"El Fiscal nos está preparando una persecución judicial": 'Jesús Santrich'

"El Fiscal nos está preparando una persecución judicial": 'Jesús Santrich'

Julio 17, 2017 - 11:30 p.m. Por:
Por: Olga Lucía Criollo / reportera de El País 
Santrich farc

'Jesús Santrich' anunció una huelga de hambre hasta que sean liberados todos sus compañeros presos.

Colprensa

“Bien. Estoy como un cañón”. Sin titubeo alguno, así respondió 'Jesús Santrich' el martes pasado sobre su estado de salud. Sin embargo, tres días después debió ser internado en la Clínica Shaio, de Bogotá, tras diagnosticársele un cuadro de hipoglicemia producto de la huelga de hambre que inició el 26 de junio.

Ya dado de alta, Seuxis Paucias Hernández Solarte -su nombre de pila-, arriba hoy a su día 21 de protesta, e insiste en que su situación no es tan grave como la de los otros 1350 integrantes de las Farc que reclaman libertad desde las cárceles del país, y en especial la de 40 de ellos que tienen la boca suturada.

“Que lo saquen si quieren, pero, esto es un problema de voluntad política, porque la Ley de Amnistía es la más detallada del mundo”, dice respecto al anuncio del Gobierno que, tras el jalón de orejas de la ONU, sacará un nuevo decreto para agilizar la salida de los presos.

Santrich, considerado el ‘niño rebelde’ de las Farc, niega que sus posiciones vayan en contravía del Secretariado y asegura que el Fiscal General “está preparando una especie de persecución judicial” para obstaculizar el partido político que crearán después de agosto.

Tantos días sin comer hacen mella en el cuerpo, ¿cómo se siente?

Con voluntad y determinación de seguir adelante, porque lo principal aquí no es la parte personal sino los propósitos que tenemos trazados, y es la libertad de todos los compañeros y compañeras que están injustamente aún privados de su libertad.

Pero sin duda usted es la figura visible en la huelga de hambre...

Lo fundamental es lo que están padeciendo mis compañeros, que son los que están en situación deplorable en las cárceles. Yo di mi palabra de que iba hasta que salieran todos los prisioneros y prisioneras de las Farc y así va a ser, independientemente de lo que ocurra, porque en todos hay fortaleza moral, principios, ética revolucionaria. Creemos que lo que se está peleando es algo totalmente justo y necesario para la construcción de la paz.

¿Hay algunos cuya salud esté especialmente afectada?

En huelga habían 1550 guerrilleras, pero se decidió retirar algunas que no tenían las condiciones físicas, porque eso hay 1350 y hay 40 con la boca suturada, que creo que son los casos más delicados, porque eso implica una posición un poco más extrema y las condiciones carcelarias no son óptimas. Por el contrario, hay una crisis humanitaria hace rato.
La alimentación de estos centros tampoco es buena, entonces la gente no tiene las mismas condiciones que podría tener yo, por ejemplo, que estoy fuera, en libertad.

¿Y cuál sería la solución?

Aspiramos a que el Gobierno, a nombre del Estado, se decida a tomar medidas urgentes, porque van algo más de seis meses de haberse aprobado la Ley de Amnistía y lo que dice el Acuerdo es que al día siguiente de ocurrido eso debió salir toda la gente, así que ha habido prevaricación y negación de justicia, sobre todo de parte de los jueces de ejecución de penas. Aquí ya no hay problemas normativos, es un problema de decisión política de Estado.

Lo que se ve es un rifirrafe entre la Oficina del Alto Comisionado y las Farc por quién tiene la responsabilidad de que el proceso de otorgamiento de amnistías vaya lento...

Por los abogados de las Farc, todas las solicitudes están, entonces es una mentira que se han inventado. Si alguna falla tiene la Ley de Amnistía es la buena fe en la palabra del Gobierno, es creer que los jueces iban a cumplir con la normatividad... parece haber un concierto para delinquir, porque son delitos contra la libertad de los nuestros de parte de los representantes de la institucionalidad, y sí ha habido atrasos del señor Jaramillo (Sergio).

