Donde ha sido duro el conflicto hay más ejemplos de perdón”: director de Reconciliación Colombia

"Donde ha sido duro el conflicto hay más ejemplos de perdón": director de Reconciliación Colombia

Septiembre 07, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Paola Andrea Gómez P. l Jefe de Información de El País
Ricardo Santamaría

Ricardo Santamaría, director de Reconciliación Colombia.

Foto: José Luis Guzmán / El País

"Las experiencias de Centroamérica nos indican que en los países donde se dan acuerdos de paz y no se realizan de manera  inmediata grandes proyectos sociales, esa paz dura pocos años y después la violencia resurge. Hoy lamentablemente en algunos de esos países hay una violencia extrema. En el posconflicto lo más importante es empoderar a las personas, a las comunidades y trabajar en proyectos de largo aliento".

Ricardo Santamaría, director de Reconciliación Colombia, explica así la necesidad de apoyar iniciativas, de la mano con las empresas, para que quienes padecieron el conflicto tengan una segunda oportunidad. De su experiencia en esta entidad, de la macrorrueda por la Reconciliación que harán en Cali y de su visión de la negociación con las Farc, en la cual participó como asesor en los inicios, el politólogo experto en posconflicto habló con El País:   

De la experiencia de tres años trabajando con comunidades afectadas por el conflicto, ¿cómo analiza Reconciliación Colombia este momento crucial que vive el país?

Primero, vemos una sociedad madura, que en términos de proyectos productivos para las comunidades está lista para el posconflicto. Segundo, en Reconciliación Colombia estamos trabajando hoy con  casi cien empresas en todo el país, muchas de ellas del Valle; y con su respaldo  hemos organizado alrededor de 600 proyectos, que los fortalecemos, les buscamos financiación y creamos un fondo de inversión con la cooperación de Suecia, lo que demuestra el interés del empresario en estas iniciativas. Y tercero, que la reconciliación es igual al desarrollo, por lo que tenemos que fortalecer las capacidades para que la gente produzca.

Están preparando una macrorrueda de la reconciliación en Cali...

Es nuestro sueño de este año. La haremos los días 29 y 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Vamos a juntar a mil personas en el Centro de Eventos del Pacífico, de las cuales 350 son voceros de proyectos. 20% son proyectos del Pacífico, del Valle y de Cali y el resto de todo el país. Contaremos con 600 personas de fondos de inversión, empresas, fundaciones, agencias para que los financien o los apoyen. Vallenpaz es un modelo para nosotros.

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Tendremos también otros escenarios, uno con Rodrigo Guerrero y Francisco de Roux, como mentores; otro de conversatorio, entre alcaldes y gobernadores,  uno más de empresarios, y otro espacio de gestión del conocimiento.

"Estamos trabajando con la Federación Nacional de Cafeteros, en un instrumento para apoyar proyectos de posconflicto. Y también vamos a dar créditos y capital social", Ricardo Santamaría.

La gente entiende la reconciliación como un término religioso ¿cómo se traduce eso en la economía?

Tenemos un lenguaje empresarial porque nuestros fundadores y buena parte de nuestros socios son empresas; tenemos proyectos con el cacao, el café y las frutas donde hemos logrado una cadena sostenible.

Cuando hablamos de reconciliación hablamos de desarrollo. Muchos incluyen temas de cooperativas y de reconciliación. Por ejemplo, con una cooperativa de producción de leche, llega una familia desplazada a la región, se intercalan procesos, luego le compramos. Ahí hay un elemento de cooperación y en el proceso la gente se reconcilia, tomando decisiones de manera colectiva, tratándose bien.

Ricardo Santamaría

El director de Reconciliación Colombia, Ricardo Santamaría, dice cuáles son los retos del país con el posconflicto.

El País

¿Qué experiencias de reconciliación ‘productiva’ le han impactado?

Muchas. Hay un caso en Pereira, de un grupo de confeccionistas de uniformes para empresas, que tiene 140 trabajadores y todos son reinsertados.

Otro caso de piscicultura en Arauca, donde trabajan 23 familias, todas desplazadas. En el Sur de Bolívar, mujeres tejedoras a partir del fique hacen carteras y sombreros y se venden en mercados importantes de Cartagena y Barranquilla. Tenemos una cooperativa de lecheros en Boyacá, una asociación en el Chocó que genera investigación para biocosméticos...

