El silencio es la ‘pedagogía’ que se comparte en Los Robles, Cauca

El silencio es la ‘pedagogía’ que se comparte en Los Robles, Cauca

Marzo 08, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz, reportera de El País
El silencio es la ‘pedagogía’ que se comparte en Los Robles, Cauca

Cuatro veces en el día pasan las chivas por la vía Timba - Los Robles. Quien salga después de tiempo o tenga una urgencia, tendrá que pagarle a un motorratón $40.000 por el reccorido.

En la única calle de este caserío no se respira miedo sino la tensión de quien no quiere revelar que algo está ocurriendo. Metros arriba, jefes de las Farc dictan talleres de paz.

Un ‘comic’. Así son las cartillas con  las cuales la guerrilla de las  Farc imparte su cátedra de paz entre los subversivos  y también la población civil.

En el corregimiento Los Robles, del municipio de Buenos Aires, al norte del Cauca, las cartillas son repartidas en las tiendas desde hace dos meses, pero solo desde el jueves pasado hay varios jefes negociadores de las Farc en esa zona del país explicando en qué consisten los acuerdos que ya firmaron con el Gobierno Nacional.

Para llegar a esa población hay que pasar por Timba. A 25 minutos de allí, hay unos 30 soldados del Ejército haciendo guardia. Como si todo fuera tranquilidad, levantan el pulgar al paso de un viajero.

Los Robles comprende una calle larga con no más de cuarenta casas, cinco tiendas, tres antenas de DirecTV, dos restaurantes y una gasolinera, hay que viajar tres horas desde Cali por una carretera  -que a veces más parece una trocha-.

Las montañas en todo ese trayecto están cubiertas, en su mayoría, por el verde de la hoja de coca; también vienen y van camionetas sin placas, con vidrios oscuros y cargadas con tinas de combustible.

Ya en el caserío, escasean los niños, las mujeres, el agua potable, un centro médico. Pero abundan los perros en la calle sin pavimentar  y hombres vestidos de civil que no hablan, pero sí señalan con la mirada a los intrusos.

El silencio no parece un efecto del miedo, se siente como la cautela de quien no quiere que se cometan errores o que alguien se infiltre y cuente detalles de lo que pasa allá,  en el taller de paz.

Solo se puede caminar por un pedazo del sector, ni para qué mirar hacia los senderos que llevan al filo de la montaña, esos están restringidos. Dicen que camino arriba está ‘Marcos Calarcá’, ‘Pablo Catatumbo’, ‘Victoria Sandino’, ‘Pacho Chino’, entre otros guerrilleros que llegaron de La Habana, para hacer pedagogía de paz. Tal parece que estarán hasta el  fin de semana.

Alguien, en voz baja, dice que el domingo seguro hubo una fiesta. Que llegó un bus con varias señoritas de piernas largas y labios rojos, que se perdieron en el camino que lleva  al sitio donde están  los cabecillas de las Farc.  

El silencio, que a veces se rompe, no es solo en Los Robles. Antes de llegar allí está  la vereda El Ceral, que recibe a los visitantes con un pasacalle escrito en lengua Nasa: “Wala taana pkhakhenxite”, que traduce ‘No al conflicto armado’.

En una esquina donde hay varias personas esperando una ‘chiva’ solo una mujer musita palabra. Asegura que si la invitan a una charla de paz, iría. Por ahora, explica, no sabe “nada, de nada de los diálogos”.

***

“La mesa de paz tiene una pata coja. Lo que le falta a esa mesa, somos todas y todas nosotras”. 

Con esa frase, y en página y media, las Farc introducen al lector en los diálogos de paz con la cartilla ‘Un nuevo día para la paz’ que reparten en las poblaciones rurales del país. Será el único texto largo que encontrarán los lectores. El resto se resume en tres capítulos con historietas en blanco y negro protagonizadas por campesinos: los acuerdos de desarrollo agrario integral, participación en política y solución al problema de las drogas ilícitas. Cada aparte tiene la fecha en la que fue publicado.

Lo curioso es que hasta el momento se ha firmado también el punto de víctimas y justicia, lo que significaría que las cartillas fueron elaboradas antes de septiembre 23, cuando se lograron esos acuerdos anunciados además por el presidente Juan Manuel Santos y alias ‘Timochenko’, jefe máximo de la guerrilla.

El corrector de estilo es Jorge Enrique Botero, polémico periodista colombiano y quien trabajó en el canal TeleSur. La portada y las ilustraciones son idea de ‘Marcos Calarcá’.

En la contraportada explican las razones de por qué quieren una Asamblea Nacional Constituyente: “Los acuerdos deben ser refrendados (...) para que en el futuro no hayan trampas ni traiciones y la paz con que sueñan los colombianos  sea una realidad”.

La protagonista de la cartilla es ‘María Paz’, una mujer desconfiada que siempre pregunta si será cierto todo lo que están discutiendo y aprobando las Farc y el Gobierno, pero su esposo asegura que “las negociaciones en La Habana van palo arriba” y que solo organizando un “frente amplio” las conclusiones se podrán hacer cumplir.

Josefina, está en una de las cinco tiendas de Los Robles, a donde llegaron en helicóptero  los jefes de las Farc la semana pasada. Después de responder durante varios minutos con monosílabos suelta una frase  que la semeja a ‘María Paz’: “Ojalá se diera la paz, pero una de verdad. Y que esta gente deje por fin las armas”.

¿Por qué escogieron Buenos Aires?

Dos analistas consultados por El País debaten sobre las razones por las cuales la zona rural de Buenos Aires, Cauca, fue escogida para hacer pedagogía de paz.

Para John Marulanda, experto en seguridad, la guerrilla escogió esa población porque “allí tienen un fortalecimiento y a mucha gente. Saben que esa es una ruta muy importante de salida de la producción de cocaína” y deben negociar con esos productores a quienes el narcotráfico les representa “tantos recursos”.

Advierte que la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic) le ha dicho al Gobierno Nacional que no quiere que su territorio sea un zona de concentración, por lo que es posible que “los jefes de las Farc hayan venido a tratar de que los indígenas aflojen un poco su posición”.

Marulanda dice  que “esa región  al igual que  Putumayo, Caquetá, Nariño y Catatumbo, al ser colindantes con las fronteras tienen un inmenso valor para las actividades de producción y tráfico de cocaína de las Farc, porque es claro que de ese negocio  viven”.

Pero Camilo González, director de Indepaz, sostiene que el único criterio que utilizaron las Farc para escoger  Buenos Aires fue el mismo de otras regiones del país donde lo han hecho, que son la facilidad de llegada y las condiciones de seguridad para sus hombres.

“Creo que pensar en otras razones es especular, cuando lo que ellos están haciendo es preparar a la gente para los anuncios del 23 de marzo, que tendrán que ver con el cese al fuego bilateral y la verificación de la ONU”. Considera que afirmar que ellos están tratando de  acomodar el negocio de la coca “es tratar de generar polémica, cuando es claro que el proceso de paz está avanzando”.

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