“Cuando llega la paz, se expanden las posibilidades”, expertos internacionales

Julio 16, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra y Mario Carvajal Cabal

Tim O’Connor, negociador de paz en Irlanda del Norte, y Dennis Rooney, empresario, dicen que de no firmarse el acuerdo con las Farc, se perdería la confianza inversionista ya ganada.

Tim O’Connor y Dennis Rooney, los dos, desde sus roles, fueron fundamentales en el proceso de paz en Irlanda del Norte.  

O’Connor, empresario y diplomático, fue negociador y  trabajó promoviendo el involucramiento del sector empresarial en el proceso de paz y reconciliación. Fomentó vínculos entre empresarios de sur y norte facilitando la contribución a la implementación de la paz. 

Rooney es otro empresario que se  involucró en  proyectos de regeneración que han contribuido a transformar a Belfast y el Norte de Irlanda. Fue miembro del Fondo Internacional para Irlanda y  asesoró al Gobierno sobre el  fortalecimiento de la economía en  la transición del conflicto. Los dos hablaron con El País.   

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Ustedes se reunieron  con los empresarios de Cali para contarles su experiencia. ¿Qué percepción tienen de la actitud de estos    sobre el proceso de paz? 

Dennis Rooney: Tuvieron preguntas muy buenas y estaban muy interesados en aprender de nuestra experiencia y cómo aplicarla al caso colombiano. Lo que observamos es que los empresarios  están en un momento similar al que estuvimos nosotros hace 20 años. La impresión es que hay  un anhelo enorme del proceso de paz y que lo miran positivamente. Además, entienden  las circunstancias que crearon el conflicto y las que hicieron que  siguiera, entienden que en una nueva situación habrá que tener cambios.

Tim O’Connor:  Es la misma tensión que tuvimos en nuestro proceso. Sin duda, 52 años es mucho tiempo pero, por otra lado, la sensación de que algo diferente está sucediendo y la responsabilidad que esto conlleva, hace que este grupo esté dividido entre las dos realidades que se presentan.

También me dio la sensación que los empresarios expresaban que si la paz se desintegraba, inclusive desde un punto de vista de interés propio del empresariado, eso sería ‘bad for business’. Los resultados son imperativos en el sentido que hay que aprovechar está oportunidad. Todos saben que algo está pasando y se está formando en La Habana y la sensación de la mayoría de las personas es apoyar este proceso,  están ansiosamente optimistas. 

Ustedes como empresarios apoyaron el posconflicto en Irlanda, ¿qué les dijeron a quienes tenían dudas? 

D.R.: Primero les dije que el papel de los empresarios es clave en este proceso, la economía  es fundamental para hacer y mantener la paz y el sector empresarial es uno de los motores.  Les dije que es importante que los empresarios se unan, tenga una voz  y se involucren en el proceso.

¿Qué cambios ven en Irlanda del Norte, después de 18 años de firmado el acuerdo?

D.R.: Ahora tenemos una industria turística,  variedad de empresas grandes que invierten y crean empleo. Hay gente de otros países que ha venido a vivir y  trabajar acá. Las generaciones anteriores huían del país.

T. O.:  En Irlanda del Sur, yo fui oficial de gobierno en el sur de Dublín, y es una historia muy similar a la que cuenta Dennis. Los acuerdos de Good Friday de 1998 (así se  conocen los  acuerdos de paz)  y en los años  siguientes, Irlanda tuvo su explosión de crecimiento económico más importante en su historia. Aprendimos  que  uno no alcanza a  dimensionar las ventajas económicas dado que, al tener una guerra interna por 52 años, uno no sabe lo que  es la paz.

En una situación de guerra se busca sobrevivir. En cambio cuando llega la paz, se expanden las oportunidades y posibilidades. Una parte importante es la palabra confianza que trae la paz y es parte vital no solo de la sociedad civil, sino en los negocios, permite que  empresarios empiecen a invertir.

¿Cómo el empresariado trabajó en Irlanda en el posconflicto?

D.R. Hay dos reglas que seguir: primero, hablar y aconsejar el empresariado y   al Gobierno sobre cómo enfrentar la  falta de oportunidades para la población y sobre las políticas económicas apropiadas para lidiar con esto. La segunda, involucrarse en la implementación de políticas, programas de entrenamiento a la población para que puedan convertirse en empresarios, creando  oportunidades económicas donde antes no las hubo. De muchas maneras puede el empresariado influir en este proceso. 

T.O.: En el proceso de transformar la sociedad de una manera antigua de interactuar con las personas a una nueva se deben entender dos cosas. Primero: el acuerdo final debe tener el apoyo de la población dado que si esto se logra,  el acuerdo no se vuelve solo entre  políticos, sino de la gente y eso le da una gran importancia. Segundo:  por nuestra experiencia podemos decir que habrá momentos de crisis, pero se tiene que entender que esto es normal, son cosas naturales que se dan en todos los  procesos y no ver el acuerdo como el final, sino que de muchas maneras es el inicio. Nosotros no entendimos eso. En un principio en Irlanda no tuvimos claro la idea de que hubo una guerra larga, pero ahora inicia una larga paz y se tiene que trabajar igual de duro en esa paz. Las dos cosas son vitales,   es necesario que el acuerdo sea aprobado y apoyado por las personas, pero también entender que están en un proceso largo y que la manera de mantenerse en el camino es darle importancia a las pequeñas victorias.

El posconflicto está en constante evolución, ¿cómo los empresarios pueden recibir el apoyo de  sectores políticos y sociales para evolucionar según  los retos de este? 

