A los diques y jarillones no hay quien los regule

Diciembre 14, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Palmira Hoy
A los diques y jarillones no hay quien los regule

Los mayores problemas en materia de jarillones están sobre el Cauca, por su gran extensión. Desde Villarrica hasta La Victoria pueden registrarse problemas, según los expertos. En este momento hay reparaciones en varios municipios que cruza el afluente.

El asesor de Asocaña, ingeniero Juan José Arango, dijo que no hay una entidad que regule o administre los diques y que la CVC sólo se desentendió del tema desde 1985.

La emergencia que vive el Valle del Cauca como consecuencia del rompimiento de los diques de los ríos Palmira y Cauca, que provocó graves inundaciones en la Zona Franca del Pacífico, ZFP, cultivos, avícolas, fincas ganaderas y residencias obedeció a una falta de planificación y a no haber hecho obras a tiempo.Así lo señaló el ingeniero Juan José Arango, asesor de Asocaña, que ha estado al frente de los trabajos de cerramiento del dique del Palmira en la ZFP y para quien “no hay una entidad que regule, administre o controle los jarillones”.Agregó que la CVC, como autoridad ambiental, solamente da permisos a ingenios, agricultores y a los ribereños de los afluentes para que construyan y se protejan, pero que no administra ni hace seguimiento.“Desde el año 50 se empezaron a construir diques y con mucho más fuerza cuando se hizo Salvajina, que se diseñó con el modelo de Misisipi river, con el fin de proteger el Valle del Cauca para que fuera uno de los valles más productivos del mundo, como lo somos actualmente, pero no hubo seguimiento ni control”, anotó.Arango también expresó que desde 1985 la CVC no volvió a tener programas de control de esta problemática.“Las inundaciones son una cosa repetitiva para nosotros, que somos los que tenemos que ver cómo vamos a controlarlas. En el 2008 también hubo una gran inundación, que afectó esta zona y a esta misma zona franca”, recordó, antes de indicar que será la Andi, los gremios y los ingenios de Asocaña los que tendrán que “meterle la mano” a los diques para mirar cómo se van a administrar, controlar y en un futuro diseñar otros mucho mejores.Explicó, igualmente, que hay diques desde Santander de Quilichao hasta La Victoria, sobre las dos márgenes del Cauca.Por su parte, Pedro Vicente Córdoba, director de la regional suroriente de la CVC, manifestó que los diques se hicieron hace 50 años y reconoció que se les debe hacer mantenimiento. Sin embargo, anotó que los ríos traen mucho material colmatado que se agrava cuando llega el invierno.Finalmente, insistió en que tanto el Gobierno Nacional, Departamental y Municipal, junto con la CVC, deben trabajar unidos para el fortalecimiento de los diques, si no se quiere que en un par de años más de once mil coterráneos vuelvan a ser víctimas del rompimiento de los jarillones de la región.Hay que ayudarAunque en los últimos días el clima ha mejorado, la tragedia ocasionada por la ola invernal en esta zona del país es tan grande que requiere el concurso de todos los vallecaucanos para poder superarla.Por esta razón, la Cruz Roja, sede Palmira, continúa haciendo un llamado a las personas interesadas en ayudar a los miles de damnificados que residen en esta región.Quienes deseen contribuir con la campaña de solidaridad que adelantan el semanario PalmiraHoy, el periódico El País y la Cruz Roja pueden acercarse a las instalaciones del organismo de socorro ubicadas en la Carrera 24 No. 32-24.Las donaciones se reciben de lunes a viernes, de 8:00 de la mañana a 12 del día y de 2:00 de la tarde hasta las 6:00 p. m.Se requiere con urgencia alimentos no perecederos, ropa limpia y en buen estado. Así mismo, cobijas nuevas, frazadas, pañales, colchones, implementos de aseo y utensilios para cocina.Quienes prefieran hacer su donación en dinero en efectivo lo pueden hacer a través de la cuenta corriente del Banco BBVA No. 2422016244, a nombre de la Cruz Roja Colombiana Emergencias.A la campaña de solidaridad por los damnificados se deben unir los habitantes de la comarca.Cualquier colaboración, por pequeña que parezca, es una gran contribución para todas las familias que se quedaron sin vivienda, empleo y cultivos. Miles de niños, adultos mayores, mujeres y padres de familia esperan su contribución.

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