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¿Y qué testimonio  dan quienes encontraron en estas iniciativas la manera de seguir adelante?

En todos los casos es gente que ya ha perdonado; todos han sufrido el conflicto, la muerte o desaparición de un familiar y han reconstruido su vida alrededor de su proyecto productivo.

Recuerdo el relato de una señora de San Carlos Antioquia que nos decía “en mi familia les puedo decir que cumplimos los 14 requisitos para pedir apoyo: secuestrado, desaparecido, asesinado y la señora pese a todo tenía un discurso propositivo. Son ejemplos de superación y transformación individual y colectiva muy valiosos, pero tiene que llegar un apoyo que no les venga a decir lo que tienen que hacer si no que los impulse.

Usted que participó de los inicios de la negociación con las Farc, como asesor, ¿Qué debilidades y qué fortalezas encuentra en el acuerdo?

Yo creo que es un acuerdo muy completo, en la medida que toca todos los aspectos relevantes del conflicto: rural, participación política, narcotráfico, desarme y justicia. Yo diría, pueda que me equivoque, que en términos de proceso de paz en el mundo es el más completo. Recogió este proceso no solo la particularidad colombiana si no las mejores experiencias del mundo en justicia transicional y verificación del cese al fuego. 

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¿Y las debilidades?

El gran desafío viene ahora en ponernos de acuerdo. A mí me gusta el debate en torno al plebiscito porque nos permite como Nación enfrentar fantasmas, miedos. No es un acuerdo perfecto, pero por ejemplo en el tema de justicia es muy serio. Yo creo que va a ser uno de los  procesos de menor impunidad que conozcamos en términos de verdad, de saber qué pasó. 

En el Valle, por ejemplo, se espera que las Farc digan la verdad sobre la muerte de los diputados. ¿Cómo garantizar que ellos sí dirán la verdad y no una verdad conveniente? 

Ellos se enfrentan a una jurisdicción en la cual si no cuentan todo y alguien cuenta algo que ellos no dicen, salen de la justicia transicional a la justicia ordinaria. Salen de la posibilidad de condenas de cinco a ocho años a condenas de 20 años.

Es posible que algunos de las Farc no se desmovilicen; es posible que algunos no cuenten la verdad, pero digamos que hay una serie de garantías. 

Hay que empoderar al ciudadano porque la paz comienza con cada persona. Hay confusión, en esta etapa. Hay que hacer mucha pedagogía por un voto consciente”.

El Valle como pocos departamentos ha sufrido el conflicto.  La experiencia nuestra nos dice que donde más ha sido duro el conflicto es donde más ejemplos de perdón hay.  En cambio donde hay mucha ideología hay más distancias frente a la necesidad del acuerdo.  Los soldados de Colombia son los primeros beneficiados con la paz porque son los que más han sufrido la guerra. Creo que el campesino y las poblaciones víctimas de la guerra son las que más apoyan el proceso en términos de reconciliación. 

Preocupa que los sitios que dejaron las Farc los están ocupando otros grupos ilegales...

El desafío del posconflicto en seguridad es enorme para que no pase eso. En Centroamérica pasó, como era un escenario de la guerra fría tanto Estados Unidos, como el bloque soviético y Cuba estuvieron inmersos  en la guerra en Centroamérica y se crearon grandes ejércitos regulares e irregulares. Aquí el ejército y la policía van a continuar con su labor, el desafío es combatir las bandas criminales y al ELN.

A  la oposición y a muchos ciudadanos del común no les termina de convencer la participación en política que tendrán las Farc...

No creo que eso asuste a la gente, hay guerrilleros que han sido ministros, congresistas, alcaldes, gobernadores. Este es un proceso que tiene sus inicios en otros gobiernos.

Y si usted se remonta aún más atrás, siglo 19, el libro de Alvaro Tirado Mejía de la historia de Colombia cuenta que tuvimos más de 40 guerras civiles y conflictos regionales y todos terminaron con alguna modalidad de indulto, negociación, perdón e incorporación. Tenemos un pasado largo de violencia interna. Y el que antes era criminal se vuelve legal y se vuelve partido y aspira a puestos. Veo que a pesar de la crítica respetable, ya lo hemos vivido y el gran desafío es que haya verdad, reparación justicia y que las expresiones políticas nuevas se comprometan con la paz y no vuelvan a delinquir.

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