D.R.: Eso fue lo que pasó en Irlanda porque el empresariado tuvo que, en diferentes momentos difíciles,  pronunciarse fuertemente porque estaba preocupado ante las amenazas del proceso de paz saliendo adelante. Adicionalmente trabajó, de manera silenciosa, con los partidos políticos para aconsejar y mostrar las necesidades y prioridades económicas, es una combinación de las dos cosas pero lo importante es que, una vez que decidimos que queríamos y apoyamos el proceso de paz, no íbamos a dejar que este se viera amenazado y lo defendimos fuertemente. 

T.O.: Fui secretario en el gobierno en ese momento. Y aunque ya llevamos 18 años de posconflicto, hubo momentos en el cual este proceso se congeló. Por ejemplo entre los años 2002-2007, el gobierno de Belfast fue suspendido, y ‘direct rule’ regreso a Irlanda pero en ese momento lo importante fue que no se echó para atrás el proceso,  no avanzó, simplemente se congeló y eso fue clave.  

Uno de los temores en el posconflicto es cómo reinsertar a los desmovilizados en las empresas y que nos sean temidos o discriminados...  

D.R.: Todos estos problemas requieren de soluciones creativas, tomarán tiempo. Un ejemplo  de nuestra experiencia: el Ministro de Finanzas de Irlanda del Norte hoy es miembro del Sinn Fein, un grupo que tuvo importantes nexos con el IRA, este es el avance que se ha dado. No solo se han reinsertado a la sociedad, sino que ahora ocupa la oficina más importante que Irlanda puede ofrecer en términos financieros. Es importante tener en cuenta que las personas pueden cambiar si se les da la oportunidad y el entorno.  

T.O:  Los combatientes de la larga guerra ahora cambiarán de mentalidad y pensarán que su nueva campaña es la larga paz y  por eso, aunque no estés de acuerdo con lo que han hecho, muchas son personas dedicadas y ahora traerán esa dedicación a la causa de la paz. Eso es lo que ha pasado en Irlanda, son parte del proyecto político, algunos  se han ido a la vida privada y otros hacen otras cosas, pero, la mayor parte, está comprometida en está nueva dirección. 

¿Cómo analizan que en el país  no se vea bien a ‘Timonchenko’ y otros jefes de las Farc  aspirando al  Congreso?

T.O.: Esto va amarrado con lo dicho anteriormente. Su nueva dirección es la paz. Ellos saben que son odiados, que no son populares, saben que esto es una tarea difícil e importante.  En nuestro caso Sinn Fein, cuando entró al Congreso - son IRA y milicianos del IRA, que son nuestras Farc-, ahora están en política y son ministros.  A mí me han dicho que ellos quieren probar que pueden ser buenos políticos, buenos ministros, y me consta que Sinn Fein ha aconsejado a las Farc. 

D.R.: Es obvio que es difícil para estas personas, en especial quienes han sido víctimas, aceptar inmediatamente que las Farc han cambiado su manera de vestir y que ahora se convertirán en una fuerza política pero en últimas, tendrán que aceptarlo. 

Algo que haría este proceso más llevadero sería que el proceso de víctimas se lleve a cabo de la manera más efectiva porque eso es clave, si las personas sienten que su situación de víctima no ha sido reconocida o manejado de manera correcta, esto hace que se les haga aún más difícil aceptar a las Farc como fuerza política.

"Las Farc crearán confianza en los que los odian diciendo que tienen  la responsabilidad de ser buenos colombianos, y esa será la mentalidad de sus miembros”, Tim O’Connor

Pero eso incluye la necesidad de que ellos pidan perdón a sus víctimas y la sociedad los perdone...

T.O. Muchas personas pueden perdonar, la mayoría no pueden olvidar y habrá otros que no pueden hacer ninguna de las dos. Cuando Sinn Fein en 1994 firmó el cese al fuego y se formó un foro político por el gobierno para incluirlo, todos los partidos, incluyendo  a este, entraron al Parlamento y la gran incógnita en la apertura era quién iba a ser el primero en  darle la mano a Martin McGuinness y a los demás miembros del IRA.  El senador Gordon Wilson, a quien 8 años antes el IRA le había matado a su hija, fue el primero en pararse y darles la mano. Cada sociedad que está saliendo de un conflicto debe intentar crear maneras de cómo lidiar con el pasado y es muy difícil, nosotros todavía no lo hemos logrado del todo.  20 años después todavía no se ha reconciliado toda la población, es un reto muy grande.

Digamos que en el plebiscito gana el No y que la legitimidad del acuerdo queda en duda, y que el Presidente decide imponerlo, ¿qué hacer en ese momento?

T.O.: Primero, yo rezo para que eso no pase. Esto causaría una enorme crisis, “life is life” y si se llega a una situación así, como lo que pasó con el  Brexit, habrá que respetar la realidad y decisión de la población. En ese momento la responsabilidad recae sobre los líderes políticos, aunque no tengan el apoyo de la población, seguir trabajando por la paz, ganarse la confianza de las personas por los años que siguen para así ganarse el respaldo de la población que es lo más importante.  

D.R.: Sería muy difícil aceptar esa situación. Los colombianos deben contemplar y mirar el abismo del impacto económico tan significativo que tendría esto en el país de llegar tan lejos y que no salga adelante. La confianza que han adquirido los inversionistas extranjeros se vería afectada significativamente. 

T.O.: El mundo está muy interesado en lo que está sucediendo en Colombia.

"En los periódicos irlandeses hace unas semanas Martin McGuinness, nuestro ‘Timonchencko’, aparecía dándole la mano a la Reina Isabel de Inglaterra y se han convertido en amigos"

"Hace poco se reunieron 20 minutos. La noción o siquiera idea de que esto sucede ya hace pensar a las personas que esto es diferente”, Tim O’Connor

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