¿Empieza a romperse el cese el fuego con las Farc?

Noviembre 20, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Alejandra Bonilla Mora | Colprensa
¿Empieza a romperse el cese el fuego con las Farc?

Al acuerdo de paz todavía le falta ser refrendado e implementado. El presidente Juan Manuel Santos anunció desde Estados Unidos que este último proceso se hará en el Congreso de la República y señaló que espera “hacerlo pronto”.

Después de un largo período sin enfrentamientos, esta semana el país revivió las cruentas escenas de la guerra. ¿Qué hacer para evitarlo?

La no implementación de los acuerdos de paz, que permiten  el desarme y agrupamiento de las Farc en zonas vigiladas por un mecanismo tripartito (Farc, Gobierno y ONU) tiene en ascuas al país. Esta semana se revivieron escenas que desde hace mucho no se enfrentaban y que durante 52 años de conflicto armado se grabaron en la memoria de los colombianos: 17 policías heridos en Cúcuta por artefacto explosivo que habría activado el ELN y la retención de una ambulancia en Norte de Santander; dos policías asesinados a bala en Antioquia en menos de 24 horas; un choque entre campesinos y la Fuerza Pública luego de un fallido operativo contra el ELN en el Cauca; y la muerte en combate de dos guerrilleros en el Sur de Bolívar. Este último hecho es el más grave, por lo que se ha podido conocer hasta el momento: el Ejército dice que se incautó de un documento con órdenes de extorsionar y que los fallecidos tendrían códigos de comunicación con el ELN. Lea también: Así será el esquema de verificación de cese el fuego de la ONU.  Mientras el Mecanismo de Monitoreo y Verificación del cese el fuego ya inició una investigación sobre lo que el Ejército denominó un combate, una comisión alterna realizada por la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó afirma que los guerrilleros estaban en dos casas de familia, que tenían tiendas y hospedaje. Dicen, también, que no hubo combate y que los asesinaron ante la imposibilidad de capturarlos, en hechos que sucedieron a 68 kilómetros de una zona de preagrupación para los guerrilleros. Esta situación  advierte dos cosas: la primera, el presunto camuflaje de guerrilleros de las Farc como integrantes del ELN y, segundo, un aparente desorden en el recorrido de los guerrilleros hacia las 26 zonas de preagrupamiento que fueron definidas con el acompañamiento  de Naciones Unidas antes de lograr el acuerdo de paz del 26 de septiembre. Lea también: "No podremos mantener cese el fuego bilateral indefinidamente": Mininterior. Diez de esas zonas están ubicadas en Antioquia, donde el gobernador Luis Pérez Gutiérrez denunció la ocurrencia de ambas situaciones.En diálogo con Colprensa, el Mandatario afirmó que la Fuerza Pública recientemente ha tenido enfrentamientos con el ELN, el Clan del Golfo y  con  hombres que parecen disidentes de las Farc o que están usando el nombre del ELN para delinquir. Asegura que hay reporte de extorsiones en los municipios de  El Bagre y  Remedios y en zonas en límite con el Sur de Bolívar. A eso, según Pérez,  se suma que el movimiento de los guerrilleros armados a esas diez zonas se está haciendo sin ningún control ni aviso a los alcaldes, por lo que hizo un llamado al Gobierno nacional para que estas actividades sean  coordinadas con las autoridades locales. Pérez afirma que a pesar del acuerdo para que los guerrilleros no tuvieran contacto con niños, la situación es otra:  llegan de manera inesperada, se instalan, toman contacto con las comunidades, hacen actividades deportivas y culturales y hasta estarían haciendo exigencias a las alcaldías con derechos de petición. “Este reagrupamiento lo veo desordenado, improvisado, sin la preparación necesaria y si vamos a seguir con esta guachafita, el postconflicto nos va a traer resultados negativos para la paz. El Gobierno inicialmente dijo que ese preagrupamiento iba a tener monitoreo y fiscalización y eso no ha ocurrido”, sostiene Pérez. Según el Gobernador, “los negociadores han estado muy concentrados en redactar un acuerdo, pero han dejado desordenar el proyecto en las regiones, que es donde nos toca la menuda y los problemas complejos que definen o no el éxito de un posconflicto”. Entre tanto, en Nariño el Mecanismo de Monitoreo anunció que investiga otro hecho, sin precisar realmente qué sucedió.   