Las claves para no propagar desinformación en redes sociales

Las claves para no propagar desinformación en redes sociales

Abril 02, 2017 - 07:55 a.m. Por:
Germán González Barco | Reportero de El País
pánico redes sociales

El experto de Eset indicó que para este tipo de contenidos no existe ninguna solución de seguridad tecnológica y se debe apelar a ser cuidadoso y analítico.

Elpais.com.co | Archivo

La propagación de noticias falsas, alarmas infundadas y rumores que las personas asumen como información real no es un fenómeno nuevo en la era digital. Sin embargo, señalan los expertos, el uso masivo de redes sociales y plataformas de mensajería instantánea añadieron un agravante a la ecuación: la inmediatez. 

“Lo interesante es que ahora sucede cada vez más rápido. En Whatsapp se rotan alertas de bombas en centros comerciales y predicciones de terremotos, y la gente incrédula termina durmiendo en la calle. Lo grave del asunto es que esta información se difunde en minutos.

Hace 15 años un correo electrónico viral se demoraba 24 horas en dar la vuelta al mundo”, afirma Mauricio Jaramillo, consultor digital y periodista especializado en tecnología.

Uno de los problemas, señala el experto, es que gran parte de los usuarios no han asimilado este cambio de velocidad en la difusión de los mensajes, y su madurez y comprensión de los contenidos que le son compartidos no evolucionó igual de rápido. “Esto ha hecho que sea más fácil para los delincuentes y tramposos engañar”, anota.

De acuerdo con el ingeniero electrónico Camilo Gutiérrez, jefe del laboratorio de investigación de Eset (compañía dedicada a brindar soluciones tecnológicas de seguridad), el fenómeno no se puede atribuir exclusivamente a la masificación de las redes sociales, sino al uso que las personas hagan de estas plataformas.

Y es que muchos individuos tienen un comportamiento “ansioso” a la hora de consumir información a través de dispositivos tecnológicos.
“Los usuarios tienden al clic rápido y no verifican de qué se trata”, señala Gutiérrez, quien añade que, al contrario, los cibernautas deben tomar una actitud “más cuidadosa y analítica de la información para no caer en engaños”.

Por su parte, el magíster en Periodismo Digital Carlos Cruz, al analizar esta problemática, recordó el concepto ‘infoxicación’ (de Alfons Cornella). El mismo hace referencia a la limitante que tienen muchas personas para procesar la abundante información que circula por las plataformas de comunicación.

El docente explica que esta limitante ha generado cambios positivos y negativos a la hora de interpretar la información que se nos presenta.
“Lo malo es que se genera información errada, incierta, inconclusa, descontextualizada, la cual genera angustia e inconformidad. Lo bueno es que en muchos casos vuelve a los ciudadanos y usuarios más incrédulos, y esa incredulidad los lleva a investigar de primera fuente lo que está pasando”.

Pero, ¿cómo evitar subirse al ‘tren’ de la desinformación? Lo primero, antes de compartir una de estas cadenas alarmistas de Whatsapp, es intentar validar si la información es real o falsa. Y hay varias claves para determinarlo.

La primera y más importante regla es no creer en todo lo que se lee en las redes sociales o los sistemas de mensajería instantánea. “Parece muy obvio, pero aún hay gente que cree que va a heredar una fortuna nigeriana. Hay que desconfiar de todo y más, si lo va a compartir. Creer es una cosa personal, pero cuando usted comparte, asume una responsabilidad”, indica Jaramillo.

“Si la información que recibimos, ya sea un audio o un escrito, no tiene una ‘firma’ que diga quién es el autor del contenido, esa es otra razón para desconfiar. Al reenviarlo sería yo quien estaría dando esa supuesta alerta”, agrega.

Para casos como el de Cali, el experto de Eset señaló que se debe acudir a medios oficiales para comprobar si lo que se dice en el mensaje es veraz.

“Hay que contrastar con las redes sociales y los sitios web de los organismos de socorro y la Alcaldía, para ver si han emitido algún tipo de alerta, de lo contrario, se contribuiría a seguir expandiendo el engaño”, explicó.

Óscar Escobar, director del Departamento Administrativo de las TIC en la Alcaldía de Cali, dice que cuando se recibe un mensaje alarmista hay que indagar con la persona que lo envió si puede corroborarlo o fue “testigo” de lo que se dice ahí, o al contrario, solo lo reenvió y desconoce su origen.

“Algo que uno puede hacer para corroborar la información, en caso de ser un texto, es seleccionarlo y hacer una búsqueda en Internet. Algunas veces estos contenidos son cadenas armadas y uno las encuentra en la web. Además, podrá encontrar alguna fuente oficial, que en caso de ser falsa, ya habrá desmentido la información”, añadió el funcionario.

Por último, si el mensaje llega a través de Twitter o Facebook, hay que hacer una indagación de la cuenta: cuántos seguidores tiene, cuándo fue creada, qué información comparte, y así determinar si es de credibilidad.

‘Fakes News’ y ‘Hoaxes’

El consultor Mauricio Jaramillo explicó que las 'Fake News' o noticias falsas, populares en redes sociales e internet, son contenidos que desinforman a las personas de manera involuntaria (cuando es un error) o voluntaria (cuando son construidas de manera consciente con motivaciones específicas para generar alguna reacción).

“Son noticias o hechos noticiosos que al engañar tienen el interés de buscar efectos en las personas: indignación con un gobierno, candidato, grupo político o generar pánico”, explicó.

Entre tanto, precisa el experto, los 'hoaxes' o bulos, no tienen información de carácter noticioso necesariamente, sino algo más impactante o fantasioso, que busca sorprender y generar interés.

En esta categoría entran las cadenas de la suerte, religiosas y de solidaridad, métodos para hacerse millonario y regalos de grandes compañías. O contenidos como: 'Niño contrae una enfermedad al chuzarse con jeringa dejada en teléfono público' y ‘Messenger y Hotmail van a cerrar su cuenta y empezarán a cobrar’.

El profesor Carlos Cruz advierte que muchas veces estos bulos solo buscan robar la información personal de los usuarios para armar bases de datos y después venderlas a través de internet.

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