"Queremos que Cali sea la capital piloto del posconflicto": Óscar Gamboa

Agosto 27, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Paola Andrea Gómez, Jefe de Información de El País.
"Queremos que Cali sea la capital piloto del posconflicto": Óscar Gamboa

Óscar Gamboa, asesor para el Posconflicto de Cali y coordinador del plebiscito.

Foto: Bernardo Peña / El País

Leer los acuerdos debe ser la consigna de los colombianos, antes que ir repitiendo frases extraídas de redes sociales, sin conocer los mismos. Eso es lo que piensa el asesor para el Posconflicto de Cali, Óscar Gamboa Zúñiga. Y lo refrenda contando la  siguiente anécdota. 

“Este jueves tanqueaba mi carro en una gasolinera de la Autopista con Carrera 44 y le pregunté a la niña que me atendió:

- ¿Está contenta?

Ella: ¿Por qué?

- Por lo de la paz, porque terminaron las negociaciones.

Ella: Ah, yo no entiendo mucho de eso, pero sí.

- ¿Y va a votar por el Sí?

Ella: Pues no sé, porque no entiendo por qué le vamos a entregar el país a esos señores.

-¿Pero a usted quién le dijo eso?

Enseguida traté de explicarle en pocos segundos que eso no era cierto. Pero, sin duda, eso que ella me respondió es lo que mucha gente está pensando y esos miedos realmente me generan dudas y ánimos para seguir trabajando”.

Sobre los retos que tendrá Cali frente al posconflicto, sobre la campaña del plebiscito y lo que hay que hacer en las zonas afectadas por la guerra en el Suroccidente, el Asesor habló con El País: 

¿Usted cree que el ciudadano de a pie está listo para el posconflicto, de ganar el Sí en el plebiscito?

Yo creo que la gente quiere la paz. Me atrevería a afirmar que hasta los del Centro Democrático están contentos porque van a poder ir a su finca, a sus territorios. Pero creo que falta más pedagogía ciudadana, porque todavía en el imaginario del ciudadano los guerrilleros son unos monstruos.

Si hoy le dijeran a alguien que el Gobierno compró estos dos edificios de su barrio para albergar gente que viene de la guerra los rechazarían. Esas imágenes de horror están muy frescas.

Por eso valoro el gesto de ‘Iván Márquez’, al leer su discurso tras la firma de los acuerdos, porque lo sentí sincero y esas lágrimas las interpreto como una manera de pedir perdón, de decir ‘nos equivocamos’. Y cerrar su intervención con eso de que ‘esto nunca más ocurra’ y el ‘habemus paz’, ‘Viva Colombia’ es algo que emociona (lágrimas).

¿Cuál es su misión como coordinador del plebiscito en Cali?

En el tema del plebiscito hay mucha desinformación, se lo he comentado con preocupación al ministro Rafael Pardo. Hay que hacerle llegar el mensaje  al ciudadano caleño, al de Tumaco, al de Chocó. Hoy yo pienso que va a ganar el Sí, pero no ha ganado todavía.

¿Y qué tareas puntuales va a ejecutar?

La Corte facultó diciendo que una vez estuviera todo definido para el plebiscito se hiciera campaña por el Sí o por el No. Pero dejó claro que no puede haber un solo peso del erario para hacer campaña; que no se puede hacer en nombre de partidos políticos. Entonces lo primero que desde la Administración haré es que la gente tenga garantías; definir cómo se articulan los diferentes sectores del Sí. 

Tenemos que aterrizar y compartir escenarios con voceros de los partidos y con la sociedad civil. Es un trabajo muy bonito. Personalmente, soy un convencido de la paz.

Existe la percepción de que al Gobierno le cogió la tarde para trabajar en la pedagogía del  plebiscito... 

Yo conversaba con un ministro amigo sobre eso y coincidíamos en que es cierto. Pero el presidente Santos quería ser fiel al ‘nada está acordado hasta que todo esté acordado’. Por eso, lamentablemente, nos cogió la tarde para una campaña bien robusta y será un mes en el que tendremos que trabajar duro.

