"Pretender que la dirigencia de las Farc vaya a la cárcel es un despropósito": 'Pablo Catatumbo'

Octubre 16, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo | reportera de El País.

Pablo Catatumbo, miembro de la delegación de las Farc en el proceso de paz en La Habana.

‘Pablo Catatumbo’, integrante del Secretariado de las Farc, dejó en claro que esa organización no está dispuesta a renegociar la Jurisdicción Especial para la Paz. El País habló en exclusiva con el jefe guerrillero.

Lo que hemos planteado, tanto el Gobierno como las Farc-EP, es que queremos escuchar a los voceros del No y a los del Sí, pero requerimos propuestas concretas y realistas, no imposibles. Pretender que una organización firme un acuerdo para que su máxima dirección vaya a la cárcel es el despropósito más grande: ninguna guerrilla del mundo lo haría”. ‘Pablo Catatumbo’, integrante del Secretariado de las Farc, dejó en claro que esa organización no está dispuesta a renegociar la Jurisdicción Especial para la Paz  pactada con el Gobierno, pues “no hay un más avanzado experimento de justicia restaurativa en el mundo”. Lea también: "Nunca buscamos intencionalmente la muerte de diputados": 'Pablo Catatumbo' Tras aceptar que en La Habana también se sintió el “cimbronazo” por el triunfo del No, dice que “tantos meses sin guerra constituyen un activo tan grande para la nación que “muchos compatriotas no estarán dispuestos a permitir un retorno a la guerra”. ¿Cómo vivió la  delegación de las Farc en Cuba el carrusel de hechos que vivió el país la semana pasada tras el triunfo del No en el plebiscito? Yo creo que para toda la ciudadanía colombiana el cimbronazo fue fuerte. Fueron días increíblemente atípicos. Sucesos políticos novedosos se sucedían uno detrás de otro. No le voy a ocultar que tal sucesión también fue sorpresiva para todos y todas en las Farc. Pero nos repusimos rápido y nos enfocamos en mantener la cabeza fría y tener muy claros los objetivos que nos hemos trazado. Nunca hemos pensado que el camino a la paz fuera a ser fácil. Está claro que ni el Gobierno ni la oposición tenían un plan B por si ganaba el No. ¿Ustedes tampoco contemplaron esa posibilidad? La verdad, nos movíamos en un contexto tan positivo para la construcción de paz, rodeados de toda la comunidad internacional, construyendo reconciliación de cara a las víctimas, que nos parecía imposible que la ciudadanía contemplara la opción de negarse a lo que ya estábamos construyendo. Sin querer desconocer que el No ganó, aunque por exiguo margen, yo sí creo que los señores del Centro Democrático le deben una explicación al país por los métodos fraudulentos que utilizaron. Es muy grave lo dicho por su jefe de campaña, el señor Juan Carlos Vélez, quien reconoció haber jugado sucio en la campaña por el No. Lea también: Las polémicas revelaciones de promotor del No sobre estrategia en el plebiscito. Hay quienes dicen que  hubo hechos de las Farc  que podrían haber inclinado la balanza en favor del Sí, como el acto de perdón en La Chinita, pero que fueron tardíos. ¿Qué responsabilidad les cabe en la pérdida del plebiscito? Yo pienso que uno no puede medir el perdón con un rasero electoral: los procesos de reconciliación se dan en los tiempos en que se tienen que dar, no pueden ser ni forzados ni mucho menos publicitarios. La realidad  nos impone buscar soluciones expeditas y no ponernos a hacer balances interminables y recriminaciones mutuas. La paz está por encima de todo. Pero algunos analistas han dicho que el No fue un contundente rechazo a las Farc, ¿qué responde a ese planteamiento? Ese es un análisis muy simplista que no consulta la realidad. Con esa lógica, la enorme votación del Sí sería entonces un respaldo a las Farc-EP. Así que tendrían que decir con la misma contundencia que a la guerrilla la respaldan más de seis millones de colombianos. Y ni lo uno ni lo otro es cierto. La política es mucho más compleja y tiene muchas causas y contextos. Los colombianos quieren que el acuerdo se implemente lo más pronto posible y el Gobierno también, pero la oposición parece no tener afán, ¿están dispuestos a seguir sentados en la mesa indefinidamente? Por supuesto que no. Dilatar la implementación de los acuerdos es el peor daño que se le puede hacer a Colombia hoy. El ritmo de avance de los diálogos este año es algo nunca visto en el mundo, no se puede comparar con ningún proceso de paz reciente. Dilapidar esta celeridad, el nivel de construcción de confianza alcanzado y el consenso internacional existente, sería una estupidez política enorme, solo explicable a partir de intereses mezquinos como los que enarbolan algunos voceros del No. ¿Se refiere a  que se dice que lo que buscaría el Centro Democrático es dilatar la situación hasta la campaña presidencial del 2018? Lo peor que podemos hacerle al debate en estos momentos es personalizarlo. El No es heterogéneo y multicausal. Lo concreto es esto: la gente quiere paz ya. La gente no quiere más incertidumbre. La implementación de lo acordado debe empezar ya. Cada segundo perdido es una derrota para la paz. Entre las objeciones que el expresidente Uribe le he hecho al acuerdo está  la  participación política de jefes de las Farc implicados en crímenes atroces. ¿Estarían  dispuestos a renunciar a esa posibilidad en aras de  que se concrete la paz?  