Deben estar pendientes unas 900 certificaciones y le doy el beneficio de la duda al secretario ejecutivo de la JEP, porque seguro no tiene los funcionarios completos, es una instancia nueva, pero la Oficina del Alto Comisionado era para que hubiera ayudado a resolver esto hace rato.

Allí está la vocera Mónica Cifuentes, que es un verdadero fiasco para este proceso, es la mata de la obstrucción, y sobre todo la actitud de unos jueces formados en la mentalidad del enemigo interno, de la doctrina de la seguridad nacional, una mentalidad contrainsurgente que está negando justicia y prevaricando, pero no hay una instancia, ni siquiera el Consejo Superior de la Judicatura, que actúe para sancionar este tipo de personajes.

¿Pero alguien del Gobierno se ha contactado con usted para encontrarle una salida a esta situación?

Hubo una reunión en la que participó el Ministerio de Justicia y otra cantidad de funcionarios y encontraron unos supuestos vacíos que deben llenar, y van a hacer un decreto que explique el decreto que explica la ley que explicó el Acuerdo. Que lo saquen si quieren, pero, repito, esto es un problema de voluntad política, porque la Ley de Amnistía es más detallada que el Acuerdo, es la más detallada del mundo y está el decreto presidencial, que se vuelve casi un código de procedimiento, entonces debe haber una solución de Estado.

¿Siente que los colombianos han sido solidarios con esta protesta?

De la comunidad internacional ha habido mucha solidaridad de partidos y organizaciones de derechos humanos, lo mismo en el país, se ha difundido a través de las redes, porque es indolencia estatal. Habrá sectores de extrema derecha, contrarios al proceso de paz, que estarán en contra, pero la gente sensata y que tiene un sentido de humanidad en Colombia, tiene toda la solidaridad con nosotros. No nos hemos sentido solos. Nuestro deber es defender la libertad y la dignidad, que son componentes esenciales para la paz y que están siendo vulnerados. Aquí se construyó un acuerdo durante cinco años, hubo una dejación de armas de las Farc, pero a ellas no se les cumple. ¿En qué queda el principio de la buena fe, si lo que está pactado es para cumplirlo?

El anuncio de su huelga se dio justo el día de la dejación final de armas.
¿Qué significó ese acto para usted?

Yo siento que las Farc están dando con determinación un paso hacia la construcción de la paz, interpretando el sentimiento nacional, y lo están demostrando con hechos fehacientes, pero aquí las esperanzas hay que construirlas y alimentarlas pero con los pies bien puestos sobre la tierra y hay que expresar las realidades: ni siquiera se han terminado los campamentos en las zonas veredales y ya el Gobierno está anunciado que se va a llevar las plantas de energía y de tratamiento de agua, y los contratos de arrendamiento solo están prorrogados hasta la primera semana de agosto. ¿Qué ocurrirá con la guerrilla de ahí para allá, vamos a tener a los excombatientes viviendo debajo de los puentes en las ciudades?

¿La huelga de hambre fue una decisión autónoma o la consultó con el secretariado?

No es una decisión unilateral mía, es de 1400 guerrilleros y guerrilleras que todavía están presos porque el Estado no ha cumplido con su obligación. Yo solo me sumo y estoy seguro que va en la línea que nuestra dirección siempre ha tenido, de respaldo a los prisioneros.

Lo pregunto porque muchos lo consideran ‘el niño rebelde’ de las Farc. ¿Qué piensa de eso?

Mis posiciones nunca han sido ni serán adversas a lo que plantea la dirección de las Farc. La rebeldía es de toda la insurgencia respecto al Gobierno y en Mesetas, con voz tronante, el comandante de las Farc expresó todas las falencias que tiene esta implementación, resaltando la situación de los prisioneros. Solo hago eco a lo dicho por nuestra dirección, no se pueden buscar pelos en una bola de billar.

¿Cómo analiza el resto de la reincorporación de las Farc?

Esto se ha convertido no en una implementación sino en una renegociación asquerosa a la que nos están sometiendo. Aquí no parece que se hubiera pactado con el Estado sino solo con el Gobierno... Uno de los principales obstáculos es el Fiscal General de la Nación, que parece estar haciendo una construcción problematizante para obstruir y frenar el avance político del partido que se vaya a crear después de agosto. Está preparando una especie de persecución judicial y ese es un problema muy complicado, que se suma a la inseguridad jurídica, porque además a la JEP, aunque ya esté aprobada, le falta una ley estatutaria que está en manos de un Congreso que tiene una unidad vidriosa que no garantiza nada y a expensas de una Corte Constitucional que falla cuando le da la gana y ahora tiene una inclinación hacia la posición de aquellos que han dicho que van a hacer trizas los acuerdos.

