Agro del Valle, en vilo por fenómeno de El Niño

Enero 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
José Luis Carrillo Sarria, reportero de El País

Este primer trimestre del año no se cultivarán 15.000 hectáreas por falta de agua. Calor produjo reducción en algunas cosechas. “Lo peor está por venir”.

[[nid:499243;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/01/cultivos-secos.jpg;full;{Diez municipios del Valle del Cauca ya se han visto afectados por la falta de agua. La situación ya afecta a varios agricultores y sus cultivos. El panorama no es alentador.Realización: Luci Libreros, Bernardo Peña y José Luis Carrillo l Edición: Carlos Salinas}]]

Por primera vez desde que tiene memoria Martha Lucía Ayala, agricultora del corregimiento de Tierra Blanca, en el municipio de Roldanillo, dejará de cultivar a causa de la falta de agua provocada por el Fenómeno del Niño. En los casi 40 años que lleva labrando la tierra cosechó maíz, tabaco, tomate, papaya, algodón, millo, zapallo y maracuyá. Nunca dejó un semestre sin cultivar. 

“Nos reunieron en Asorut (Asociación de Usuarios del Distrito de Riego de Roldanillo, La Unión y Toro) y nos dijeron que no  podían garantizarnos el agua para los próximos meses, nos advirtieron que quienes sembráramos lo hacíamos por nuestro propio riesgo. Los pequeños agricultores no podemos invertir en semillas, insumos, abonos cuando no existe lo más importante para cultivar la tierra: agua”, dice.

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Como ella, varios agricultores dejarán de  sembrar este semestre debido a las altas temperaturas y la falta de agua tras el  Fenómeno del Niño. Según estimativos de la Sociedad de Agricultores y Ganadores del Valle (SAG),  cerca de 15.000 hectáreas  del Departamento no serán cultivadas en los primeros seis meses del 2016.

Según Asorut, la semana pasada se encontraban a 60 centímetros de la cota de bombeo de agua desde el río Cauca. “Por eso alertamos a los agricultores para que no vayan a sembrar, porque no va a haber agua”, sostiene Ciro Escarria, gerente de Asorut.

Con esto se afectarían unas 10.000 hectáreas que comprenden este distrito de riego. Actualmente no se tienen registros históricos en esta zona sobre suspensión de cultivos por ausencia del líquido. “Pero si las cosas siguen así,  creemos que en menos de doce días no vamos a tener agua para el bombeo”, complementa  Escarria.

Y anticipa  que esto generará una crisis social en la región, ya que en los próximos meses se impactará el  empleo en una zona que es netamente agrícola. Allí  se cultivan  1.800 hectáreas de maíz, 700 de guayaba y 550 de uva. En menores extensiones  se siembra  melón, sandía, maracuyá y ají.

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En el centro del Valle el impacto del Fenómeno del Niño se siente en cultivos como el maíz, donde algunas cosechas mermaron su producción hasta en un 50 %. Según estudios del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), esto se debe a que el calor  aumentó un grado en esta zona del departamento el año pasado. 

“Con el cambio de temperatura se acorta el ciclo de la planta, es decir, se desarrolla más rápido, lo que significa que el grano no tiene el suficiente tiempo para desarrollarse”, explica Andy Jarvis, director de análisis de políticas de cambio climático del Ciat.   Investigaciones de este mismo centro revelaron que cultivos que cosechaban 10 toneladas de maíz  se redujeron a 5 en algunas variedades. Pero en general la reducción oscila entre 20 % y 50 %.  

Por su parte, la Secretaría de  Agricultura del Valle sostiene que a la fecha ya han sido afectadas   13.911 hectáreas (Has)  por el fenómeno ambiental en 2015. De estas, 4130 fueron  reportadas como quemas de cultivos y el resto  por falta de agua.  Los municipios más afectados son El Águila (3675 Has), Argelia  (2143 Has), Yumbo  (1275 Has),  Obando (672 Has)  y El Cairo (652 Has)  que en su gran mayoría son  cafetales. 

