"Futuro del acuerdo con Farc está en manos de la Corte": Voces por la Paz

Agosto 02, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Olga Lucía Criollo / Reportera de El País
Jairo Estrada

Jairo Estrada, miembro del Movimiento Voces de Paz.

Colprensa

Hasta diciembre pasado, Jairo Estrada era un casi anónimo profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional. Sin embargo, por cuenta de su deseo de aportar a la terminación del conflicto armado en Colombia, ya arrancó su segundo periodo como vocero de las Farc en el Congreso.

Este integrante del Movimiento Voces por la Paz, que no logra acostumbrarse a los carros blindados y los escoltas, le dijo a El País que no descarta ser integrante del partido político de las Farc y llamó la atención sobre los peligros que acechan a la paz.

A propósito de las objeciones hechas a la Ley de Amnistía, usted dijo en un trino que la Corte Constitucional tiene que tener estatura histórica frente al Acuerdo de Paz, ¿a qué se refiere?

Estoy pensando en que el futuro del Acuerdo en buena medida se encuentra en manos de la Corte Constitucional. Del juicio de constitucionalidad que haga de las diferentes leyes y actos legislativos aprobados en el Congreso, así como de los decretos ley expedidos en uso de las facultades presidenciales, depende el futuro de este proceso de implementación de los acuerdos. Me refiero a que se espera que la Corte tenga en cuenta que lo que está en discusión es una situación de excepcionalidad, que es la que resulta de la firma de un acuerdo que abre la posibilidad de que en Colombia podamos transitar a la construcción de una paz estable y duradera.

En esa red social también ha pedido que no se miren de forma tramposa las renegociaciones del Acuerdo en el Congreso. ¿Cuál es su temor?


Existe la pretensión de renegociar de manera reiterada el Acuerdo, si se quiere, de apartarse de lo que está pactado por las partes. Se dio ya en el trámite de la Ley de Amnistía y en la del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, en el trámite del acto legislativo que habilita condiciones extraordinarias para que las Farc hagan tránsito a la vida política legal y sobre todo en el proyecto de las Circunscripciones Especiales de Paz, que, como se sabe, tuvo que ser aplazado para esta legislatura porque había sectores del Congreso que pretendían que fueran para los partidos políticos, cuando lo que está previsto en el Acuerdo es intentar darle representación a territorios excluidos y abandonados por el Estado y que han vivido el rigor del conflicto. No puede haber una situación de perfidia, de deslealtad, frente a los contenidos de lo que se ha pactado.

¿Y cómo ve las apuestas para la aprobación de los proyectos de paz en esta nueva legislatura?


Pues el contexto no se ve nada fácil, pero tampoco creo que sea imposible. Tengo la expectativa de que los partidos políticos van a estar a la altura del momento histórico. Es que lo que está pasando en Colombia es la posibilidad de cerrar la página de la guerra y abrir un nuevo periodo en este país, el del debate democrático y de una contienda política que se desenvuelva exclusivamente en los escenarios de la legalidad. Desde luego, hay situaciones que van a ser difíciles para configurar mayorías porque la implementación ha coincidido con el inicio de un proceso electoral, entonces hay una marcada instrumentalización de los Acuerdos para sacar rendimiento político por parte de sectores en el Congreso. Uno quisiera que, más allá de los intereses de cara a las elecciones, hubiese la grandeza de analizar que lo que es objeto de implementación no es para beneficio de las Farc, como equivocadamente se afirma, sino de la sociedad colombiana en general.

Hay mucha expectativa sobre cómo será la participación de las Farc en política, ¿cómo analiza este punto?

Lo primero es que es de suma importancia que la organización guerrillera más grande y fuerte que ha habido en la historia de este país haya tomado la decisión de convertirse en un partido político legal. Un segundo aspecto es que esa organización ha anunciado que aspira a darle continuidad a sus propósitos estratégicos por la vía legal, pues, como lo han dicho, su única arma será la palabra, y es importante que la dejación de armas no sea exclusiva de la guerrilla sino de aquellos sectores, incluido el Estado, que las ha usado también para combatir ideas políticas de quienes se oponen al orden social vigente en nuestro país. No pueden volver a ocurrir situaciones como la de la Unión Patriótica u otras organizaciones que fueron sometidas a eso.

¿Y cuál sería el segundo aspecto?


Que, con la entrada de las Farc a la vida política legal, se cualificará el debate político en este país y hago esa aseveración porque hasta ahora buena parte de los problemas se le imputaban a la guerrilla. Lo que se pondrá en evidencia, y ya lo estamos viendo, son otros problemas de la vida nacional que están saliendo a flote, y junto con ello se van a ir acabando los argumentos de quienes han hecho política con el alzamiento armado de las Farc, un campo político que está representado por sectores de la derecha y la ultraderecha, pero que se va a ir restringiendo, agotando.

