Las nefastas consecuencias de no tener un 'plan B'

Octubre 05, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co l Colprensa

Ni el Gobierno ni los promotores del No estaban preparados para el resultado del plebiscito.

La canciller María Ángela Holguín reconoció este martes que no hay Plan B tras la pérdida del plebiscito que refrendaba los acuerdos con las Farc. Este reconocimiento no es nuevo, pues desde el principio el Gobierno planteó que lo que harían los colombianos sería: o aceptar los acuerdos o no aceptarlos.

“Desafortunadamente no hay Plan B. Yo creo que difícilmente a uno se le puede pasar por la cabeza que los colombianos le digan no a vivir en paz, no a más muertos, no a más cultivos ilícitos. Tengo que reconocer que pensamos que Colombia era un país que quería vivir en paz y pasar la página”, dijo la Canciller.

Las palabras de la funcionaria corroboran que al Gobierno lo tomó por sorpresa este escenario para el cual nunca se preparó.  Lo que en opinión del director del programa de Ciencia Política de la Universidad de La Sábana, Iván Garzón, es una muy mala estrategia.

“En general es una mala idea en la política no tener un Plan B. (...) Había mucho triunfalismo, la muestra mayor de eso no era ni siquiera la ausencia de un Plan B; la muestra más fehaciente de ese triunfalismo es que Santos hubiera ofrecido su renuncia si perdía el plebiscito”, dice Garzón.

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Pero para el representante a la Cámara por el Partido de la U, Hernán Penagos, no se puede ver el hecho de no tener Plan B como una falta de visión del Gobierno Nacional.

“El Gobierno siempre planteó que en el evento que ganara el No, había una gran posibilidad de que se perdieran los acuerdos, entre otras razones porque la posibilidad de modificarlos no es una iniciativa del Gobierno. Eso depende la voluntad de la guerrilla de las Farc. Así que no se puede entender que haya existido falta de   previsión para anticipar el triunfo del No. Ahí no queda más remedio que sentarse a dialogar, pero es muy difícil pensar que puedan recomponerse los acuerdos, dado que ya estaban firmados”, dice Penagos.

Sí hay Plan B

Sin embargo, el senador del Partido de la U, Roy Barreras, ha dicho que sí hay  Plan B, y ese correspondería al Congreso, en caso de que el Centro Democrático no presente las propuestas concretas y viables del No.

“Si no las hacen, le aseguro a los colombianos que hay Plan B. El Congreso  obedece el mandato de los del No y obedece al mandato de los del Sí, que defendemos la paz. Hay Plan B, pero el Plan A es este diálogo nacional y por eso la Comisión de Paz, se suma a este diálogo, lo estimula”, dijo.

El senador  dio a entender que en el Congreso se podrían adelantar los ajustes que se requieren para la construcción del proceso de paz, pero es una idea que muchos no comparten.

Para Iván Garzón la propuesta “es propia de los oportunistas de la paz. Claramente el acuerdo no se puede implementar si no tiene legitimidad democrática y expresamente la Corte aclaró que en caso de que el No ganara, el acuerdo era inaplicable. En este punto estamos en una especie de recriminaciones mutuas”.

El representante  Penagos reitera que lo importante es hablar  con las Farc, pues como dijo la canciller Holguín, ellos serían los que tendrían que definir si reabren o no lo acordado.

“Nada ganamos si no hablamos con las Farc, nada nos ganamos con un pacto nacional, nada nos ganamos con un pacto con los expresidentes Uribe y  Pastrana, si la guerrilla de las Farc no aceptan las nuevas condiciones. En el mismo sentido, el Congreso no puede implementar el acuerdo porque el proceso de paz no entró en vigencia, así que mientras no ocurra eso, ni el Congreso puede empezar a aprobar actos legislativos y obviamente no puede convalidarse con la decisión que adopte”, dice Penagos.

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El senador Armando Benedetti y el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, también han  dicho que los temas de paz quedaron suspendidos hasta que no exista un acuerdo entre la posición del Sí y del No.

“La agenda legislativa del Congreso sigue funcionando, pero por supuesto mientras esta comisión no muestre resultados,  obviamente la agenda legislativa en temas de paz queda congelada hasta ver los resultados de la comisión”, dijo el  lunes Lizcano, al anunciar que se crearía la comisión para que delegados del Gobierno y de los del No dialoguen.