¿No será que están mejor preparados desde el discurso los del ‘No’ que los del ‘Sí’?

Claro, es que es más fácil destruir que construir. Pongo un ejemplo: se hizo común, como lo conté en la anécdota, eso de que le están entregando el país a las Farc. Y yo lo que veo es que ellos van a venir a hacer política acá, a buscar curules acá; no somos nosotros los que estamos comprando botas para irnos al monte. Entonces es el Estado el que se va hacia allá o ellos hacia el Estado.

La oposición saca lemas, frases, pero no contenidos. Le caen a la zona emotiva. ‘Vamos a llenar el país de narcoterroristas’. Y, perdónenme, pero en otro momento de la historia teníamos ‘paras’ y muchos disfrazados de congresistas y nos tragamos ese sapo.

No sé si cuantitativamente 5 o 10 guerrilleros se tomarán el Congreso y van a llegar como Pedro por su casa. ¡No!, la van a tener que guerrear en democracia, con argumentos.

Otra de las preocupaciones es que la paz se volvió un tema político y que muchos políticos están haciendo de ella su plataforma para futuras aspiraciones...

Sí. Es cierta esa percepción. Por mucho que intentamos no politizarla, hay que reconocer que se politizó, así como en otro momento de la historia reciente al que criticaba la política de seguridad democrática lo tildaban de terrorista. Así que no podemos catalogar a los que están con el No de monstruos, es un derecho, pero hay que argumentar.  

Me sentiría muy cómodo de que fueran los universitarios, la sociedad civil, el pueblo, quien liderara la campaña del Sí.

Porque no se puede ocultar que el ejercicio de la política está muy desprestigiado. Hay que invitar a la gente a salirse de la posición de que esto se politizó ‘per se’ y que entendamos que aquí lo que estamos es defendiendo el derecho a la vida misma. La paz no es del Presidente, de Uribe, ni de los liberales.

Yo invito a que lean los acuerdos. He sugerido que se sintetice porque no todo el mundo va a leer las 200 y pico de páginas. Pero si la gente no se informa llegan los que van a pescar en río revuelto, los opositores. Y que se vayan olvidando de ese cuento de que votando por el No van a renegociar, porque eso es mentira.

Pasando al posconflicto, ¿qué se está articulando desde la Alcaldía de Cali para atenderlo?

Trabajamos articulados entre varias instituciones. La Asesoría de Paz atiende víctimas, desplazados. Y en la Asesoría del Posconflicto en qué traemos a Cali para generar empleo, cómo convertimos a Cali en la capital piloto del posconflicto. Yo me concentro en lo que necesitamos hacia adelante.

Óscar Gamboa

Óscar Gamboa, asesor de Posconflicto de Cali, señala los retos que tiene el país con la implementación del acuerdo de paz.

El País

¿Cómo es eso de que Cali se convierta en la capital piloto del posconflicto?

Es que Cali tiene unas características particulares: está ubicada a 15 minutos del norte del Cauca, zona de guerra lamentablemente; Cali está casi a una hora de la Cordillera Central, que ha sido corredor de la guerrilla hacia el Tolima; estamos cerca del Pacífico; Cali tiene más de 180.000 víctimas;  de las últimas generaciones de excombatientes, tiene un poco más de 1500 viviendo aquí.

Si usted mira a Cali desde la Avenida Ciudad de Cali para un lado es muy distinta a la del otro lado. Y si hace la trazabilidad de esos hermanos míos que viven en ‘la otra Cali’, son hijos del Pacífico, a muchos les mataron sus padres, los desplazaron, son las externalidades de la guerra.

Entonces Cali debe ser tratada de una manera diferente en las externalidades de la paz y por eso la cooperación internacional y el Gobierno tienen que mirar a Cali desde lo urbano, porque la guerra se trasladó a las ciudades, no con combates si no con problemas sociales. 

Si Cali se considera capital piloto, llegarán apoyos directos.

¿Ya tenemos cosas concretas, apoyos concretos?