"Como el ambiente político ha estado tan intenso y basado en mentiras, aún no hay suficiente aprehensión de la importancia de lo que se ha acordado en La Habana"

¿Cómo se ha sentido en el papel de vocero de las Farc en el Congreso?

No ha sido una tarea fácil. Básicamente mi actividad había sido académica y pasar de allí al Congreso representa un choque significativo, pero debo decir que he encontrado un buen recibimiento por parte de las diferentes bancadas, solo hemos encontrado situaciones adversas por parte del Centro Democrático. Es normal que haya posiciones adversas en el debate político y que no quieran comprender nuestro papel, pero hay algunos que se caracterizan por ser muy locuaces y tener un lenguaje inapropiado, vulgar y de estigmatización y señalamientos, pues nos han sindicado de ser terroristas, de apoyar a los narcotraficantes, pero no les ponemos mayor cuidado, pues sabemos que esas voces hacen parte del pasado que queremos superar en este país.

Usted ha sido claro en que no es miembro de las Farc, ¿pero es posible que en el futuro sea miembro de ese partido político?


Sí es posible. Si las elaboraciones programáticas de las Farc, su estatuto como organización política y su plataforma de gobierno coinciden con lo que uno piensa, no le vería ningún problema en ser parte de un partido como el de las Farc. Creo que ellos están pensando que tiene que ser un partido abierto al conjunto de la sociedad, es decir, es otro de los tantos partidos que habrá en el escenario político nacional y a eso tendremos que acostumbrarnos: una vez las Farc existan como partido político legal, a él pertenecerán quienes han sido sus integrantes, incluso no todos, pero también podrán hacerlo ciudadanos como yo, que hemos vivido toda la vida en medio de la legalidad.

Se dice que hay temor de algunos sectores a que en la JEP se sepa la verdad de lo sucedido en el conflicto. ¿Cree que sí hay ambiente para que se apruebe tal como fue acordada?

Debo haberlo, porque las Farc han hecho dejación del cien por ciento de sus armas y uno espera que la JEP, que es uno de los pilares de la implementación, pueda salir adelante. Pero hay que tener en cuenta que la JEP tiene dos presupuestos básicos: que las responsabilidades en el conflicto no han sido exclusivas de las Farc y las Fuerzas Militares y de Policía sino de los civiles que de manera directa o indirecta han participado en él y eso compromete a empresarios, partidos políticos, sectores de la Iglesia, gremios económicos y hasta medios de comunicación. Es decir, no es una jurisdicción exclusiva para las Farc.

Y el otro es el componente de verdad...

Sí, pero no de cualquier verdad, sino de una verdad exhaustiva y detallada y eso se inscribe en un concepto de justicia de reparación, que es la que reclaman las víctimas; y de justicia prospectiva, porque al final lo que se busca es dejar mejores condiciones para las generaciones futuras. Como lo ha dicho más de uno, en este país hay mucha gente que le tiene más miedo a la verdad que a la cárcel. Que afloren las verdades y se contribuya al esclarecimiento de lo que ha pasado en el país va a levantar muchas ampollas y eso explica también porque la JEP ha sido objeto de resistencias y por qué en el trámite del Congreso se ha advertido por parte de sectores, por ejemplo de Cambio Radical y de la propia Fiscalía, el tratar de incidir sobre los diseños normativos de la JEP para que se produzcan alivios frente a estas responsabilidades de terceros, pero esa no es la manera de cerrar un conflicto. Para ofrecer una solución verdadera de justicia, a la JEP tienen que acudir todos aquellos que hayan estado comprometidos con hechos de victimización de manera directa o indirecta.

¿Ha valido la pena cambiar su vida por la paz cuando hay hasta muerte de líderes cercanos a las Farc?

Yo no estaba acostumbrado a andar en carro blindado y con escoltas y eso ya significa un cambio sustancial en la vida incluso familiar, porque vivimos en un país en el que todavía existen fuerzas interesadas en darle continuidad a políticas de resolución de los conflictos por la vía del ejercicio de la violencia y uno sabe que está corriendo esos riesgos, pero debo decir tajantemente que sí ha valido la pena. Por eso, para mí y mis compañeros de Voces de Paz fue muy importante la terminación del proceso de dejación de armas de una guerrilla que hasta ahora lo que tiene son promesas de parte del Estado y destaco que, pese a eso, ellos han depositado la confianza no solo en el Estado y sus instituciones, sino en el conjunto de la sociedad colombiana.

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