La mirada de las víctimas al acuerdo firmado en La Habana

La mirada de las víctimas al acuerdo firmado en La Habana

Diciembre 22, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz, reportera de El País
La mirada de las víctimas al acuerdo firmado en La Habana

Dos anuncios previos al acuerdo de víctimas del martes pasado se habían hecho: 23 de septiembre, sobre justicia y 18 de octubre sobre desaparecidos.

Dicen que el documento no es “perfecto”, pero insisten en mantener la esperanza de que se llegue a la salida negociada conflicto.

En 63 páginas, el Gobierno Nacional y las Farc plasmaron la manera cómo repararán a las víctimas del prolongado conflicto armado y cómo se adelantarán los procesos judiciales para que los actores  paguen por sus crímenes cometidos.

Clara Rojas, representante a la Cámara y  secuestrada por las Farc; Soraya Bayuelo, líder de las víctimas de la masacre de Los Montes de María a manos de paramilitares; y Gloria Gómez, coordinadora de la Asociación de Familiares Detenidos–Desaparecidos a manos de agentes del Estado, coinciden en algo: el documento no despeja todas sus dudas. Desde sus diferentes sufrimientos expresan los beneficios del acuerdo y lo que anhelaron que se fijara, pero no se logró.

Aseguran que es preferible iniciar  el fin del conflicto, que la paz no es responsabilidad única del Gobierno y las Farc, sino de todos los colombianos y que harán parte de la campaña para promover el sí en el plebiscito para refrendar los acuerdos firmados.

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“La impunidad se va a mantener”

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El acuerdo de víctimas es un documento bastante denso, que en su gran número de páginas recoge lo que se esperaba en el tema de las desapariciones y es la búsqueda y entrega de los cuerpos de nuestros familiares asesinados por los actores del conflicto armado.

En lo que tiene que ver con desapariciones solo menciona la conformación de la comisión para la búsqueda de personas desaparecidas y esa fue una petición que hicimos cuando estuvimos participando en la mesa de paz de La Habana, donde reclamamos una herramienta que permitiera la búsqueda de cuerpos y que  los entreguen con mucha dignidad.

En cuanto a los otros  temas, creo que el documento genera inquietudes. En el caso nuestro, esperábamos que el punto de víctimas diera mayor claridad en el tema de esclarecimiento de la verdad, pero como dicen algunos, eso se quedó en veremos porque no se han nombrado los integrantes de la comisión, que esperamos que no sea permeada por ninguna de las partes en conflicto. Pedimos que  sea gente transparente, que recoja los testimonios de las víctimas y que no sea solo la verdad oficial que es la que aparece en los medios de comunicación.

Este es un documento  denso y hay partes donde se divaga. Creo que el acuerdo habría podido ser más concreto y llevarlo a un lenguaje en que la gente lo pueda  entender, en lo que tiene que ver con el derecho a la justicia.

Creemos que el documento no se ajusta a la gravedad de la justicia y la impunidad va a seguir siendo una constante. El acuerdo habla de  penas para las Farc, pero no de la gravedad sobre justicia para los agentes del Estado, porque debe haber un agravante para ellos teniendo en cuenta que están por Constitución obligados a garantizar la vida de las personas y no a cometer delitos de lesa humanidad, como desapariciones forzadas. Por el contrario,  van a tener consideración con los servidores del Estado.

En el punto de justicia no estoy de acuerdo y tengo mis consideraciones porque a los militares y otros funcionarios del Estado les pagan para protegernos, no para desaparecernos. Han pasado muchos años desde los primeros casos de ‘falsos  positivos’ y no ha ocurrido nada con muchos militares involucrados y, en ese sentido, en el acuerdo se está faltando al papel de derechos de las víctimas.

Con todo y la complejidad del acuerdo, nosotros le apostamos al proceso de paz, porque  hay una necesidad de apostarle a la paz construida, con reconocimiento de derechos, con participación, que no sea capricho de un sector sobre otro. Me parece que la guerrilla ha cedido bastante, pero no vemos tanta voluntad por parte del gobierno para reivindicar a las víctimas.