Ya hemos avanzado. El miércoles apenas se acabaron las conversaciones; pero gran parte de la cooperación internacional ha anunciado sus apoyos de Norteamérica y Europa. Ahora tenemos una pausa hasta saber qué pasa con el plebiscito. 

Si gana el No será una catástrofe para el proceso de paz y para nosotros los colombianos. Yo creo que los países que están acompañando el proceso quedarían ‘plop’ como Condorito. ¿Cómo así que Colombia le dijo no a la paz?

Entonces se frena el apoyo, porque dirán la voz del pueblo dijo No.

Usted viene trabajando también con el Ministro del Posconflicto, visitando las zonas del Valle y el Cauca golpeadas por la guerra. ¿Qué ha palpado del sentir de la gente con el cese el fuego?

He percibido como si la gente, además de estar alegre, se sintiera liberada en forma y en fondo de esa prisión mental por vivir de regímenes controlados por la ilegalidad. Y en términos de forma es que ya pueden caminar por las veredas que no caminaban antes, entonces uno lagrimea al ver compatriotas felices. Pero también tienen muchas expectativas de que todos esos anuncios realmente lleguen. 

"El Plan de Desarrollo del Municipio se concibió teniendo en cuenta un componente desde lo social muy fuerte para prever las acciones a implementar en el fin de la guerra”.

La construcción de la paz empieza apenas ahora. Debemos llegarle a ese país al que hace mucho rato no le llegábamos. Y eso no es tarea fácil. Creo que el ciudadano va a tener que aprender a elegir mejor a sus gobernantes, porque aquí el desgreño y la corrupción se convirtieron en socios de la ilegalidad. Y ahí también debe haber crecimiento en la conciencia de la gente para ejercer más y mejor su deber ciudadano, para no ser conniventes con tantas prácticas nocivas de la democracia.

¿Todas esas comunidades negras e indígenas que han sido tan golpeadas por la guerra van a tener un trato especial? 

La guerra se fue concentrando en esos municipios, del Cauca, del Pacífico, porque son ricos en minería, en pesca, en zonas aptas para el tráfico, porque la tierra era fértil y eso los comenzó a afectar. 

Por eso he celebrado que en el discurso de ‘Márquez’ también hiciera alusión a los afro e indígenas, aunque tarde, pero en algo se les escuchó en La Habana.

Lo más importante es lo que viene, porque si el Estado no se conscientiza de la necesidad de atenderlos como se deben atender, no va a pasar nada. Por eso, así como las Farc van a hacer su conferencia, los consejos afro e indígenas deben hacer sus  conferencias para replantear lo que sea necesario. Tenemos que apostar por nosotros.

¿Usted, que es de Buenaventura, donde han confluido todas las formas de violencia, qué han pensado hacer para atenderla en este nuevo escenario?

Si hay un municipio que tiene el derecho político, social y sentimental a ser visto con otra mirada desde el posconflicto ese es Buenaventura. Ahí se han juntado las malas cosas. Pero también su gente debería asumir con más liderazgo una apuesta propositiva de ciudad. Hay mucha debilidad institucional en los municipios del Pacífico. 

Hace falta generación de ingreso, tener la carretera funcionando bien, el acueducto, el hospital. Sin ingresos es muy difícil que nuestra gente no se acueste derrotada y se levante derrotada. 

Alguna vez veníamos desde Buenaventura en un avión del Gobierno, en la crisis de las ‘casas de pique’ y le reiteré al Presidente que había que generar ingresos, sin trabas para proyectos productivos. Esa sí sería una manera de apoyarlos, como a todas las comunidades del Pacífico, con proyectos, con ingresos.

Homenaje a víctimas del Bloque Calima en Cauca

Hoy en Popayán es presentado el libro ‘La Justicia que Demanda Memoria’, realizado por el Centro de Memoria Histórica.

El documento reconstruye la llegada del Bloque Calima de las AUC al Cauca y la memoria de sus víctimas.

Reconstruye también las historias de las personas asesinadas y desaparecidas en municipios como El Tambo, Patía y Mercaderes.

 

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