Opinión: 'Del acuerdo'

Diciembre 16, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Sigifredo López | Presidente de Fevcol

Las víctimas expresamos beneplácito por avances, pero nos surgen preocupaciones.

[[nid:317484;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2014/07/sigifredo-lopez-victimas.jpg;left;{El exdiputado del Valle, político Sigifredo López, secuestrado por las Farc durante siete años. Foto: Elpais.com.co | Archivo}]]Desde el inicio de los diálogos sostuve que cualquier acuerdo  es preferible a continuar con una guerra que ya tiene demasiadas víctimas y años. He repetido que perdonar y aceptar beneficios para los victimarios, en un contexto de justicia restaurativa que permita transitar de la guerra a la paz, no puede implicar que las víctimas renunciemos a justos reclamos de justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición. Lea también: Estos son los puntos claves del acuerdo sobre víctimas

Atendiendo esos principios y conocido el acuerdo entre victimarios  y Gobierno sobre  las víctimas manifiesto:

1. Nunca nos consultaron nada sobre el particular, ni a las víctimas  nos permitieron expresar qué  esperábamos de ese acuerdo, a pesar que las 47 asociaciones de  la Federación Nacional de Víctimas de las Farc, Fevcol,   que representamos a más de 112.000 víctimas,  solicitamos en  escritos y foros   pedir ser escuchados.

2. A pesar de eso las víctimas de las Farc expresamos  beneplácito porque los diálogos han avanzado, al punto que vislumbramos la firma de la terminación de este bárbaro y prolongado conflicto, firma que  los colombianos debemos respaldar para que en el futuro nuestros nietos puedan disfrutar de un país mejor  que en  el que  nos tocó vivir a nosotros.

3. Nos preocupa  que el Tribunal Especial de Paz o de Justicia Transicional, jurisdicción creada  para juzgar a guerrilleros de las Farc, por tener origen en los acuerdos, llegue a priorizar los derechos obtenidos por los victimarios   sobre los derechos constitucionales y legales de víctimas a la justicia,  verdad,  reparación y  no repetición.

4. Nos preocupa que las Farc no hayan asumido la responsabilidad de reparar integralmente a sus víctimas y que el acuerdo haya dejado en cabeza del Estado, bajo el principio de la subsidiariedad, la responsabilidad de indemnizar a víctimas cuando los victimarios no tengan como hacerlo. Cierto es que los guerrilleros rasos no tienen capacidad económica para reparar a sus víctimas, pero no lo es menos que sus comandantes se han lucrado de los  negocios del narcotráfico,  minería ilegal,  secuestro y  extorsión. Algunas de las preguntas que surgen sobre este punto son: ¿Tendrán en cuenta los magistrados del nuevo tribunal que los guerrilleros rasos cumplían órdenes, que hay unos máximos responsables, y que por esa vía de la autoría material de  esos guerrilleros  no pueden los comandantes eludir y endosar al Estado la obligación de reparar a las víctimas?  ¿Los recursos obtenidos por las Farc en negocios ilegales van a ser utilizados para reparar a las víctimas?  ¿O el acuerdo va a permitir que con el silencio y vacío normativo esos recursos vayan a ser usados por los victimarios en su nueva vida en la legalidad? 

5. Nos preocupa, a futuro, que las Farc hayan sido tan renuentes a obligarse con el componente moral de reparación integral: contar la verdad seguida de una sincera petición de perdón del victimario a sus víctimas. La verdad es la medida de satisfacción más importante para las víctimas. Valga recordar que si las Farc hubieran dicho la verdad sobre la masacre de los diputados, tal como se lo sugirió ‘Timochenko’ a ‘Alfonso Cano’ en correo divulgado por los medios de comunicación ( que se trató de un error militar de las Farc y no de un intento de rescate del Ejército), a mí jamás me hubieran puesto preso; sin embargo, por el ocultamiento político de la verdad con el propósito de endilgarle al Estado responsabilidad por la muerte de mis compañeros, me correspondió a mí y a mí familia soportar toda la ignominia, la infamia y la carga emocional de otra y peor revictimizacion. En general, el acuerdo parece bueno aunque despierte dudas. Y su importancia nos obliga a estudiarlo rigurosamente, porque como dicen los abuelos, el diablo está en los detalles. 

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