"El plebiscito nos dejó una experiencia amarga": Monseñor Luis Augusto Castro

Noviembre 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa

El presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana dio detalles de su percepción sobre el nuevo acuerdo de paz y pidió que la refrendación se de directamente en el Congreso.

Monseñor Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, recomendó que la refrendación del nuevo acuerdo alcanzado con las Farc se haga directamente en el Congreso de la República, y no a través de mecanismo de participación popular. Entre algunas de las razones, estuvo el elevado costo de estas alternativas y la fuerte polarización política en el país.

También aseguró que la Iglesia Católica organizará una reunión de obispos, donde estudiarán detalladamente el nuevo acuerdo, después expresarán su posición.

¿Cuál es su percepción sobre el nuevo acuerdo de paz? ¿Cree que los cambios que se hicieron fueron importantes?

Se hicieron cambios importantes, como que la justicia transicional tenga una conexión con la justicia ordinaria para que no sea totalmente ajena a la misma; que la Jurisdicción Especial para la Paz, que era indefinida, se haya concretado precisamente por ser transicional a diez años. Estos son cambios importantes, porque habían sido los más criticados desde hace tiempo. Otros cambios se relacionan en la manera cómo la guerrilla va a pagar su penas, cómo va a quedar el control que se hará a cada uno, para que no sea un paseo, sino verdaderamente una situación de reclusión, eso también me parece interesante.

 Y sobre los puntos que no se cambiaron...

Obviamente, no se podía cambiar todo porque no era el caso, pero sí hubo cambios interesantes que tienen que ver con la declaración de las Farc, acerca de que están dispuestos a romper con todo lo que sea narcotráfico y a entregar información; igualmente se va estudiar la proximidad entre el delito de narcotráfico y la rebelión y se va a hacer, no en general, sino caso por caso, porque cada uno tiene sus circunstancias y habrá que determinar la gravedad de las mismas.

Hay cosas que no se cambiaron como: la elegibilidad política que es importantísima, porque de qué les sirve dejar la guerra, si después no tienen la capacidad de hablar y de defender, digamos, sus principios en el Congreso. Ellos tiene que tener esa posibilidad, ahí no había forma de que se pudiera cambiar; otro de los puntos que quedó inamovible, que no se puede cambiar, son los derechos de las víctimas  y  también la atención de zonas rurales que han vivido el conflicto. Bueno esto es lo que se puede deducir de los acuerdos una vez corregidos y aumentados.

Lea aquí el nuevo acuerdo de paz

¿Cuál es la posición de la iglesia frente al nuevo acuerdo logrado?

Nosotros nos vamos a reunir, todavía no lo hemos podido hacer, un grupo de obispos para estudiar y dar nuestro parecer como Iglesia. 

Yo puedo dar mi parecer personal, pero no es el de todos, entonces sacaremos un comunicado que iría en la línea  de  un apoyo grande al nuevo acuerdo y con el deseo de que se concrete cuando antes el punto final que nos lleve a una paz definitiva.  Yo creo que no tendremos dudas en apoyar este acuerdo, pero vamos primero a reunirnos para que sea expresión de todos y no de una solo persona, así sea el presidente

¿Cómo debe ser la refrendación del nuevo acuerdo?

Yo creo que el plebiscito nos dejó una experiencia amarga porque polarizó al país, generó un gasto enorme. Creo que hay otras formas, claro, la más natural es la del Congreso, porque para eso está; aunque hay otras formas como la del cabildo abierto, que no la conozco porque creo que nunca se han aplicado en Colombia. Aunque no sabría analizar la conveniencia de esa fórmula. Ojalá se encuentre una que no nos lleve a polarizarnos como aconteció y que pueda rápidamente hacer la aprobación de estos nuevos acuerdos.

Hay que tener presente que quien más se perjudica con la dilatación de los nuevos acuerdos es la guerrilla misma, porque todo ese montón de guerrilleros que están por allá en los campos se van desesperando sino se les define la situación y ese es un gran problema. Por eso hay que pensar también en ellos, y no en solo las ideas personales nuestras, sino pensar en los efectos, la demora puede traer consecuencias lamentables.

¿Cómo va a ser el respaldo de la iglesia al acuerdo definitivo?

Yo espero que el respaldo de la Iglesia sea total, por eso nos vamos a reunir y vamos a tomar nuestra decisión. Un respaldo al proceso como tal, es un respaldo a la paz, porque todos estamos anhelandola. Hay varios caminos para llegar allá, sea uno o sea otro, pero que en un momento dado se llegue a la meta y eso es lo que todos queremos y que todos respaldamos. Creo que en este sentido una gran parte de la juventud colombiana se ha manifestado, cuando decían: “¡Acuerdo ya!” no querían decir que dejaran el mismo acuerdo, sino que lo corrigieran, que no se dilatará el asunto, porque esto puede ser negativo para el país.

¿Cuál es la percepción de la Iglesia frente al cambio en el enfoque de género?

Hay diversas opiniones, yo había manifestado que no me parecía que hubiera enfoque de género, creo que eso fue lo mismo que decía el Gobierno y se ratificó en La Habana. Otros decían que sí había ideología de género, eso era un poco peligroso porque uno decía dónde está esa ideología;  mire está ahí en las siglas LGTBI, es decir, en las personas y meterle una ideología a las personas , es como ponerles un uniforme, de que son algo terrible, algo peligroso y genera una inseguridad máxima, eso nadie lo pensó y por eso me parece importante aclarar que cuando se habló de un enfoque de género no se querían meter con la ideología de género sino en el cuidado que hay que tener con la familia y en especial  con la mujer, que ha sido tan afectada con la guerra. Entonces, es una atención especial con las víctimas femeninas que han sufrido el conflicto y nada más que eso. No hay que meterle ideologías importadas porque no es el caso.

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