"La paz no consiste en acabar con las diferencias": presidente Santos

"La paz no consiste en acabar con las diferencias": presidente Santos

Diciembre 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Alfonso Ospina Torres | Colprensa

El presidente Juan Manuel Santos.

El presidente Juan Manuel Santos reconoce que el acuerdo con las Farc sobre Justicia y Víctimas pudo haber sido más concreto en algunos detalles, pero se siente satisfecho con el resultado general.

A punto de celebrar la sexta Navidad en la Casa de Nariño, a Juan Manuel Santos se le ve más satisfecho que en cualquier otro momento de su Gobierno. 

El viernes, más relajado de lo que se le suele ver y ya en plan de balance de final del año, habló con  Colprensa sobre el tema que es su verdadero mantra: el proceso de paz con las Farc y su deseo de firmarlo y ratificarlo en el 2016. 

Santos acepta que la negociación aún no está concluida y reconoce que el acuerdo con las Farc sobre Justicia y Víctimas pudo haber sido más concreto en algunos detalles, como en el de la forma de reparar a los afectados por la guerra, pero se siente satisfecho con el resultado general, porque “nunca una guerrilla había aceptado en una negociación de paz que hay crímenes que no se pueden amnistiar o indultar. Es cierto que uno aspiraría a lograr absoluta reparación, pero debemos entender que la prioridad es lograr la máxima satisfacción de los derechos de las víctimas y, al mismo tiempo, terminar el conflicto”. 

Para el próximo año cree que la tarea fundamental de su Gobierno será convertir el documento de paz en una discusión nacional franca y abierta, por lo que hace un nuevo guiño a sus contradictores: “Las puertas siempre han estado abiertas para que la oposición política se sume a este esfuerzo. Hoy más que nunca necesitamos el concurso de todos para construir la paz”. Este fue el diálogo con el jefe del Estado.

¿De todos los temas incluidos en el acuerdo con las Farc sobre Víctimas y Justicia, cuál es el que usted considera más importante para los colombianos? 

Para mí lo más importante es que acordamos un Sistema Integral que dé respuesta a las víctimas en materia de sus derechos a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. Eso nunca había ocurrido en un proceso de paz,  aquí ni en ninguna parte. 

¿Está satisfecho con lo que los negociadores del Gobierno lograron de parte de la guerrilla al acogerse a un sistema de justicia alternativa? 

Por supuesto. Nunca una guerrilla había aceptado en una negociación de paz que hay crímenes que no se pueden amnistiar o indultar y que tienen que ser investigados, juzgados y sancionados. Esa era mi condición y se cumplió. 

¿Está satisfecho con la forma como quedó expresado el compromiso de la guerrilla a reparar a víctimas del conflicto? 

Quedó un compromiso concreto de reparar material e integralmente a las víctimas. Falta detallarlo. 

Eso es lo que quizás más ha causado molestia en el país, porque esa falta de detalle transmite una inseguridad sobre el posible cumplimiento futuro… 

Hubiera sido ideal que hubiéramos avanzado más en los detalles, pero seguimos trabajando en ello para que el Acuerdo Final sea lo más concreto posible. Es cierto que uno aspiraría a lograr justicia total o absoluta reparación, pero debemos entender que es un proceso de paz y que la prioridad es lograr la máxima satisfacción de los derechos de las víctimas que nos permita, al mismo tiempo, terminar el conflicto y alcanzar la paz. 

Usted insiste siempre en que las víctimas están en el centro de conflicto. Pese a ello, fundaciones reconocidas de víctimas han expresado al menos diez reparos al acuerdo, ¿los conoce?, ¿qué les responde? 

La respuesta de las víctimas hasta ahora ha sido muy positiva. Sin embargo, hay que tener en cuenta que son más de 60 páginas de acuerdos y hay que dejar que cada quien conozca y analice su contenido. Las víctimas que fueron a la ceremonia en La Habana no expresaron ningún reparo, solo exigieron que se cumpla lo que se acordó. Me parece una posición razonable. 

¿De qué se tratará el diálogo social sobre la paz, que usted anunció iniciará en ciudades y en el campo? 

La construcción de la paz es tarea de todos. Para ello tenemos que abrir espacios de conversación donde los diferentes sectores de la sociedad expresen sus puntos de vista, sus acuerdos y sus diferencias. Solo así podremos construir una visión conjunta de la paz y de la convivencia en todos los rincones del país. 

¿Cuál es el objetivo que persigue con ese diálogo social? 

Que aprendamos a exponer nuestras diferencias, a dirimirlas o a convivir con ellas, a través del diálogo, de la conversación. Sin necesidad de acudir a la violencia. 

En su discurso del martes, llamó a la unidad de todos los colombianos para darle una oportunidad a la paz. Quienes decidan promover el NO en el plebiscito sobre la paz, ¿quedarán por fuera de esa unidad? ¿No cree necesario que sigan existiendo voces disidentes? 

Sin duda. La crítica siempre nos hace bien. Pero ante una posibilidad histórica como la que tenemos, de ponerle fin a 50 años de conflicto, sí invito a todos los colombianos a que hagamos un frente común en la construcción de la paz. Esta no es mi paz o la de mi Gobierno. Es la paz de todos los colombianos, independiente de las diferencias que tengamos entre nosotros. La paz no se trata de acabar con las diferencias, sino de establecer un marco de respeto y tolerancia para tratarlas. 

Además de este llamado, ¿hará algún movimiento político para que los opositores se sumen a esta oportunidad para la paz? 

Las puertas siempre han estado abiertas para que la oposición política se sume a este esfuerzo. Hoy más que nunca necesitamos el concurso de todos para construir la paz. ¡Démosle una oportunidad! 

¿Siente que las FF.MM. ya están tranquilas tras conocer cómo serán tratadas en el tribunal especial? 

Las reacciones que hasta ahora hemos recibido han sido muy positivas, pues estamos garantizando seguridad jurídica a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y que, en ningún caso, reciban un tratamiento inferior al que reciban los guerrilleros que dejen las armas. 

De hecho, este sábado (19 de diciembre) los ministros de Justicia y de Defensa, representando el Gobierno Nacional, suscribirán un Compromiso para la Aplicación de la Jurisdicción Especial para la Paz a los Agentes del Estado, que contiene las pautas de cómo pueden acogerse a esta los militares o policías que sean investigados o hayan sido condenados por delitos cometidos con ocasión del conflicto. 

Usted nos invitó a pensar cómo será Colombia en paz. ¿Cómo será en la versión de Juan Manuel Santos? 

Una Colombia más tolerante, capaz de resolver sus diferencias con el diálogo y no con las armas. En la que seamos capaces de ponernos en los zapatos del otro, los niños puedan crecer sin miedo y la gente se pueda morir de vieja. La paz no solo transformará nuestro país: transformará las vidas de todos y cada uno de nosotros. 

Una vez firmada la paz (seguramente en marzo del próximo año) ¿cuál será la tarea prioritaria de su Gobierno? ¿Cuál será su bandera hasta agosto de 2018? 

En La Habana se negocia el fin del conflicto. La paz es el resultado de lo que hagamos en todos los rincones de Colombia una vez firmados los acuerdos. La firma es solo el comienzo, el gran reto es la implementación. Nuestra bandera es y será la consolidación de la paz. Esta es una tarea en la que todos, todos los colombianos, tenemos algo que aportar y que comenzará cuando saquemos del camino la guerra que nos ha desangrado por 50 años. 

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