"Como víctimas, vamos por las 16 curules especiales": Odorico Guerra

Enero 09, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Alejandra Bonilla Mora | Colprensa

Odorico Guerra, coordinador de la Mesa Nacional de Víctimas.

El Coordinador de la Mesa Nacional de Víctimas asegura: “No nos vamos a dejar invisibilizar”.

Mientras el país se convulsiona por el baile entre integrantes de la Misión de la ONU en Colombia y guerrilleros de las Farc en la celebración de fin de año, las víctimas reclaman participación en la implementación del acuerdo de paz. Lea también: Víctimas de la guerra hablan de los retos del posconflicto para el 2017. La Mesa Nacional de Víctimas, creada en la Ley de Víctimas como mecanismo de participación, tiene como coordinador a Odorico Guerra, quien pide la presencia de una comisión que los represente en el Congreso para la discusión, vía ‘fast track’, de los proyectos de ley y reformas necesarias para hacer realidad lo convenido entre las partes.  Guerra explica que las víctimas, desde la Mesa, buscarán hacerse a algunas de las 16 circunscripciones transitorias especiales de paz que creó el Acuerdo y que  exigen un cambio completo en la Unidad Nacional de Protección, ante la grave situación de seguridad. “No nos vamos a dejar invisibilizar”, afirma. ¿Qué esperan del proceso de implementación en el Congreso? Estamos expectantes y sabemos que no va a ser fácil. El Congreso es un escenario que si bien tiene algunas personas que son muy colaboradoras, como Claudia López, Iván Cepeda y Juan Manuel Galán, también hay gente que no es muy accesible. Uno sabe que toca hacer la tarea, como lo hicimos el año pasado, para que las víctimas no quedemos por fuera de esa proyección de la implementación y que se piense  en las víctimas como el centro, como tanto lo ha pregonado el Presidente. Que no vayamos a quedar rezagados, como ocurrió en el proceso de los paramilitares.  ¿Ustedes conocieron previamente la Ley de Amnistía o el proyecto de la Jurisdicción Especial para la Paz, que ya fue radicado? No. Nosotros, al igual que la mayoría del público, nos fuimos enterando en la marcha. Sin embargo, habíamos hecho un compromiso con Guillermo Rivera para que desde el ministerio del Interior trabajemos para que las víctimas no sintieran, como en su momento le había dicho, que no éramos ni siquiera la cola del proceso de paz. Entonces hay un compromiso del parte del Ministerio para mantenernos al día sobre lo que va ocurriendo. Además se le planteó a Alan Jara (director de la Unidad de Víctimas) hacer unos foros o unas cumbres regionales para  mantener a las mesas de participación enteradas de cómo va el proceso de implementación. En Bogotá de pronto es fácil enterarse de las cosas, pero hay lugares en el país donde el internet no llega ni en burro. ¿Sería necesario entonces que haya una comisión de víctimas que haga presencia  en el Congreso? Pues nosotros habíamos dicho que, así como había tres delegados de las Farc en Cámara y Senado,  se eligieran delegados de las víctimas para que estuviéramos  pendientes y velar porque el proceso sea justo. Estamos esperando a ver qué ocurre. Yo le decía a Alan Jara que los 60 días para convocar al mecanismo de participación habían caído en el peor momento, porque es cuando no hay operadores, se cerró presupuesto, pero que así fuera a pie íbamos a llegar para poder estar  presentes. ¿Cómo analiza la Ley de Amnistía que acaba de ser reglamentada por el Congreso? Con independencia de que uno siempre tiene desacuerdos con las amnistías, son necesarias. Si se revisan la mayoría de procesos de paz en el mundo, hubo amnistías. Se vuelven como esos males necesarios porque es lo que va a permitir que el proceso avance. Más que le guste o no a uno, comprendemos que es necesaria y por eso estamos de acuerdo. ¿Y han presentado propuestas sobre el proyecto que reglamentará  la Jurisdicción Especial de  Paz? Como Mesa Nacional presentamos un documento de casi cien páginas sobre cómo debía ser el proceso. El tema de la Jurisdicción no deja ser un poco inquietante, sobre todo porque en Colombia muchas veces una cosa es lo que aparentemente se apruebe y otra como se hacen las cosas. Y, fuera de eso, en cada sitio es diferente. Se hace necesaria la educación para las víctimas. ¿En qué sentido? No todos entendemos cómo están sucediendo las cosas en este proceso de paz. No es lo mismo la manera como se viene abordando por parte de las Farc -que parecen muy ilustrados los comandantes- a como muchos líderes de víctimas lo hacen. Son totalmente distintas las formaciones. No ha habido suficiente ilustración ni divulgación ni sensibilización a las comunidades y por eso le decíamos al doctor Alan que las víctimas necesitamos un proyecto manejado por nosotros donde podamos ir al territorio a contarles a nuestros iguales cómo deberíamos asumir el proceso. ¿Y por qué tendrían que ser  ustedes específicamente? Es diferente cuando una víctima habla con otra víctima sobre cómo es nuestra visión, cómo será nuestra participación o cómo vamos a vivir en comunidad con ellos. Yo pertenezco al Consejo Nacional de Participación Ciudadana y ahí veíamos en el caso Conejo (La Guajira): se