Las presiones que pesan sobre la mesa de diálogos de La Habana

Junio 21, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Lorena Beltrán | Colprensa.
Las presiones que pesan sobre la mesa de diálogos de La Habana

Proceso de Paz se adelanta en La Habana, Cuba.

La opinión pública, la comunidad internacional e incluso el Papa Francisco ofrecieron sus oficios para que las conversaciones entre el Gobierno y las Farc se aceleren y lleguen a una firma final. Análisis.

La comunidad internacional y la opinión pública, saturada de ataques de la guerrilla, empiezan a generar presiones  que podrían abonar, a las buenas o a las malas, el camino de un cese bilateral del fuego entre el Gobierno Nacional y las Farc, en medio de las conversaciones que  buscan llevar a la salida negociada del conflicto armado. Lea también: Procurador pide suspensión del proceso de paz si persisten acciones terroristas. Así arrancó el ciclo 38 de la mesa de negociaciones en La Habana, que también estuvo marcado por el anuncio de la guerrilla de acoger la petición de los países garantes del proceso sobre acelerar el acuerdo para el cese de hostilidades. No en vano, el país siente que la guerrilla quiere ‘correr el cerco’, pues en tan solo tres semanas de postcese (comenzó el 20 de diciembre y terminó el 22 de mayo), derramaron 284.000 galones de gasolina en la selva de Putumayo, dejaron sin luz a cuatro poblaciones, asesinaron a un coronel de la Policía y a un patrullero que lo acompañaba. También fueron asesinados dos militares y otros tres resultaron heridos en combates en Caquetá, entre otros hechos violentos. Sin embargo, hace unas semanas al finalizar el ciclo anterior, se sentó un precedente: aunque en el terreno se incrementen las acciones violentas, en la mesa las partes no pierden de vista su misión. Pues el Gobierno y las Farc presentaron el acuerdo alcanzado para crear una Comisión de la Verdad  con la cual esperan que se conozcan las motivaciones que llevaron al conflicto armado en el país. Según los negociadores, el acuerdo será independiente, imparcial y con carácter extrajudicial, es decir, que lo recopilado por sus integrantes no podrá ser usado como prueba judicial para proceso alguno.  Las presiones sobre la mesaFundaciones, periodistas, políticos de oposición y afines al proceso de paz no pierden la cuenta de los ‘pasos en falso’ que dan las Farc recrudeciendo sus acciones violentas.  De acuerdo con el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), en los últimos 29 días los ataques de las Farc se incrementaron cuatro veces más que las acciones cometidas durante los cinco meses de cese el fuego, periodo, en el que según los estudiosos,  se registró el  nivel más bajo de violencia desde comienzos de los años 80. Jorge Restrepo, director del Cerac, explica que el número promedio de acciones ofensivas de las Farc en un mes durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez era de 230; en el primer periodo de Juan Manuel Santos cerca de 202 y en el último mes, pese a la escalada, se cuentan 81 acciones ofensivas. “Si bien es una escalada muy importante frente a lo que fueron los cinco meses de cese al fuego unilateral, no estamos hablando de un aumento que nos lleve si quiera al promedio de la administración de Santos y mucho menos a la del expresidente Uribe”, reiteró el analista. Al rechazo generalizado se suman las voces de la comunidad internacional, que exige celeridad en los diálogos sin dañar la población civil.  La Unión Europea en la cumbre que tuvo con los Estados Latinoamericanos y Caribeños en Bruselas, pidió en la declaración final la inclusión de un llamado a las Farc y al ELN para firmar un acuerdo final.  No obstante el ‘peso pesado’ será el papa Francisco, quien manifestó estar dispuesto a prestar sus buenos oficios o los de la Iglesia, siempre y cuando sea requerido por ambas partes en La Habana, Cuba, donde se cursan los diálogos de paz desde dos años y medio.  