La 'pesadilla sin fin' de Samsung

Octubre 16, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La 'pesadilla sin fin' de Samsung

3 mil millones de dólares podría perder Samsung por los líos causados por su teléfono Galaxy Note 7.

El fracaso del Galaxy Note 7 por incendios fortuitos en sus baterías hace temblar al coloso coreano de la tecnología. Una apuesta fallida.

El coloso tecnológico Samsung, líder mundial en telefonía móvil, vive hoy uno de sus  momentos más difíciles por el sonado fracaso de su modelo Galaxy Note 7, cuyas baterías se estallan e incendian fortuitamente por una falla que aún se investiga. 

El escándalo es de tal magnitud que las redes sociales han sido inundadas desde principios de septiembre de todo tipo de imágenes  de teléfonos carbonizados, lo que sin duda tiene a la marca en entredicho.

Los accidentes con el Note 7 — una  phablet que es un modelo híbrido entre tableta y teléfono— y que pretendía ser la mejor apuesta de Samsung en el mercado, le han dado la vuelta al planeta en los últimos 60 días. 

Por ejemplo, un video colgado en Youtube el pasado 8 de octubre que muestra a la mesera de un Burger King en Seúl, intentando con guantes aislantes atrapar un Galaxy Note 7 humeante, se hizo viral en internet.

También lo fue el del incidente con otro equipo en un avión estadounidense que tuvo que ser fue evacuado antes del despegue  en Chicago luego que el celular de un pasajero, que supuestamente había sido reemplazado por Samsung, se incendiara.

En el Estado de Florida, un hombre también reportó quemaduras derivadas de la explosión de uno de los smartphones, lo mismo que un estudiante en Australia. Hay por lo menos otra docena de casos que se están documentando.

Ante este incidente, la  autoridad estadounidense de aviación civil (FAA) recomendó a los pasajeros que porten un Note 7 no encenderlo ni cargar su batería en vuelo, y tampoco guardarlo en su equipaje de bodega.  

Todo lo ocurrido, produjo un desplome del 8% en las acciones del gigante surcoreano en la última semana. En solo la bolsa de Londres el título de la empresa cayó un 10%. Según los analistas del mercado, el fiasco con el Note 7, se traducirá en perdidas estimadas en US$3.000 millones.

[[nid:586390;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/10/quemaduras-samsung-galaxy.jpg;full;{Este Galaxy Note 7 se incendió y provocó quemaduras menores a un usuario. Otros casos han sido similares.Foto: Tomada de YouTube}]]

Tal ha sido el impacto, que el 11 de octubre la empresa notificó que suspendía las ventas de ese equipo, y anunció que reemplazaría los que se han incendiado. Y de paso, informó que sus ganancias caerían 33,3% durante  este año.

“Samsung va a perder  mercado y el bajón se sentirá a finales de año. La batería, que había sido uno de los grandes aliados de Samsung, ahora le está jugando en contra. Van a querer la revancha a principios de 2017”, aseguró Édgar Mantilla, experto en tecnología.

Lo ocurrido pone a Samsung en nueva desventaja en su aguerrida competencia con Apple, cuyo iPhone 7 seguramente ganará más terreno. Y también lo harían marcas como Huawei, Motorola y Sony.

“Samsung deberá gastar más en investigación y en desarrollo, en el área de verificación y también en marketing. Por esto, esta crisis va a sentirse en sus resultados financieros hasta fines de 2017, destaca  Song Myung-Sup, analista de la firma Hi Investment & Securities.

En Colombia el Galaxy Note 7 aún no se vende, como tampoco a Latinoamérica. Y no se sabe de casos de personas que  hayan sufrido accidentes luego de traer el equipo  desde el extranjero.

 “Por lo sucedido, seguramente la gente por miedo no lo comprará, si es que llega a Colombia”, señala Amanda González, empleada de una tienda de tecnología en el sur de Cali.

Anota que pese a todo “las ventas de los demás Samsung como los modelos Galaxy 6 y 7, lo mismo que los J5 y J7, siguen siendo muy buenas, porque es una marca reconocida”.

Operadores como Claro, Movistar y Tigo, que también venden y financian equipos, no  han informado sobre si ofrecerán o no ese aparato a los usuarios en el país.

 Lo cierto es que desde ya los efectos son complicados para Samsung por la desconfianza en dicho equipo que pretendía ser su producto estrella en el mercado de smarthpones de alta gama para enfrentar a Apple.

Hasta el momento, Samsung ha llamado a revisión  2,5 millones de unidades del Note 7 para ser sustituidos. Muchos usuarios quieren que se les devuelva su dinero, o canjearlo por un equipo de marca diferente. 

El Samsung Galaxy Note 7 en su versión de 64 GB tiene un precio de US$979, unos 2,8 millones de pesos colombianos.

Aunque el gigante coreano no ha dicho sí definitivamente no volverá a fabricar ese modelo de teléfono móvil, tras su retiro del mercado, lo cierto es que el lío con las baterías sigue siendo un dilema.  (Ver recuadro)

Para Santiago Roldán, experto en tecnología “la ventaja que tiene Samsung es que, a pesar de la crisis del Galaxy Note 7, la firma tiene muchas más líneas de negocio que pueden apalancar sus ingresos”.

“Me pregunto qué hubiera pasado si esta crisis la estuviesen viviendo Apple y Huawei. Creo que no podrían responder de la misma manera”, apuntó Roldán.

La crisis se produce además en un momento crítico para el grupo, ahora en plena transición generacional de su dirección. Su actual presidente  Lee Kun-Hee está por fuera de la firma desde el 2014 por un infarto.

Por todo lo anterior, aún es  incierto sobre lo que pasará con el Note 7, o cuando terminará la  pesadilla.

¿Por qué estallan?

El Galaxy Note 7, al igual que muchos otros equipos utilizan baterías de ión de litio. Infortunadamente, la reacción química que permite que funcionen las baterías también crea calor. Una sobrecarga del artefacto —o una carga demasiado rápida— puede provocar fuego.

Samsung admite que algunas partes de la batería que nunca debieron entrar en contacto sí lo hicieron  por un “inhabitual error en el proceso de producción”.

La carrera hacia mejores resultados para aumentar  la duración de las baterías, en un mercado muy competitivo, puede conducir a resultados inesperados, dicen los especialistas.

Al año se producen millones de baterías de ión de litio, y las defectuosas son una cifra baja.

* Con el apoyo de AFP

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