presentó por parte de ellos un proyecto a 20 años, entonces creo que es urgente capacitar a la población víctima para que asuma como tal la paz, de manera consciente y que no se vaya a generar un conflicto peor en el escenario territorial. La Mesa fue creada por la Ley de Víctimas, con capítulos municipales y departamentales. ¿Cómo quedaron ustedes con el Acuerdo de Paz? Yo ponía un ejemplo sobre la Iliada y la Odisea. La diosa discordia y la manzana a la diosa que se creía la más bella. Ahora,  el Consejo Nacional de Paz se cree la más bella, el Consejo Nacional de Participación Ciudadana se cree la más bella y la Mesa Nacional de Participación también. Y cada escenario: Ministerio del Interior, Unidad de Víctimas e incluso sociedad civil, reclaman también ser la más bella, entonces hay poca o nula claridad frente al tema. No se ha dicho quién o quiénes. Sin embargo, el alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, nos dijo que la Mesa éramos el mecanismo de participación y así lo creemos. Creemos que debe expandirse y somos abiertos a ello.  ¿Y cuál sería la tarea más urgente de ustedes como colectivo? Consolidar con las gobernaciones los ‘planes de desarrollo para la paz’ y que se hagan con la participación de la gente. Si algo te va afectar, lo más lógico es que se te consulte, no como muchas veces pasa, que el Gobierno hace primero las cosas y luego mira quién es el afectado. Las víctimas debemos ser proactivas y propositivas. Tenemos propuestas de planes de acción, documentos para modificar planes de desarrollo y están los planes de acción territoriales de víctimas. Creo que ahí estaría la clave para poder hacer una buena planeación. Haremos seguimiento y control, Hay que estar despiertos, este es el momento que hemos esperado para afectar positivamente nuestro futuro como víctimas del conflicto, para que mejore nuestra condición de vida. ¿Cree que sí  están recibiendo el trato que merecen como víctimas? No. Yo siempre he sentido que las Mesas de Participación o las víctimas en general somos la Cenicienta del baile y por eso nos toca mirar  dónde dejamos caer la zapatilla para que el príncipe la recoja y pasemos  a ser princesas. Algunas cosas son sofismas de distracción, el hecho que delegados de la ONU hayan bailado con guerrilleras es una bobada, una tontería, así lo veo yo. ¿Han pensado en organizarse políticamente? Se ha mencionado el tema de la circunscripción especial, con las 16 cámaras regionales, vamos a apostarle a eso, porque el proyecto de ley  dice que ningún candidato puede ser de partido tradicional sino de organizaciones de mujeres, campesinas  y víctimas, y estamos tomando la iniciativa. Sabemos que no tenemos los recursos, pero los vamos a conseguir y vamos a dar esa pelea... Es cierto que aún no tenemos madurez política, pero tampoco somos tan ignorantes para no tener la visión de quedarnos con algunas de esas cámaras y desde el mismo Congreso afectar el futuro de las víctimas de manera positiva y lograr la reivindicación de derechos. ¿Cómo va el tema  de la seguridad con respecto a ustedes? Pésimo. A mediados de diciembre habían asesinado  27 líderes y lideresas de víctimas o cercanos a las organizaciones. La Unidad Nacional de Protección tiene que cambiar: o  la modifican o que la desaparezcan, porque no está cumpliendo con su misión. Se desdibujó. Los líderes seguimos cada vez más expuestos y para los que somos más visibles, es mayor el riesgo. ¿En algunas regiones es más grave ese riesgo? El incremento de los ataques se dio en el Pacífico y en parte de la región Andina, pero ha habido intentos en Guajira, Atlántico, Nariño... A pesar de las denuncias, uno no ve que haya intención clara de saber qué está pasando. En noviembre estuve casi paranoico, me preocupaba mi situación. Yo soy cabeza de la Mesa y a veces soy muy franco y eso no deja de preocupar, pero es lo que me toca hacer. Este año hay que ser más insistente, más cansón, porque es el momento para no quedarnos por fuera. Tenemos que  mirar cómo nos hacemos más visibles. ¿No temen que los relacionen con un partido en particular y no los reconozcan como Mesa? No creo. Nos hemos reunido con líderes de agremiaciones y vamos por muy buen camino. Somos 3500 organizaciones de víctimas en la Mesa. Hay, a nivel nacional, más de 18.000 delegados y delegadas que representamos organizaciones y somos 1033 mesas. Tenemos la suficiente fuerza para armar un movimiento social muy fuerte. Falta tener los medios y los recursos logísticos. Si nos organizamos bien, vamos a ser imparables.  ¿Y qué esperan de la guerrilla? El escepticismo es general, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de personas que conforman las Farc también son gente pobre,  que ha vivido las mismas carencias que uno. De ese lado sí estamos optimistas. He tenido contactos con algunos y vemos la voluntad para  acercarnos y mirar qué se puede hacer en conjunto. No es fácil, pero hay muchas expectativas... Estamos abiertos al diálogo, a escuchar, a proponer y por ahí podemos hacer un buen trabajo con personas pertenecientes a las Farc que están en nuestros territorios.

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