Las palabras de los familiares de los diputados durante acto de perdón con las Farc

Las palabras de los familiares de los diputados durante acto de perdón con las Farc

Diciembre 03, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Especial para El País

A través de una misiva, los familiares de las víctimas de uno de los actos más atroces de dicha guerrilla en el Valle del Cauca expresaron su sentir y lo que esperan que suceda tras este acto de contricción de las Farc.

[[nid:599364;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/12/acto_perdon.jpg;full;{Instantes de muchas emociones fueron los que se vivieron en la iglesia de San Francisco en el Centro de Cali, donde Pablo Catatumbo, junto a otros miembros de la guerrilla, se encontraron con los familiares de sus víctimas.Elpaís.com.co l Colprensa}]]

En un comunicado conjunto los familiares de los once diputados del Valle secuestrados y asesinados por las Farc, así como los de Sigifredo López, quien fue el único que salió con vida de sus compañeros; además del subintendente de la Policía, Carlos Alberto Cendales, asesinado el día de la toma de la Asamblea, expersaron su sentir durante el acto de perdón con los miembros de dicha guerrilla y que se llevó a cabo este sábado en la iglesia de San Francisco en el centro de Cali. 

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Este es el comunicado completo

Como familiares de los diputados del Valle del Cauca Alberto Quintero Herrera, Carlos Alberto Barragán López, Carlos Alberto Charry Quiroga, Edison Pérez Núñez, Francisco Javier Giraldo Cadavid, Héctor Fabio Arismendy, Jairo Javier Hoyos Salcedo, Juan Carlos Narváez Reyes, Nacianceno Orozco, Ramiro Echeverri Sánchez, Rufino Varela, secuestrados el 11 de abril de 2002 y asesinados por las Farc el 18 de junio de 2007; Sigifredo López Tobón liberado en 2009 y el Subintendente de la Policía Carlos Alberto Cendales, asesinado el día de la toma de la Asamblea, aceptamos la invitación que nos hizo el Gobierno Nacional, la Conferencia Nacional Episcopal y el Diálogo Inter-eclesial de Paz DIPAZ al Acto de Reconocimiento de Responsabilidades de las Farc, como un compromiso con la paz de Colombia.

Conscientes de que somos el producto de un pasado que se agudiza en los últimos 52 años, donde la multiplicidad de acciones generadas por el conflicto armado, tocaron nuestras puertas ese 11 de abril de 2002. Puertas que se abren a un mar de sentimientos encontrados a ausencias y vacíos que jamás podremos llenar como: navidades, cumpleaños, logros personales y profesionales, en los cuales siempre mantuvimos a nuestros esposos, hijos, padres, hermanos, tíos presentes en nuestros corazones, añorando que lo estuvieran físicamente.

Los padres se consumieron poco a poco devastados por la desesperanza y la impotencia de la búsqueda de una solución que desbordaba sus posibilidades y quedaba en manos quienes sordos a sus suplicas, no tuvieron la voluntad de llegar a un acuerdo que lograra su liberación y regreso al seno de sus familias; porque es claro que hubo intereses que primaron sobre el valor de la vida humana.

A las esposas enfrentadas a una cruda realidad, les tocó rápidamente adaptarse a esta, ¿qué más podían hacer?, se convirtieron en los pilares de la familia, tuvieron que sacar fuerzas de su interior para impedir que el hogar y todo lo construido se desmoronara. Ellas debían llenar los vacíos, la vida continuaba y les tocaba soportarlo todo.

Los hijos fueron los actores menos preparados para enfrentar esta situación, crecieron tratando de entender un conflicto armado en Colombia ajeno a su condición de niños y jóvenes, no sabían lo que sucedía, no entendían lo que pasaba.

Añoraban sentir que sus padres los observaban y apoyaban mientras crecían y alcanzaban sus metas y proyectos. Ese fue su mayor sueño, sueño que no será cumplido físicamente, pero que en sus corazones y en sus mentes nunca dejará de existir. Ellos sienten que sus padres no los hubieran abandonado, los hubieran cuidado y amado eternamente, si las Farc les hubieran respetado sus vidas y permitido regresar a su lado.

A pesar de todo, hoy los familiares de Alberto Quintero Herrera, Carlos Alberto Barragán López, Carlos Alberto Charry Quiroga, Edison Pérez Núñez, Francisco Javier Giraldo Cadavid, Héctor Fabio Arismendy, Jairo Javier Hoyos Salcedo, Juan Carlos Narváez Reyes, Nacianceno Orozco, Ramiro Echeverri Sánchez, Rufino Varela, Sigifredo López Tobón, Carlos Alberto Cendales continuamos trabajando en el legado de ellos que ahora llamamos paz.

Hoy aceptamos este acto con la dignidad y coraje que la vida nos enseñó, y un gran compromiso de patria, para que ninguna otra familia colombiana vuelva a vivir lo que nosotros vivimos y lograr de esta manera construir entre todos una sociedad de inclusión y respeto para nuevas generaciones.

Además del reconocimiento de responsabilidades y del pedido de perdón de las Farc, exigimos acciones concretas que manifiesten el compromiso de contribuir a nuestra reparación integral, a la convivencia entre los vallecaucanos, a nunca más volver a usar el secuestro y las armas con fines políticos o extorsivos.

Para la reivindicación de la memoria de nuestros familiares que propendieron por la libertad de los secuestrados, el respeto a la vida y la reconciliación entre los colombianos exigimos:

Para contribuir a la plena satisfacción de nuestros derechos le exigimos al Estado Colombiano reconocer su responsabilidad por no haber garantizado la seguridad de los diputados que fueron secuestrados, a pesar de haber solicitado días antes se reforzará la seguridad de la Asamblea, no haber logrado su liberación a través de un rescate militar exitoso como en el caso de Ingrid Betancourt y sus compañeros de cautiverio, ni tampoco haber facilitado una negociación que permitiera su liberación como en el caso de los demás políticos que regresaron sanos y salvos.

La firma del Nuevo Acuerdo de Paz y su refrendación en el congreso que aplaudimos, indica que cuando hay voluntad política y apoyo ciudadano, se puede avanzar en pactos sociales y políticos que benefician a todos.

Solo lamentamos que esta voluntad no se haya dado antes para salvar las vidas de tantos colombianos que murieron en un conflicto armado que se prolongó innecesariamente.

Para terminar queremos expresar como una familia que somos, que no estamos aquí para juzgar, ni para condenar a nadie; estamos para crecer como seres humanos. Este acto de perdón lo aceptamos para honrar la memoria de nuestros familiares, tener paz en nuestros corazones y hacer posible la reconciliación entre los colombianos.

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