No se puede desconocer la lógica de negociación implícita en cualquier proceso de paz que en este particular caso representan más de cuatro años de construcción de consensos y, por tanto, no son realistas. Lo que hemos planteado, tanto el Gobierno como las Farc-EP, es que queremos escuchar a los voceros del No y a los del Sí, pero requerimos propuestas concretas y realistas, no imposibles. Pretender que una organización firme un acuerdo para que su máxima dirección vaya a la cárcel es el despropósito más grande: ninguna guerrilla del mundo lo haría. Sin embargo, el que no vayan a cárceles tradicionales fue uno  de los argumentos más reiterativos entre los partidarios del No y Uribe propuso que sea en  granjas agrícolas. ¿Lo considerarían? La Jurisdicción Especial para la Paz está sustentada en lo que en derecho se llama justicia restaurativa. Según los expertos, no hay un más avanzado experimento de justicia restaurativa en el mundo, que el que propone la Jurisdicción Especial de Paz del Acuerdo Final. No lo decimos nosotros, lo dice la comunidad  internacional. Además, el modelo fue ampliamente consultado y compartido con las organizaciones de víctimas, que le dieron  amplio respaldo. ¿Pero entonces qué sacrificios estarían dispuestos a hacer, dadas las circunstancias, para lograr la paz? La Jurisdicción Especial para la Paz no es solo para juzgar a las Farc, es para todos. Mire, si usted fue víctima de crímenes de guerra o delitos de lesa humanidad por obra de un combatiente de las Farc-EP, de un agente del Estado, financiador, o político instigador de grupos paramilitares, y lo demuestra en el marco del Tribunal de Paz, esa persona deberá ser juzgada por ese tribunal y, de salir culpable, deberá pagar una sanción reparadora en la comunidad afectada, de una manera verificable y con veeduría internacional. Si no ofrece verdad, esa persona puede ser condenada hasta 20 años de cárcel.  El Fiscal General ha propuesto volver la mirada a la Ley de Justicia y Paz. ¿Qué balance hace de ella con miras a la búsqueda de salidas? Como cosa curiosa, las primeras en oponerse a esa propuesta del Fiscal han sido las víctimas del conflicto. Está probado que la Ley de Justicia y Paz es impunidad pura y dura. Además, no esclareció nada, no aportó ni un granito de verdad a la memoria histórica. Así que, proponerla hoy como salida en este momento, es una gravísima equivocación que no ayuda a despejar el camino. Las víctimas  han liderado el clamor por el mantenimiento de los acuerdos. ¿cómo asume esa posición? Pues con realismo, esa es la mejor demostración de que son unos acuerdos integrales, incluyentes y beneficiosos. Si a una opción de fin del conflicto la defienden los más afectados por ese mismo conflicto, es porque esa opción es éticamente superior y permite una verdadera reconciliación. Creemos que las víctimas y restablecer la verdad plena son claves para el destino de Colombia, pero no solo hoy, en esta particular coyuntura, sino en todo el proceso de construcción de paz, en donde tendremos tanto que aprender todos de ellas. El exprocurador Ordóñez dijo que el Presidente aceptó “purgar la ideología de género” de los acuerdos, tema que llevó a que muchas iglesias cristianas votaran por el No.  ¿Cómo darle salida a este tema?  En el Acuerdo, no hay tal ideología de género. Eso es una falacia. Enfoque de género es simplemente reconocer que la implementación del Acuerdo requiere de un acercamiento particular a los problemas de las mujeres colombianas, que han sido especialmente excluidas y victimizadas en tantos años de conflicto. Y que la población Lgbti debe ser tenida en cuenta y no discriminada. Eso ya está en la Constitución. El que se oponga a eso no es solo intolerante sino que falta a los principios cristianos que se basan en la ética del amor y la igualdad. ¿Qué mensaje les envía a los jóvenes qué han marchado en todo el país pidiendo que se respete el acuerdo con las Farc? Déjeme decirle que  esas acciones nos animan mucho y nos demuestran que hemos avanzado por el camino correcto. Es la demostración de los niveles de conciencia y la capacidad de convocatoria de la población que ansía la paz. Es un hecho político novedoso que marca el camino para la resolución de las dificultades del momento. El mensaje para los estudiantes y los compatriotas que se movilizan es sencillo: que continúen expresándose, que sumen voces y que multipliquen su convocatoria. La patria se los agradecerá. Ellos están luchando por la vida y por su futuro. ¿Pero no teme que esa euforia se apacigüe antes de lograr el objetivo? Creo que tantos meses sin guerra constituyen un activo tan grande para la nación, que muchos compatriotas no estarán dispuestos a permitir un retorno a la guerra. Colombia no se puede permitir tamaña irresponsabilidad ni tamaña estupidez. La movilización masiva de los movimientos sociales y toda la ciudadanía en las calles de Colombia son pruebas fehacientes de esto. Cambiando de tema, ¿tras el triunfo del No, en qué queda la segunda reunión que se pactó con los familiares de los diputados del Valle y la organización del acto público de perdón de las Farc en Cali? Por supuesto que el compromiso asumido con los familiares de los diputados sigue vigente. De hecho, ya estamos adelantando los contactos con ellos, a través de monseñor Monsalve (arzobispo de Cali), para concretar una segunda reunión”. ¿En qué consiste el compromiso asumido en cuanto a los recursos para reparar las víctimas, tema que también ha causado polémica? La reparación de las víctimas del conflicto es un compromiso de los acuerdos. Lo que dice el comunicado de las Farc-EP también es claro: declararemos todos nuestros recursos monetarios y no monetarios, y estos pasarán a disposición de la reparación de las víctimas del conflicto y del proceso de reincorporación de los guerrilleros a la vida civil. Todo con la veeduría de la Comisión de Implementación, Seguimiento y Verificación acordada. Será un proceso de cara a la sociedad y que permite avanzar en la dignificación de todas las personas afectadas por el conflicto. No sé qué reparos se le pueda hacer a eso.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad