Consolidar un partido político, el gran reto que se les viene a las Farc

Consolidar un partido político, el gran reto que se les viene a las Farc

Junio 27, 2017 - 11:40 p.m. Por:
Colprensa/ El País 
Farc

Luciano Marín Arango, alias «Iván Márquez.

Colprensa

Con la terminación del proceso de dejación de armas, la meta de las Farc es realizar el congreso en el que se definirán las bases del nuevo partido político que conformarán el próximo 20 de agosto.

Aunque la colectividad que unirá a quienes dejaron sus armas en poder de la Misión de la ONU tendrá condiciones especiales, como los $3565 millones que recibirán para su sostenimiento y para el Centro de Formación Política, la garantía de cinco curules en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes además de la votación que logren en las elecciones de 2018, analistas políticos creen que las Farc no tendrán gran apoyo electoral.

El politólogo John Mario González considera que esa guerrilla no logrará el número de votos requeridos para, en condiciones normales, tener las diez curules garantizadas en el legislativo por tres razones: “Este es un proceso de paz tardío. Las Farc debieron haber adelantado esto en la época que lo hizo el M-19 o en la que lo hicieron los últimos grupos armados ilegales en Centroamérica. En este momento, desde el punto de vista programático, la izquierda en América Latina está perdida, y entre muchos otros factores, en Colombia ha crecido la oposición a estos grupos de izquierda radical”.

A eso se suma lo que dice el docente de marketing político de la Universidad Externado de Colombia, Carlos Arias, quien precisa que en otros procesos de paz donde los grupos ilegales han dado el paso de las armas a la vida política, los países han necesitado entre 25 y 50 años para recibirlos en otros escenarios.

“Los colombianos no están listos para recibir el partido político de las Farc, requieren de tiempo para asimilar este nuevo grupo en su democracia”, agrega Arias y advierte que, además de la dejación de armas, falta un paso importante: “el proceso de justicia, verdad y reparación”.

Ante este escenario, el director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, Néstor Rosania, afirma que las Farc estarán en un proceso de transformación que incluye un cambio en el lenguaje, en los símbolos e incluso en el mensaje: “Ya no se habla de una revolución, ya se empieza a hablar de una construcción de Estado”.

Lea: Aplausos y críticas, así reaccionaron sectores políticos a la entrega de armas de las Farc

Precisa que en adelante, la guerrilla armará cuadros políticos en las regiones y hará toda una transición. “No vamos a ver a los comandantes del Secretariado, sino que van a empoderar a la base social y eso va a ser un tema paulatino, pero ellos saben que es ahí donde está el nicho electoral. Igual van a empezar a aspirar a cargos locales y regionales. Llegar a un cargo de nivel nacional les va a tomar tiempo”, dice Rosania.
Insiste en que las regiones serán el objetivo político de las Farc, que es donde siempre se han movido.

Justo por eso, el analista John Mario González considera que no tienen mucha posibilidad electoral: “El 80 % de la votación hoy en día es urbana, y yo no veo a las Farc en las zonas urbanas con mensaje para la clase media en Colombia y eso que han moderado su discurso”.
Sin embargo, pese al terreno hostil que le esperaría al nuevo grupo político, Rosania señala que la guerrilla sí será protagonista en las elecciones.

“En términos electorales no tienen un margen o un caudal electoral importante por aportar, pero sin lugar a dudas es un actor político que está en medio del debate y lo que hagan por acción o por omisión va a generar impactos políticos dentro de las campañas presidenciales”, afirma.

Es decir, “cualquier acto de las Farc puede empoderar en un momento el discurso del Centro Democrático; puede empoderar las alianzas que vendrían del centro: Partido Verde, Claudia López, Humberto de la Calle; o los de la izquierda, como el Polo Democrático, que también está buscando generar alianzas”.

Esto de hecho ya se ha venido registrando. Por ejemplo, con el reciente decomiso de US$10.000 a unos guerrilleros que se trasladaban a las fiestas de San Pedro, en Neiva, ya ha empezado la discusión sobre lo positivo y lo negativo del proceso de paz.

Pero, dentro de este contexto, y ya con el proceso de desarme efectuado –aunque todavía falta desmantelar las caletas-, la guerrilla tendrá que construir su partido y, como dice Henry Acosta, facilitador en el proceso de paz: “Solo cuando bajen el letrero de Farc, dejarán de ser guerrilleros”.

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