Y el asunto es grave: si sumamos las hectáreas que no se van a sembrar, las afectadas por falta de agua y los cultivos que se quemaron en 2015 hablamos  de una extensión dos veces mayor a la superficie de Cali.  

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En producción,  los cultivos que se han visto más afectados son los de café, con 4377 Has; plátano, 2902; frutales en general, 679; aguacate, 639; maíz, 539; banano y bananito, 358.

Lo que se viene

Para Francisco José Lourido, presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos del Valle, el gran reto es saber cómo se superará el  verano hasta finales de marzo. “Venimos de un periodo de verano, porque el invierno del trimestre pasado (octubre, noviembre, diciembre) lo que llovió fue  poco”.

Actualmente en el Valle  hay 160.000 hectáreas de caña sembradas, en frutales 40.000 y en cultivos forestales 40.000. Lourido explica que  la caña es un cultivo resistente al calor, y aunque  necesita agua no se vería tan afectado, por lo que las mayores pérdidas en el departamento  la padecerán los frutales, granos y el ganado, que ronda las 700.000 cabezas.

Caña, se podría beneficiar

En el Valle del Cauca  hay cerca de 160.000 hectáreas cultivadas con caña de azúcar. Sin embargo, es un cultivo resistente al calor que se vería beneficiado con las altas temperaturas.

“Es una planta que tolera estrés de calor, necesita agua, pero puede soportar la ausencia de ella, hasta cierto punto.  El problema son los cultivos de caña que se están estableciendo, y que necesitan agua”, dice Jeimer Tapasco, investigador del Ciat. 

En 1997,  cuando hubo  un Fenómeno del Niño similar a este, se presentó una de las mayores producciones de caña en el Valle.

“Los productos más vulnerables en el Valle al Fenómeno del Niño son los que tienen ciclo semestral: el maíz, soya, sorgo. También las frutas y hortalizas. El melón, la sandía y el ají. No obstante, la falta de agua en meses anteriores también ha afectado la producción”, dice.

Otro sector que se verá afectado por las altas temperaturas y la poca disponibilidad de agua es el café: la carga del grano  este año corre el riesgo que se ‘averane’, es decir,  que la semilla  no se  llene completamente,   afectando el peso al  final de la cosecha. Es decir, que no llegará a  los indicadores de calidad para su exportación.

Se espera que para las últimas semanas de marzo se vuelvan a presentar las lluvias y se continúen con los ciclos de siembra en la región. “Ahora hay que ver a futuro, porque después del Fenómeno del Niño viene la Niña, es decir, el incremento de lluvias”.

Andy Jarvis, director de análisis de políticas de cambio climático en el Ciat, sostiene que la mayoría de los cultivos en el Valle se han visto afectados por el aumento de la  temperatura. 

“En un mundo ideal, a mediados de marzo, comenzaría a llover y se podría empezar a cultivar. Porque en julio y agosto vuelve el verano normal”, anticipa Jarvis.

Jeimar Tapasco, investigador del Ciat, advierte que la gente recuerda mucho el Fenómeno del Niño de 1992, por el apagón de energía, pero el más fuerte fue el de 1997, muy similar al que actualmente estamos viviendo.  

“Los agricultores recuerdan con amargura ese año. Hubo pérdidas agropecuarias cercanas  a los US$564 millones  en todo el país”. 

Tapasco agrega que  la falta de agua produce estrés en los cultivos y la producción se disminuye,  causando pérdidas. “Para nosotros lo peor del Niño está por pasar este primer semestre del año. El Fenómeno  golpeó en el 2015 cuando apenas estaba cogiendo fuerza, ahora está en su máximo nivel y eso tiene una incidencia en los meses que vienen”.

Tal como lo planteó Asorut, el Ciat también recomienda a los agricultores del departamento abstenerse de sembrar durante estos tres primeros meses del año.

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