Así funciona la millonaria mafia de los medicamentos en el Valle del Cauca

Así funciona la millonaria mafia de los medicamentos en el Valle del Cauca

Junio 24, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Así funciona la millonaria mafia de los medicamentos en el Valle del Cauca

El de los medicamentos es un mercado gigantesco. Los laboratorios los producen y los intermediarios los venden a hospitales y pacientes. Pero no todos son leales en esta práctica.

Firmas con propuestas de dudosa idoneidad que ofrecen precios por debajo del mercado buscan contratos. Políticos también estarían detrás.

Algunos dicen que son las mafias del negocio de los medicamentos las que se están infiltrando en los hospitales. Otros que son las mafias de la política que le sacan partido a la salud. Algunos más afirman que son ‘las mafias’, a secas... De cualquier manera, lo que está pasando con el negocio de las medicinas y los insumos que utilizan muchos centros asistenciales no parece normal.Peor aún, ese atractivo negocio que puede mover más de cien mil millones de pesos al año tan sólo en la red pública del Valle del Cauca, está agravando la situación financiera de muchas instituciones oficiales: bien porque están pagando medicamentos a precios exorbitantes ya que no tienen capacidad de negociación y las tutelas los obligan como le ocurrió al hospital Mario Correa Rengifo, o bien porque compran más de lo debido, así sea a precios sospechosamente por debajo del mercado.De las dos cosas hay y ambas prácticas indebidas quieren sacar del juego a proveedores de medicamentos tradicionales y laboratorios reconocidos en el mercado legal de las medicinas.La historia es sencilla. Hace 32 años, la red de hospitales públicos del Valle decidió crear una cooperativa que se encargara del manejo y suministro de medicamentos para las instituciones de salud, de manera oportuna y a precios competitivos, para liberarse de las presiones y mayores costos del mercado.Entonces surgió la Cooperativa de Hospitales del Valle, Cohosval, que ha venido cumpliendo esa labor sin ánimo de lucro porque los dueños son 53 hospitales públicos. La entidad distribuye sus ganancias entre ellos, da descuentos en medicamentos y una oferta de servicios adicionales en educación, capacitación y programas sociales como ‘El Valle de los corazones sanos’, que atiende más de 2.000 pacientes hipertensos y enfermos crónicos con consulta y medicinas gratuitas y permanentes.“De allí que nuestra red de hospitales en el Valle está con Cohosval”, dice Janeth Vélez, auditora médica de la Secretaría de Salud Departamental, “porque como cooperativa es más amigable y solidaria con los hospitales, tiene una trayectoria y posibilidad de entrega en varios puntos de servicio en el norte, centro y sur del Valle, lo cual facilita la calidad, oportunidad y todo lo que la ley obliga a cumplirle al paciente”, indicó.Sin embargo, en los últimos años otros intermediarios han entrado a arañar ese mercado público, algunos de los cuales no tienen la competencia técnica suficiente para manipular medicinas con los protocolos que exige el Invima y el Ministerio de Salud. O tienen una oferta muy amplia y disímil de productos por fuera de la salud.Son firmas que al lado del acetaminofén y medicinas para el cáncer, venden también café molido, aparatos de celulares, equipos de transporte, muebles e inmuebles y negocian títulos valores, entre muchas otras cosas. Pero lo más sospechoso es que en licitaciones recientes de hospitales de Cali y otros municipios del Valle, han logrado ganar concursos para suministro de insumos y medicamentos especializados con precios que arrojan un margen de ganancia entre el 0% y el 5%. Cuando la empresa debe incurrir en gastos administrativos, costos de comercialización y pagar impuestos ese margen no da. De esta manera, han desplazado a proveedores tradicionales.Médicos del Hospital Psiquiátrico del Valle denunciaron las recurrentes demoras en el suministro de medicamentos psiquiátricos especializados por un proveedor que se ganó el negocio, pese a que, al parecer, no tiene la experiencia, capacidad y conocimiento para proveer ese mercado especializado.Hospitales como el Mario Correa, Universitario del Valle y San Juan de Dios, entre otros, han tenido que comprar medicamentos a otros intermediarios a mayor precio, porque tienen créditos cerrados.El problema es que aquí es donde aprovechan los negociantes para meterse a los hospitales a vender sus productos caros cuando son legales. Otros se hacen pasar como vendedores de laboratorios supuestamente nuevos, con el fin de colocar sus productos de dudosa procedencia y calidad, aprovechando la urgencia de la institución.Son redes que actúan de dos formas: una, trayendo productos de contrabando desde Ecuador o Venezuela a menor precio para revenderlos caros aquí. Y, otra, falsificando productos de laboratorios reconocidos. Por ejemplo, un sobre de 20 cápsulas lo dividen en dos muestras, cada una tiene diez pastas originales y completan las otros diez con cápsulas falsificadas. Las etiquetas y sobres los fabrican en litografías de San Nicolás, en el centro de Cali, explicó un oficial del Grupo Especial de Investigación de la Sijín.Pero, aparte de esto, funcionarios de hospitales denunciaron que hay licitaciones públicas para medicamentos, cuyos términos de referencia son hechos para favorecer a uno u otro proveedor, por recomendación de algún líder político que busca quedarse con la contratación, sin tener en cuenta criterios de idoneidad, imparcialidad, economía, eficiencia y eficacia. La contratación anual de medicamentos de un hospital de nivel 2 puede costar $2.000 millones u $8.000 millones si es para una institución de nivel 3, lo que resulta un negocio atractivo.Aparte de la venta ilegal o usurera, otra ‘mafia’ que afecta a los hospitales es el robo o sustracción de medicamentos por parte de funcionarios para negociarlos por fuera del hospital en el mercado negro.En Tuluá, se encontró hace pocos meses que se pedían dos tarros de anestésico para cirugía, se usaba uno y otro salía a la calle por el tarro de la basura donde alguien lo recogía para revenderlo. Y este es un insumo que cuesta entre $300.000 y $500.000.Las pérdidas por robo de medicamentos en los hospitales no han sido cuantificadas, pero son millonarias. Con todo lo anterior, el Invima anunció que investiga varios casos de hospitales donde se está dando la práctica de compra de medicamentos clandestinos, sin registros legales o sin las formalidades de ley.Lea aquí más de este informe exclusivo: Mafia de los medicamentos: una libertad de precios que afecta los hospitalesMafia de los medicamentos: mercado de la falsificación y el contrabando

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