Historias de desmovilizados que demuestran que sí hay vida después de la guerra

Historias de desmovilizados que demuestran que sí hay vida después de la guerra

Octubre 09, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Obed Moreno Zambrano, redacción de El País Cartago
Historias de desmovilizados que demuestran que sí hay vida después de la guerra

Vida en paz. 62 personas, todas exmilitantes de grupos armados, se graduaron el viernes pasado en actividades agrícolas y de turismo.

Con apoyo internacional y bajo la coordinación de la Sociedad de Agricultores y Ganadores del Valle, 62 desmovilizados dan ejemplo de paz.

El pasado viernes María Viviana Misas se alistó para la gran cita. No durmió bien la noche anterior,  igual que le ocurría  en los campamentos del ELN, en Antioquia,  por estar pendiente ante cualquier situación.

Esta vez los nervios no eran por la inminencia de un enfrentamiento armado sino  por la graduación en el Instituto de Educación Técnica Profesional de Roldanillo, Intep, que la acreditaba como técnico en Gestión Hotelera.

Algo similar le pasó a Andrés Camilo Quinto Moreno, exmilitante del ELN  en el Bajo Cauca antioqueño. Tampoco imaginó estar en una ceremonia de graduación recibiendo el certificado de técnico en Agricultura.

Los dos hicieron  parte del proceso de reintegración liderado por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Sociedad de Agricultores y Ganadores del Valle (SAG) y la Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), entre otros. Los dos  hicieron parte de una ‘cuadrilla’ de 62 desmovilizados que se capacitaron durante tres meses en el norte del Valle del Cauca y obtuvieron su grado en una de tres ramas: hortofruticultura, hotelería y agricultura.

En total se graduaron 62 reinsertados de la guerrilla, unos eran del ELN, otros de las Farc y otro grupo era de las AUC, explicó el Presidente de la SAG.

“Soy muy optimista”

María Viviana ingresó al ELN cuando aún era una preadolescente, a los 15 años. “Estoy feliz porque acabo de recibir mi grado”, dijo.

Por seguridad para ella y la de de su familia, nadie en la casa sabe que hoy es otra persona. Hoy, con 19 años y tras un año de haberse escapado de esa guerrilla, María Viviana ve con optimismo su futuro.

Estuvo tres años con el ELN, pero no se escapó, la  iban a dejar morir. “Sin saber que estaba en embarazo sufrí una caída y me complique. Perdí mi bebé y el mando me dejó abandonada en un lugar, pero algunos civiles me rescataron”, recordó.

La nueva  María Viviana tiene  metas trazadas y luchará por cumplirlas. “Quiero ser promotora de la Agencia Colombiana para la Reintegración, pero debo primero hacer el bachillerato y en tres años estaría postulándome para promotora, esto lo tengo claro porque así puedo intentar enmendar los errores que cometí en el pasado y  con la ayuda de la ACR lo podré  hacer”.

“Estoy orgulloso”

Andrés Camilo Quinto tiene  29 años y pasó 11  en el ELN, en el Bajo Cauca antioqueño.

“Certificarme como técnico en Agricultura es un orgullo. Aprendí  a sembrar cítricos, hortalizas y además realicé con otros  20 excombatientes  actividades lúdicas, deportivas y talleres artísticos”, contó en medio de una felicidad profunda.

“Lo que más me gustó fue convivir con otras personas en paz, aprender a manipular  los cultivos, cuidarlos y conocer muchas cosas e historias de gente que no conocía”, dijo.  Andrés Camilo quiere ahora  echarle tierra al pasado y mirar hacia el futuro, especialmente por sus dos pequeños. 

Tiene una niña de 11 años y un niño de 6. “Por ellos seguiré mis estudios de  bachillerato y luego convertirme en operador de maquinaria pesada”.

Por lo pronto quiere reunirse nuevamente con su familia y  dedicarle tiempo.

 “Cuando uno está en las filas de un grupo armado le dicen que afuera no va a ser lo mismo, que va a ser más duro pero eso depende de uno”, contó.

Tras la metodología usada por la ACR, a través de la cual los desmovilizados ‘aprenden-haciendo’,  el objetivo de la agencia y de las entidades que están vinculadas en el proceso es seguir fortaleciento la reintegración.

Lucas Uribe, director programático de la ACR, explicó que la reintegración de tres meses es solo una fase del proceso, ya que la reintegración total de un desmovilizado dura alrededor  de  6 años.

“Estas personas que se graduaron tomarán diferentes caminos. Algunos han sido visitados por diferentes empresarios y ya tienen ofertas laborales en el país. Otros quieren seguir estudiando y otros quieren darse la oportunidad de explorar otras alternativas para su vida y la ACR va a seguir acompañándolos”, explicó.

Para Francisco Lourido, presidente de la Sociedad de Agricultores y Ganadores del Valle, SAG, “lo más importante es que las personas que logramos formar tengan una oportunidad laboral, no queremos generar más desocupados, necesitamos generar trabajo”.

El exgobernador del Valle manifestó la necesidad de que en Colombia cada vez haya una agricultura más capacitada y una hotelería mucho más actualizada. 

“Si tenemos gente mejor preparada, aprendiendo todos los días y modernizando su cabeza,  nos va a llevar a tener unas mejores familias y una mejor sociedad”, señaló.

Lucas Uribe hizo un llamado para que entre todos hagamos un país en el que nunca más se tenga a niños y adolescentes seducidos por escenarios de violencia.

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