Lo que esperan las víctimas tras el Nobel de Paz para Colombia

Octubre 08, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Lo que esperan las víctimas tras el Nobel de Paz para Colombia

Toribío es una de las poblaciones más afectadas por la guerra. Una chiva bomba, en 2011, destruyó parte de la población. Sus habitantes aseguran que prefieren perdonar para poder vivir en paz. No quieren más guerra.

En estos extremos de Colombia, quienes han sufrido el conflicto y han sido golpeados por la guerra también son ganadoras del Nobel de Paz. Así lo sienten ellas.

En las montañas del Cauca, Gabriel Paví, gobernador indígena de Toribío, dice que el premio Nobel “es una esperanza que da fuerzas para decir que nos merecemos la paz”.

En la selva chocoana, junto al río Atrato, John Leyner Palacio, sobreviviente de Bojayá, expresa su alegría por este “reconocimiento a Colombia y a las víctimas, que también es un llamado de la comunidad internacional  hacia la reconciliación”.

En los Montes de María, en la Costa Atlántica, Soraya Bayuelo, fundadora y directora de un colectivo de comunicaciones, insiste en que “ahora más que nunca se abre la esperanza, se sigue cantando a la vida y vamos a seguir uniendo las puntas en un mismo laso multicolor”.  

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En estos extremos de Colombia, golpeados por la guerra, las víctimas del conflicto también son ganadoras del Nobel de Paz.  Y así lo sienten ellas.

En un comunicado firmado por 30 organizaciones de derechos humanos y sectores sociales aseguran que “el otorgamiento del premio Nobel es un aliciente adicional y representa el espaldarazo de la comunidad internacional al esfuerzo para lograr !Acuerdos ya!. Colombia entera es un territorio de paz, no puede dar un paso atrás desde hoy la pasión del país será luchar para que cese la horrible noche para siempre y no vuelva más”.

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El comunicado, que insiste en que es urgente terminar el conflicto armado ya, la paz no da espera, cada segundo cuenta para salvar una vida, es firmado por organizaciones de   campesinos, víctimas, mujeres, pueblos indígenas y afrocolombianos, trabajadores, comunales, estudiantes, líderes regionales, artistas y jóvenes.

Gabriel, quien ha padecido la guerra en quizá el pueblo más atacado por las Farc en Colombia, piensa que Santos se merece este premio porque “ha batallado por la paz, durante cuatro años de diálogos ha soportado críticas y ha continuado el proceso. Cuando se reeligió, Toribío lo apoyó, no por él ni por su partido, sino porque propuso la  paz”.

“Después del plebiscito, cuando muchos colombianos no tan afectados como nosotros por la guerra no fueron solidarios con nuestros pueblos, la incertidumbre y la zozobra volvió a Toribío. Llevamos meses tranquilos y no queremos otra vez despertar en la madrugada por el sonido de las ráfagas. O temiendo que un ‘tatuco’ caiga encima de nuestras casas o que un niño sea herido en el colegio en un fuego cruzado entre Ejército y guerrilla. No quiero recoger más muertos y heridos. Por eso hoy al enterarme del premio sentí una esperanza para volver a retomar las conversaciones y que se dé una solución ya”, agrega el Gobernador indígena.

Una opinión similar tiene John Leyner, quien 2 de mayo de 2002 perdió a 32 familiares y amigos cuando guerrilleros lanzaron un cilindro bomba en un enfrentamiento con los paramilitares que cayó en la iglesia del pueblo. Más de cien personas murieron. Las Farc les pidió perdón. Leyner perdonó y ahora habla de reconciliación.

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Este joven, que se convirtió en uno de los líderes de su pueblo, también fue postulado para el Nobel de Paz. “Consideramos que es un premio de todos. Un mensaje para dejar tanta polarización, debemos superarla. Es un mensaje al Presidente del mundo, que le dice que está pendiente del proceso. Que él debe darle continuidad y le da ánimo para que siga luchando por la paz”.

Soraya Bayuelo, la periodista comunitaria nacida en Carmen de Bolívar que no solo sabe de guerra sino que la sufrió: su hermano asesinado por los paramilitares, su sobrina asesinada por las Farc, le pide a Colombia que siga su camino por la paz.

“Es un premio a esta resistencia y esta resiliencia. A todas las víctimas y a todos los territorios que fueron victimizados. Creo que este sueño colectivo de construir la paz debe empezar en nuestra cotidianidad. Hoy debemos abrazar la paz, caminar la esperanza, apretar el bastón y con la mano en alto poner un punto para seguir construyendo este camino de paz”.

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“El Sí, el No y el 63 % que quedó indiferente  debe seguir empujando para que el acuerdo sea ya. Los acuerdos se conservan porque el país y el pueblo los necesita. Este premio es un oxígeno que dan la academia y la comunidad internacional. Es el momento de unir las puntas del mismo lazo. Y cómo dicen: ‘A mi tambora no la voy a callar. Así es que canta Colombia por la paz’. Montes de María la tierra que cría”.

Los postulados

Jineth Bedoya: la periodista  fue secuestrada por paramilitares que abusaron de ella. Es defensora de las mujeres víctimas con el movimiento No es hora de callar.

Leyner Palacios: Es uno de los sobrevivientes de la tragedia de Bojayá en 2002.  Es un líder de la comunidad y vocero de las víctimas.

Luz Marina Bernal: madre de Faír Leonardo Porras, uno de los once jóvenes de Soacha presentados como ‘falsos positivos’. Fundadora de la organización Madres de Soacha.

Constanza Turbay: es la sobreviviente del exterminio de su familia. Su mamá y sus dos hermanos fueron asesinados por las Farc.

José Antequera Guzmán: hijo de José Antequera, miembro de la Unión Patriótica asesinado hace 27 años. Hace parte  del movimiento Hijos e Hijas por la Memoria contra la Impunidad.

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