Así es la lucha por recuperar del naufragio al barco hospital La Esperanza

Noviembre 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Adonai Cárdenas, Corresponsal de El País Buenaventura

Se hacen intentos por rescatar del lodo marino este barco hospital del Pacífico que naufragó en Buenaventura.

Ese dicho que reza que ‘lo último que se pierde es la esperanza’ se ha convertido en la frase de campaña y casi que en un mantra para el médico Emiro González Paz. La resignación es un sentimiento que no conoce cuando se trata de su barco- hospital, La Esperanza. En él trabajó 21 años llevando servicios de salud a zonas remotas del Pacífico, pero el pasado 27 de octubre naufragó, luego de que un palo traído por las fuertes mareas rompiera su casco. Primero se volteó y luego de hundió, afectando todas las reparaciones que se le habían hecho recientemente. Además, se dañaron equipos de laboratorio, de medicina general, monitores, equipos de resonancia y Rayos Equis.En las playas de Bazán (La Bocana), donde llegaba la embarcación, pasó numerosas jornadas sin cobrar por su trabajo. Tan fuerte fue su huella en esta región que un barrio de ese balneario lleva su nombre. Como llevan su nombre muchos niños nacidos a bordo de La Esperanza, bautizados así en agradecimiento por el gesto humanitario de los médicos y paramédicos.“Fue en el río Cajambre donde un hombre, como pudo, se arrastró hasta la orilla del mar y sacando fuerzas de no se sabe dónde gritó pidiendo ayuda. Llegamos hasta el rancho donde vivía, cerca del fogón, pues no se podía mover debido a una enfermedad, lo curamos y ese hombre agradecido, entre lágrimas, nos decía que lo que le había pasado era un milagro, pues pensaba que se iba a morir abandonado a su suerte”, cuenta el galeno, al evocar las anécdotas a bordo del hospital flotante. El médico, con la colaboración de amigos, trabajadores del muelle de Bahía Cúpica, Bomberos y Armada Nacional, entre otros, ha estado tratando de rescatar el barco, pero ha sido una tarea difícil. Se requieren uno o dos remolcadores, con la dificultad de que su acceso a la zona es muy restringido por el poco calado del canal del estero San Antonio, que tiene profundidades de solo dos metros.“Hemos logrado enderezar el barco, pero no se ha podido reflotar totalmente, se requieren más bombas para que flote y no se han podido conseguir. La Armada Nacional nos ha prometido traer un barco para intentar halarlo, mientras tanto sigue hundido en el barro y en la indiferencia de las autoridades locales”, dijo Valencia.El secretario de Salud del Puerto, David Caicedo, ha asegurado que el Municipio estudiará la situación del barco, para aportar de alguna manera a una solución. Pero él cree firmemente que La Esperanza se levantará de su sepultura marina para seguir brindando atención en los 1300 kilómetros de costa, desde Tumaco hasta Juradó.Había pueblos del litoral donde la llegada del barco era una fiesta, casi un día cívico. Hombres, mujeres y niños acudían a la embarcación no solo en busca de ayuda médica, sino de conocer el gran ‘Cañana’, como apodan al galeno de 77 años, oriundo de Quibdó y graduado en la Universidad Nacional de Bogotá. “La Esperanza nos está dando un mensaje: se hundió por desamor y todos le debemos demasiado”, concluye Valencia.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad