“Debimos ceder mucho para lograr un acuerdo”: 'Marcos Calarcá', negociador de las Farc

“Debimos ceder mucho para lograr un acuerdo”: 'Marcos Calarcá', negociador de las Farc

Agosto 12, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz, reportera de El País
“Debimos ceder mucho para lograr un acuerdo”: 'Marcos Calarcá', negociador de las Farc

Alias Marcos Calarcá, negociador de las Farc.

Durante su visita al Cauca para inspeccionar las zonas veredales, el líder guerrillero le dijo a El País que está convencido de que los colombianos le dirán sí a la paz.

El negociador de las Farc ‘Marco León Calarcᒠdice que no tiene sentido responder a las declaraciones del expresidente Andrés Pastrana sobre el proceso de paz. Por eso, salta de tema y asegura que la guerrilla tuvo que ceder en muchas cosas para llegar a un eventual acuerdo final y que ni el Gobierno ni nadie les ha “regalado absolutamente nada”.

Durante su visita al Cauca para inspeccionar las zonas veredales transitorias de normalización, donde la guerrilla dejará sus armas, le dijo a El País que está convencido de que los colombianos le dirán sí a la paz.

¿Hasta ahora cuál es el balance de las visitas a las posibles zonas veredales?

Es un trabajo productivo, se ha logrado tener una idea clara sobre el terreno de cuál es el lugar que será sede local de monitoreo y verificación. Ese aspecto es muy importante porque es el centro de garantía de seguridad, un mecanismo tripartito del cual hacen parte las Farc, Naciones Unidas y el Gobierno Nacional. Allí se trabajará en lo que se ha proyectado como  sitio de recepción de público de la zona veredal, donde van a llegar todas las personas que quieran ir a la zona y ahí habrá  una atención por parte de la guerrillerada.

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¿Esas zonas son lo que esperaban?

Sí. No son zonas nuevas para nosotros, son áreas donde siempre hemos estado, áreas de operación de nuestros frentes y estructuras, no tenemos novedad. Y hasta ahora, en las visitas que llevamos, nos damos cuenta que cumplen con todos los requisitos para instalar las zonas campamentarias.

¿No es contraproducente que a esos lugares llegue quien quiera? ¿No se corre el riesgo de que se conviertan en pequeños ‘caguancitos’?

Esa pregunta parte de una premisa equivocada, que es la evaluación negativa de El Caguán. Nosotros consideramos que todo el centro de esta actividad es la comunidad, es Colombia y su gente, entonces no encontramos ninguna razón para que se restrinja la participación de quien quiere conocer lo que está pasando.

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Después de 52 años de atacar a la Fuerza Pública, ahora son los soldados  quienes los cuidan, para muchas personas eso es inconcebible. ¿Usted cómo se siente?

Más allá de que nos están cuidando, el tema es mirar cómo eso es posible, cómo este proceso está rindiendo frutos en el sentido de que podemos desarrollar un trabajo conjunto, que podemos coordinar entre comandantes de los bloques y generales del Ejército la ejecución de lo que ya se acordó en La Habana. Yo tengo una ventaja, ya nos tocó vivirlo en Cuba con los generales y se ha ido construyendo confianza. Pero de eso se trata, de que cambiemos todos la concepción, vamos a trabajar unidos  por la paz. Ahora eso lo estamos  viendo en el terreno, organizando, desarrollando lo que ya se acordó.

Hay quienes dicen que el Gobierno le ha entregado todo a las Farc. ¿Ustedes en qué han cedido, sí hay algún ‘sapo’ que se hayan tenido que tragar?

No se trata de tragarse sapos. Todo lo que vaya en  beneficio de la paz, todo debe hacerse con voluntad y optimismo. Ser parte del ánimo del patriota, del sentimiento de Patria, lo que beneficia al país y a su gente. Habrá algunas personas que no quieren la paz, ellos también tienen su derecho, pero que no obstruyan el deseo de paz que tenemos las mayorías. Por eso no podemos ver las medidas de la paz y los acuerdos como un problema de retaliaciones porque si no cambiamos la mentalidad de verlos como objetivo común, no vamos a lograr la reconciliación.

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¿Pero las Farc sí han tenido que hacer algún sacrificio por la paz?

Nosotros tenemos un programa como organización política militar y nunca lo pusimos en la mesa de conversaciones porque sabíamos que ese no era el lugar donde lo íbamos a conseguir. Entonces nosotros tuvimos que ceder en muchas cosas para llegar a un eventual acuerdo final. Y al Gobierno también le ha tocado ceder porque esa es la mesa de conversaciones. Además, que nosotros firmemos la paz no es una dádiva. A nosotros nadie, absolutamente nadie, nos ha regalado nada. 

Cuando se acordó el cese el fuego bilateral, en junio pasado, todos entendieron que se implementaba tan pronto se firmarán los acuerdos totales, ahora resulta que eso tampoco está acordado. ¿Cuál es el Día D?

Aún no sabemos si cuando se firmen los acuerdos o cuando se apruebe el plebiscito. Eso lo tiene que resolver la mesa, en eso están allá. Nosotros siempre hemos dicho que a partir del Día D se inicia la construcción real de la paz, que le corresponde al pueblo y a las comunidades.  Es la gente que vive en las zonas la que conoce sus problemas, e incluso conoce las posibles  soluciones. La comunidad es la más interesada y debe trabajar hombro con hombro con la institucionalidad para sacar esos procesos adelante.

Pero no es solo la definición del Día D lo que falta por aclarar. ¿Qué es lo más complejo de lo pendiente?

El blindaje jurídico, la amnistía, los mecanismos para el tema de salvedades, hay varios pendientes que no se pueden aplazar. Es decir, tenemos que  resolverlos antes de la firma. Esos son temas que están trabajando en La Habana y esperamos que pronto se puedan sacar adelante.

Pero muchos sectores piden que no haya amnistía...

Nosotros decimos que no hay razón para que haya detenidos por haber participado en esta lucha que estamos cerrando con esta etapa y eso debe de ser de inmediato. Y lo otro es el blindaje jurídico, que después de los 180 días (cuando terminan las zonas veredales) no nos vayan a decir: ‘ahora sí, pueden irse para la cárcel’, porque todavía hay sectores que tienen esas pretensiones, no han entendido que la mesa de conversaciones es entre partes iguales, que nosotros no estamos capitulándonos o entregándonos, no. Y no lo hacemos porque no nos han derrotado ni política ni militarmente y nosotros tampoco  hemos derrotado al Gobierno.

Ahora también se dice que hay que esperar a lo que se decida en la Décima Conferencia de las Farc. ¿Qué pasa si los guerrilleros le dicen que no a los acuerdos de paz?

Eso no es a través de una votación. Allí van a estar los delegados y lo que se discute es precisamente que los acuerdos sean ratificados por la instancia máxima de decisión de las Farc.

¿Es decir que ese riesgo que se corre con el plebiscito no se corre con la conferencia?

Yo soy de los optimistas y en ninguno de los dos escenarios pienso que deban haber temores: ni al temor de la guerrilla por el  resultado de la conferencia, ni a los resultados del  plebiscito. 

Yo pienso que el clamor por la paz es una realidad, no es una propaganda. Obvio que el proceso tiene enemigos, que son pocos, pero poderosos.

¿Cómo se siente usted cuando en redes sociales los jefes de las Farc hacen un comentario sobre cualquier tema cotidiano y la gente les responde con ofensas e incluso les desean la muerte?

Eso hace parte de la discusión y el debate, pero hay que proyectarlo en que por lo menos son insultos y no son tiros. Más adelante vamos a encontrar formas civilizadas de discusión, me refiero a esos que se dedican a insultar. El insulto no es un argumento y cuando uno tiene la razón ni siquiera se molesta porque echan insultos. Me interesa cuando uno encuentra argumentos serios que se contraponen a lo que uno está diciendo y se puede entablar un debate de ideas. 

Los colombianos están ansiosos por saber cuándo se va a firmar la paz...

Nosotros también tenemos mucha angustia y estamos trabajando porque sea lo más rápido posible.

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Este viernes en La Habana, se anunciará el  mecanismo para elegir los  magistrados de la Jurisdicción Especial de Paz.Hasta ahora se  ha dicho que será un proceso de selección que dará confianza y los magistrados no serán seleccionados por ninguna de las dos delegaciones.La creación del Tribunal fue acordada el 23 de septiembre de 2015,  y ejercerá funciones judiciales, será parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. La jurisdicción  investigará, esclarecerá, perseguirá, juzgará y sancionará  las  violaciones a DD. HH. y las infracciones al Derecho Internacional Humanitario  durante el conflicto armado.
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