Y también hay inseguridad física...

Sí, porque el paramilitarismo se sigue expandiendo en las zonas donde han salido las Farc. De diciembre para acá van 220 dirigentes populares asesinados y ahí se suman indultados de las Farc, familiares de ellos y hay zonas que están casi cercadas por el paramilitarismo, como Tumaco, zonas del Chocó y de Antioquia. Parece que lo único que tenemos garantizado es un par de tiros en la cabeza, porque también hay inseguridad económica: estamos en el plan Escalona, con la casa en el aire todavía, lo que viene es que el Gobierno cumpla.

¿Y será que la segunda Misión de la ONU será suficiente para obligar al Gobierno a cumplir con esos compromisos?

El Gobierno se debiera obligar a sí mismo, sin presión de nadie, porque hay un pacto. Hay que tener palabra de gallero, pero este gallero como que salió falseado, por eso una es una gran noticia que empiece ya la segunda Misión, porque la situación de derechos humanos es muy complicada y tendrá que verificar, pues nosotros hemos cumplido con todo, que el Gobierno cumpla con el proceso de reincorporación.

Pero mientras llega esa Misión y sabiendo que hay personas con los labios cocidos, el panorama no es muy alentador…

Bueno, a la Misión que está actualmente ya se le asignaron esas funciones en esta primera etapa, mientras se instala la segunda, que es en septiembre. Así que yo confío y esperemos que Jean Arnaud y todo su equipo comience a actuar y a verificar esta serie de incumplimientos que hay y que pueden convertirse en un problema serio para alcanzar ese propósito mayor que tienen la mayoría de los colombianos, que es el logro de la paz con justicia social.

¿Pero está de acuerdo con que si fuese otro sector de la sociedad el que estuviera en huelga habría más solidaridad de los colombianos?

Mayoritariamente Colombia quiere la paz, hay un amplio sector de colombianos que repudia las masacres que realizó el paramilitarismo de Estado, que repudia las masacres que impulsaron personajes como Álvaro Uribe Vélez, que repudia la corrupción que está instalada en el seno de la Fiscalía, en su misma Fiscalía Anticorrupción; que repudia toda esta práctica política eterna de robo que se le hecho al pueblo y de entrega que se le ha hecho del país a las transnacionales, pero tenemos que reconciliarnos para construir un nuevo país, porque si cada quien se va a sus propios repudios, no se va a llegar a ninguna reconciliación.

A propósito, varios compañeros suyos le han pedido perdón a las víctimas. ¿También está dispuesto a hacerlo?

Yo he estado en la guerra de resistencia con unos propósitos altruistas, que es lograr la justicia social en Colombia y un propósito global de las Farc. Que en ello se hayan cometido faltas, nunca con la intención de causar daño, es otra cosa, y como Farc, como colectivo, asumimos las responsabilidades que nos toque. Nosotros, todos, tenemos que asumir la responsabilidad, así sea que individualmente no hayamos participado de ninguna de esas situaciones que lamentamos profundamente y que aspiramos a que esa guerra no se repita.

En las redes sociales sigue escuchándose el tristemente célebre quizás, quizás, quizás que usted pronunció en Oslo. ¿Se arrepiente de haberlo dicho?
No, porque nunca tuve ninguna intención de dañar a nadie. Eso tuvo un contexto de un periodista que me venía fustigando porque se reconociera y se pidiera perdón a los militares que habían sido prisioneros por nosotros y yo le decía que no. Ese contexto no sale en lo que se publicó, por la perversidad de los medios. No, nunca podría ni lo he hecho ni lo voy a hacer, hablar en contra de las víctimas. Si las primeras víctimas somos nosotros, la gente pobre a quienes representamos, Quien tiene que arrepentirse son esos medios que han manipulado para hacer creer a la gente que las Farc se están burlando de las víctimas.

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