Así le hacen frente a la violencia los campesinos de la parte alta de Palmira

Junio 30, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Así le hacen frente a la violencia los campesinos de la parte alta de Palmira

La bandera blanca en La Abadía es un símbolo de paz, afirmaron los campesinos.

Cerca de 180 campesinos están vinculados al proyecto piloto Plan Siembra, liderado por la Corporación Vallenpaz.

Hace unos quince días llegó un cargamento especial de 135 kilos de brócoli a las neveras de exhibición de reconocidos supermercados de la ciudad. Las unidades eran más grandes y aromáticas de lo usual, de un verde más vivo. Eran orgánicas y estaban identificadas con un sticker que decía ‘Cosechas de paz’.Estas hortalizas fueron el primer resultado del trabajo de cerca de 180 campesinos de varios corregimientos de Palmira, que son zonas de conflicto por la violencia entre guerrilla y Fuerzas Armadas. Ellos están vinculados al proyecto piloto Plan Siembra, liderado por la Corporación Vallenpaz.La historia de estos jornaleros dentro de esta iniciativa comenzó el pasado 1 de febrero, en una finca llamada La Abadía, de 238 hectáreas, ubicada en el corregimiento de Tenjo, entregada a ellos por la Corporación Vallenpaz. Según cuenta Luz Elena Quiroga, campesina y presidenta de la asociación Agroperpetua, la cual reúne a las 36 familias favorecidas por el Plan Siembra, “hace cinco años doce campesinos del sector nos reunimos para tener un pedazo de tierra para trabajar”.“Pero no pudimos y Vallenpaz nos dio la idea de reunir más campesinos para hacernos dueños de un territorio. Se consiguió esta finca y Vallenpaz nos colocó un gerente y nos están dando un salario mínimo con todas las prestaciones de ley”, cuenta la mujer mientras clava el azadón en el cultivo de repollo.De acuerdo con Marlon Paz, gerente de la Asociación Agroperpetua, el programa persigue “convertir al campesino en un agricultor conciente de sus derechos laborales”.“Un campesino estaba acostumbrado a ganar menos de $10.000 por un día de trabajo y hoy cuenta con un salario fijo, con EPS, ARP, y además, contribuye al Estado con aportes parafiscales”, dijo Paz, quien aseguró que indígenas, desplazados y reinsertados también hacen parte del programa productivo.Luis Alberto Villegas, director ejecutivo de Vallenpaz, señaló que las familias de la finca La Abadía venían de trabajar en tierras alquiladas.“Identificamos que la necesidad de una finca era imperiosa y buscamos con ellos mismos un terreno que estuviera a la venta. El Banco Agrario puso un 70% del valor y la empresa privada el otro 30%”, dijo Villegas.Por su parte, Elver García, subgerente de desarrollo productivo del Incoder, manifestó que “lo que se haga para que las familias campesinas vulnerables accedan a proyectos productivos, garantizarían la paz en el país”.“Tendríamos la posibilidad de entregar una cifra cercana a los $15 millones por familia para que los proyectos productivos se implementen”, dijo García.

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