El gobernador Camilo Romero explicó  que allí hay dos zonas veredales, una en Tumaco y otra en Policarpa, en donde habrá una reunión la próxima semana con autoridades municipales, departamentales, nacionales y organismos internacionales para definir responsabilidades.Romero es claro: Nariño apoyó el acuerdo inicial en el plebiscito por la paz y se la juega de manera clara por el proceso. “No más dilaciones, lo que queremos es que se pongan en la implementación de inmediato”, dice. Así mismo señala que el comandante de las Fuerzas Militares, general Juan Pablo Rodríguez, dio la orden para que todo territorio abandonado por las Farc sea ocupado por la Fuerza Pública. Tanto Antioquia como Nariño son departamentos en los que las Naciones Unidas alertan por la supuesta presencia de reductos de los paramilitares que están ocupando  los territorios que las Farc están dejando libres. Ellos  estarían controlando el narcotráfico y otras economías ilícitas. Esta situación también está ocurriendo  en  Chocó, Córdoba y el Cauca. Por esa razón,  el representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Todd Howland, hizo un llamado  para la implementación de los acuerdos y la protección de los derechos humanos de las comunidades vulnerables, que son las que sufren la incertidumbre  del país. “Este proceso no puede seguir por siempre porque hay mucha incertidumbre,  hay drogas ilícitas que están generando problemas con otros grupos ilegales. Se deben tomar acciones preventivas (…) En muchas regiones hay asesinatos, indígenas, afro, líderes sociales, es el momento de superar estos problemas y que los acuerdos no queden sobre el papel”, dijo Howland. Y es que el riesgo, según el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas,  está en perder una oportunidad “histórica de hacer la paz y transformar el territorio colombiano hacia un lugar más pacífico”. Cifras del Ministerio indican que la reducción de la criminalidad que le aportaba las Farc al país es evidente: en lo que va del año  se han presentado diez homicidios atribuibles a las Farc, en 2015 fueron 53. Los secuestros hasta ahora son cero y el año pasado fueron 15. Los casos de extorsión fueron 7, frente a 191 del 2015. Las cifras hablan de 22 heridos de la fuerza pública y 3 muertos, frente a 296 y 80 en el 2015; y 25 acciones de terrorismo frente a 218 del año anterior. “Eso comprueba algo que a mí me ha sorprendido: cómo una sociedad que ve tangible que las novedades de la Fuerza Pública pasan de 400 a 25 muertos, es decir, 375 vidas que no se han afectado o perdido, uno se aferra a la causa de la negociación de paz. El solo ahorro de vidas justificaría cualquier esfuerzo de paz”, dice Villegas. ¿Qué sigue? El nuevo acuerdo con las Farc tiene un protocolo para los desplazamientos de las Farc a las zonas veredales y puntos transitorios de normalización que  señala que desde el día D+1  delegados del Gobierno, y las Farc entregarán a la Fuerza Pública y al Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V) las coordenadas para que se gestionen las medidas para los recorridos. En el papel, los movimientos pueden ser acompañados por el Mecanismo si la guerrilla y el Gobierno lo requieren y se deben entregar medidas de seguridad y de logística paras las distintas unidades en tres fases: planeación, ejecución y adaptación  de los dispositivos de seguridad. Pero  aún  no se define el Día D y la guerrilla ya se está movilizando.Cada zona veredal o punto transitorio tiene límites específicos, comunicaciones, zona de seguridad interna y externa de un kilómetro. En cada zona habrá un solo campamento y contenedores para almacenar las armas y munición de las Farc. En su interior estará suspendido el porte y la tenencia de armas para la población civil y por fuera, los guerrilleros estarán sin armas. Se acordó que en las sedes locales del mecanismo de Monitoreo haya un proceso de seguimiento de alertas tempranas y, en caso de presentarse algún hecho que requiera la presencia de la Policía Nacional, el mecanismo coordinará con las Farc y el Gobierno el apoyo de las autoridades.

 

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