"La presión de los jóvenes sí puede influir": asesor de paz del Gobierno

Octubre 31, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Katherine Vega | Colprensa

Shlomo Ben Ami, experto en conflictos armados y excanciller de Israel.

Shlomo Ben Ami, experto en conflictos armados y asesor de paz del Gobierno , sostiene que el plebiscito no sirve como instrumento de diálogo con el pueblo.

Shlomo Ben Ami, experto en conflictos armados y excanciller de Israel, fue uno de los analistas internacionales que  asesoró al presidente Juan Manuel Santos en su tarea de lograr la paz con las Farc.

Su influencia sobre el Mandatario colombiano se nota al comparar los discursos de este  con las posiciones de Ben Ami, quien habla de tres condiciones necesarias para la paz que, al parecer, Santos cumplió al pie de la letra: diezmar la capacidad del otro, cambiar el entorno geográfico político y  el  liderazgo.

El expertos también destaca que el Presidente haya mejorado  las relaciones de Colombia  con Venezuela y Ecuador, no solo porque esos gobiernos han sido mediadores importantes en el proceso de paz, sino para reducir el espacio ideológico, político y logístico de la guerrilla.

Eso sí, en diálogo con Colprensa, afirma que nunca le recomendó a Santos hacer un plebiscito.

Usted  sostiene que el proceso de paz con las Farc muy bien manejado, pero llegamos a esta situación de fragilidad. ¿En qué falló el presidente Juan Manuel Santos?

Yo no creo que haya fallado. Es como decir que Gran Bretaña falló al haberse incorporado a la Unión Europea: sacó muchos beneficios de ellos y en un momento decide salir por plebiscito. Creo que el realizado con las Farc ha sido un proceso de paz magistral, hecho con toda la atención, con profesionalismo, con negociadores increíbles, con mediadores de calidad como Noruega y Cuba. Se  hizo muy bien, pero el plebiscito es un riesgo en el que han fallado todos, no solo él. Es un ejercicio que, en mi opinión, en democracia, hay que sacarlo fuera, no sirve como instrumento de diálogo con el pueblo.

Su discurso sobre lo que necesita un acuerdo de paz parece haber sido seguido al pie de la letra por el Mandatario, ¿por qué entonces se resolvió hacer un plebiscito?

El plebiscito es un mecanismo que se ha visto a través de todo el mundo democrático y es muy complicado. Normalmente, en la historia los que más fácilmente han ganado los plebiscitos son las dictaduras. Yo nunca hablé del plebiscito. El Presidente en un momento lo dijo y después, por credibilidad política, no quiso dar marcha atrás, pero no es algo que alguno de  nosotros le haya aconsejado. Al momento que lo sacó al aire dijo: ‘Si ahora doy marcha atrás, dirán que no tengo credibilidad’. Hubo un momento en el que se pensó, incluso, en incorporar el plebiscito, cuando había la posibilidad de que el acuerdo se podía terminar en octubre del año pasado, a las elecciones regionales.

 Dice usted que, de obtenerse un consenso absoluto frente al nuevo acuerdo, Santos podría ganarse un Nobel de Física...

(Risas) Lo que están haciendo es hablar con las fuerzas políticas, están asumiendo parte de las exigencias de la oposición del No para incorporarlas junto con la asesoría legal de la guerrilla y llegarán hasta dónde puedan llegar. Mi opinión es que pueden llegar hasta cierto punto, pero hay cosas que no van a poder. Pero, por lo menos, ampliarán el consenso nacional. En ese sentido, estoy de acuerdo con el Presidente en que de un mal puede salir un bien. 

¿Se descarta entonces otro plebiscito para el nuevo acuerdo?

Se debe llegar a un consenso político amplio, lo más amplio posible, que igual no va a incluir a todos,  y después de ese consenso más amplio, llevarlo a refrendación. El Presidente ha mencionado  la posibilidad de un plebiscito, él sabrá, pero hay otras vías. Lo mencionó como una vía, otra puede ser el Congreso de la República.

El Mandatario colombiano ha dicho que el nuevo acuerdo se estaría firmando en  noviembre, ¿pero qué pasa si esta situación se extiende hasta las elecciones de 2018?

Aunque se llegue a un acuerdo entre la mayor parte de las fuerzas políticas y se refrende de la forma que sea, siempre existirá la posibilidad de que alguna de las fuerzas políticas lo utilice como un caballo de batalla en las elecciones generales.

Los jóvenes se están movilizando en favor de la paz, ¿qué tanta influencia pueden tener?

Tienen muchísima influencia. Israel estuvo en el Líbano 18 años y salió de ahí por la presión de una organización que se llamaba ‘Las cuatro madres de soldados’. O sea que la presión de la sociedad civil, de la opinión pública, de este fenómeno tan impresionante que vemos en las plazas públicas de las ciudades colombianas sí puede tener una influencia en los políticos para que lleguen a un acuerdo lo más pronto posible.

¿Cree que es posible que, de darse la fase pública de negociaciones con el ELN, este proceso puede convergir con la mesa de La Habana?

Creo que hay mucha posibilidad de que puedan llegar a una coincidencia de tiempos. No es imposible porque no se está empezando de cero en las conversaciones con los elenos, sino que ya se tiene un marco, el acuerdo con las Farc, y, por lo tanto, se tiene que adaptar a las condiciones específicas de los elenos, que son distintas. 

 La participación de la sociedad civil es primordial para el ELN, ¿cree que eso se puede convertir en un problema para el desarrollo de los diálogos con esa guerrilla?

Los elenos no están pidiendo un consenso de todas las fuerzas políticas, están pidiendo esa participación ciudadana que forma parte de la ideología de ellos. Y tampoco han inventado algo. En Guatemala se ha hecho así, yo creo que ese es un precio que se puede pagar, y no significa crear un consenso del ciento por ciento.

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