"No se sabe las Farc cómo repararán”

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No hay certeza sobre cómo la guerrilla va a reparar a sus víctimas, pero para mí es lo más novedoso y valioso  en este acuerdo, pero también hay que entender que la obligación, según la Ley  1448, corresponde  al Estado, y se han venido generando todas las indemnizaciones. En todo caso, lo que hay es un principio de compromisos.

Ahora, pensemos que no solo es en el tema de  indeminización. Debe haber un compromiso institucional para que las víctimas vuelvan a ser ciudadanos de derechos y en eso se ha comprometido el gobierno y la unidad de víctimas para ver cómo se adjudican las viviendas, cómo se regula la cobertura del sistema de salud, acompañamiento sicosocial.

Del acuerdo de víctimas me ha impactado también el hecho de que lograran avanzar y presentaran un texto como el que los colombianos pueden consultar, lo que veo es que efectivamente el plazo previsto para el 23 de marzo de 2016 es posible, precisamente porque  lograron sacar adelante este tema que es el más duro, el más difícil, el más complicado y queda una parte que es la finalización del conflicto y la entrega de armas e incorporación de estas personas a la vida civil. Eso lo veo positivo y por eso creo que la paz está cerca.

Espero que puedan seguir trabajando con esta dinámica y que no desfallezcan durante este periodo navideño, para ver si el año entrante hay buenas noticias y no se genera incertidumbre y la gente  pueda pensar que el acuerdo va a desfallecer. Los negociadores tienen que seguir  mostrando resultados. Pienso que los opositores a este proceso están reaccionando  con las vísceras y es desafortunado porque no se puede perder de vista la dimensión histórica de este acuerdo.

No diría que el acuerdo es perfecto, hay algo de razón cuando dicen que hay mecanismos jurídicos que hay que afinar, pero los invitaría a aprovechar este periodo navideño para reflexionar y leer el acuerdo con calma antes de hacer el debate o las manifestaciones que han venido haciendo.

La gente reacciona con las vísceras y ese sentimiento  no es buen consejero.

“Si hay justicia, obviamente también habrá reparación”

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Yo que estuve sufriendo todo el golpe de la guerra, con sus angustias y sangre, pienso que las salidas para terminar el conflicto armado son bien recibidas. El acuerdo del quinto punto  que tiene que ver  con las víctimas, resistentes y sobrevivientes de la guerra, lo recibo con regocijo porque es una manera de dar pie para cesar el conflicto.

Habrá una comisión de la verdad, que  convierte  los hechos victimizantes  de todos los actores  que han patrocinado el conflicto  en justicia, y si hay justicia, obviamente va a haber reparación, que si se cumple desde la óptica de lo legal y la ética, se  podrán resarcir todos los daños que se le causaron a los territorios.

Con este acuerdo lo que esperamos es que haya justicia  y no se quede en el papel, pero por encima de todo está el hecho de que hayan avanzado en el quinto punto de la agenda, que  era el más complejo. Como víctima de paramilitares puedo decir que este proceso incluye a todos los actores del conflicto. 

Seguramente a muchos no les gusta cómo se está manejando el proceso, pero no podemos caer en el juego de la polarización.  Este es un proceso político, de cara a que haya una justicia mínima y que se hagan responsables todos los actores de esta guerra. Hay muchos paramilitares que están libres después de haber pagado  ocho años de prisión, algunos confesaron sus crímenes, otros no, muchas de sus bases sociales y estructurales están por ahí, pero por eso no puedo juzgar a nadie, hay que ir más allá del dolor, no podemos seguir haciendo la guerra. 

Yo le pongo un sí mayúsculo al proceso de paz, he vivido en carne propia esta guerra y estoy de acuerdo en que se abra una luz en el camino. Estamos en los territorios siendo sobrevivientes, luchando para que desde allí se consiga la paz día a día. La paz  no es una responsabilidad solo de las Farc y del gobierno sino de todos los colombianos.

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