qué dicen que llamen si no hacen nada”, reclamó otro de los afectados, antes de señalar que el monto de las ‘vacunas’ que les son exigidas oscilan entre los 20 y los 30 millones de pesos mensuales.Pacto extorsivoDe acuerdo con un residente del barrio Caimitos, el fenómeno que se registra en la Comuna Uno está directamente relacionado con las pandillas que delinquen en esa zona de la Villa de las Palmas. Al parecer, todo comenzó en octubre del año pasado, tras la firma de un pacto de no agresión entre los grupos de los barrios Simón Bolívar, Villa Diana, Hugo Varela, Coronado, el cual fue avalado por la Administración Local.

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