El No tampoco tenía Plan B

Que para quienes promovieron el No su triunfo fue una sorpresa, no es un secreto. Ni siquiera ellos, que competían contra el Gobierno  y la mayoría de  partidos políticos, preveían que iban a salir ganadores. Y por eso ahora parece que también les faltó organización para atender el escenario que se presenta tras lograr que los colombianos rechazaran los acuerdos.

“Creo que todo ha sido una serie de errores y soberbias, porque al uribismo le faltó grandeza para sumarse al proceso en un momento apropiado. Ya cuando era muy tarde, entonces no vio otra opción que optar por el No. Y en todo el proceso de campaña no creyeron que fueran a ganar, entonces ellos no tenían Plan B. Eso fue claro el domingo en la noche, cuando hubo que improvisar una reunión y pronunciarse tarde”, dice  el analista John Mario González.

Agrega que  todos se confiaron, incluso las Farc, que entregaron datos sobre sus armamentos, y sobre sus filas, por lo que el único plan que había era que ganara el Sí.

Pero el uribismo no es el único promotor del No. Allí también está el exprocurador Alejandro Ordóñez, Jaime Castro y la exministra Marta Lucía Ramírez, quien se alejó de su partido -el Conservador-, para irse sola con su posición.

Ella es la única que ha mandado propuestas específicas hasta este momento, pero que no parecen alejarse de lo ya acordado con el grupo guerrillero.

Asimismo, que el expresidente Álvaro Uribe proponga la amnistía y diga que se debe aceptar que se le tienen que dar recursos a las bases de las Farc para evitar que vuelvan a los delitos que practicaban, parecería dar a entender que no hay nada nuevo y que se está repitiendo lo ya acordado, como lo dice González, quien señala que independientemente de los diferentes sectores del No, son ellos los responsables.

“La mayor responsabilidad recae sobre el uribismo. (...) Lo que hicieron el domingo fue ganar tiempo y los siguen haciendo porque Uribe aún no ha precisado su posición”, agrega. 

¿Ley de amnistía? 

El expresidente Álvaro Uribe  propuso una  amnistía para guerrilleros que  no hayan cometido crímenes atroces, lo cual ya estaba contemplado en el acuerdo.

Esa es una  posibilidad que niega el  representante Penagos, no solo porque se incluía en el acuerdo de paz, sino también porque no habría ninguna garantía para el Gobierno: ”Generar una ley autónoma que se  haga al margen de los acuerdos no tiene ninguna posibilidad porque no sería un acuerdo con  las Farc, sino una iniciativa propia que podrían aplicar los guerrilleros o no. Eso no tiene ningún sentido porque si ellos rompen los acuerdos, nada nos ganamos con una ley de amnistía”.

Para el director del programa de  Ciencia Política de la Universidad de La Sabana, Iván Garzón, sí es posible adelantar esta ley. “Si bien no es ley de amnistía,  es un compromiso del Estado en el acuerdo, no significa que lo tenga que cumplir con el marco del acuerdo. El Gobierno puede cumplir ese compromiso, puede implementar esa decisión”.

El patriotismo

Ante el panorama, para John Mario González, lo que queda es diálogo y hacer que prime lo mejor para Colombia y conseguir la solución lo más pronto posible.

“El camino es uno: es el de patriotismo por parte del uribismo, de prontitud del gobierno y de búsqueda de hacer un acuerdo más amplio y de incluir al ELN”, dice destacando que así se podría justificar que posteriormente los colombianos vuelvan a las urnas.

Lo anterior, porque “el riesgo es que la guerrilla vuelva a su estrategia de movilidad, de extorsión para financiar sus estructuras, y que ese camino despeñe todo el esfuerzo de cuatro años. Es un momento que es muy delicado”. 

Antes de conocerse la reunión que sostendrá el expresidente Álvaro Uribe Vélez, y el expresidente Andrés Pastrna para hablar sobre los acuerdos de paz, González afirmó que hasta el momento desde el uribismo no se evidenciaba dicho patriotismo, pero con ese nuevo encuentro, “habrá que cruzar los dedos”, para que exista la voluntad política que permita evitar una salida violenta ante la incertidumbre.

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