En opinión de expertos, esa mediación debería llegar cuando se toquen puntos más críticos que podría tener el proceso, como es la discusión de la justicia transicional, el fin del conflicto e incluso en la tarea titánica de acercar al uribismo al proceso. Para el padre Edwin Murillo, decano de Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, “todo proceso siempre ve con muy buenos ojos toda ayuda de cooperación internacional, porque aunque los países son autónomos y soberanos, la comunidad internacional siempre ofrece posibilidades de acelerar esa salida negociada”. Entre tanto, un nuevo ingrediente atiza la discusión en el país en torno a los plazos del proceso tras la propuesta de la Alianza Verde de hacer una séptima papeleta por la paz, con el fin de que sean los colombianos quienes fijen la fecha máxima para que se logre el acuerdo de paz entre el Gobierno Nacional y las Farc. Ya la Registraduría Nacional indicó el viernes pasado que la propuesta sería inviable “por falta de tiempo y plata” y  la guerrilla manifiesta que “lo sensato es ponerle límite a la guerra no a la búsqueda de la paz”, pero el Gobierno no descartó la iniciativa.  El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, reconoció como positiva la propuesta y manifestó que “hay que acelerar el fin de conflicto en Colombia y parar los atentados contra la población civil”.  En el medio de la polémica, la guerrilla busca imponer puntos medios para que se avance, por ejemplo, en la ejecución del acuerdo de desminado humanitario y en la remoción de sus filas de todos los menores de 15 años.  Esto, según los analistas, volverá a traer a la mesa el sonado desescalamiento del conflicto, en medio de acuerdos conjuntos de inmediata ejecución que le den de nuevo al país un aire de tranquilidad y con él la confianza de los colombianos en cuyas manos está refrendar un acuerdo final de paz. ¿Cambio de estrategia?Algo que sorprendió fue que, diferente a otras ocasiones, el equipo negociador del Gobierno en cabeza de Humberto de la Calle, no rechazó ninguno de los recientes actos violentos al retomar las conversaciones de paz en La Habana, Cuba.  Por el contrario, fue el presidente Juan Manuel Santos quien desde su gira por Europa  tomó la vocería ante la comunidad internacional, condenando el incremento de actos violentos en contra del medio ambiente y de la población civil por parte de la guerrilla.  En sus intervenciones Santos dijo que hará respetar las líneas rojas del proceso y que si “con estos actos cobardes insensatos, las Farc pretenden llevarme a un cese bilateral se equivocan”. Mientras tanto, en Colombia sus ministros de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y del Interior, Juan Fernando Cristo, volvieron a enviar contundentes mensajes al grupo armado ilegal dejando en manos de los negociadores los asuntos que conciernen únicamente a la mesa de diálogos. Sin embargo, para el docente e investigador de conflictos de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Medina Gallego, cada ciclo tiene su particularidad, por lo que el cierre del actual periodo de diálogos podría incluir avances concretos. “El ciclo pasado fue un ciclo muy difícil por todas las adversidades que se produjeron en el desarrollo de la confrontación en el país, esperemos que en este ciclo cuando se comiencen a reconstruir las confianzas y las seguridades en el proceso, vuelva a escucharse la voz unificada de las Farc y del Gobierno hablándole al país”, dijo el experto. 

Sobre la comisiónEl Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo,  sostuvo un encuentro virtual con más de 150 periodistas que se conectaron a través de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, (Fnpi), en torno a la pregunta ¿Qué es la Comisión de la Verdad en el proceso de paz? ”No sólo tenemos que mirar hacia atrás, sino también hacia delante, hay que ver cómo vamos a construir la confianza en la sociedad y las condiciones de convivencia para poner en marcha los programas de reconstrucción y desarrollo rural en los territorios. Por eso la Comisión de la Verdad no es una arandela, sino un puente entre el reconocimiento del pasado y la construcción de la paz, porque promueve la convivencia y la reconciliación”, comentó Jaramillo. Sobre los acuerdos a los que llegaron el Gobierno y las Farc el pasado 4 de junio, para crear la Comisión, Jaramillo explicó que este mecanismo recogerá la voz del mayor número de personas posibles, de miles de víctimas que hasta ahora no han hablado en Colombia, "esto no será una repartición de la verdad, como dicen algunos críticos, entre el Gobierno y las Farc“.

 

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