¿Cómo va la reincorporación en el Valle?, responde el secretario Departamental de Paz

¿Cómo va la reincorporación en el Valle?, responde el secretario Departamental de Paz

Marzo 30, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Olga Lucía Criollo, reportera de El País 
Fabio Cardozo, secretario Departamental de Paz.

Fabio Cardozo, secretario Departamental de Paz.

Especial para El País

Un proyecto productivo que se construye en la cima cordillerana de Tuluá y que involucra a víctimas y a reincorporados de las Farc es uno de los mejores frutos que arroja la implementación de los Acuerdos de Paz en el Valle del Cauca.

Así lo asegura el secretario de Paz Territorial y Reconciliación en el Departamento, Fabio Cardozo, quien también destaca avances en el programa de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos.

No obstante, reconoce que hay tareas pendientes en cuanto a la protección de los líderes sociales y lanza alertas sobre la posible presencia de grupos armados ilegales en algunas zonas del Valle del Cauca.

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¿Cuál es el balance de la implementación de la Paz en el Valle?

Es un balance positivo. Identificamos 23 municipios como prioritarios de la intervención del Gobierno Departamental en los que estamos agenciando la creación de Consejos Municipales de Paz y por lo menos en la mitad lo hemos conseguido. En Palmira, Florida y Pradera definimos una estrategia de territorios productivos para la paz, acompañados por el Pnud, luego de que fueron muy afectados por el conflicto. También hemos alentado procesos organizativos y sentimos que los campesinos del Valle empiezan a perder el miedo y a erigirse como líderes del posconflicto, y eso nos tiene muy entusiasmados.

¿Qué proyectos tienen para este 2018?

Procesos productivos en Buga y Tuluá, con un ingrediente novedoso y es que nos asociamos con una agencia de cooperación norteamericana para adelantar en Tuluá un proceso conjunto entre víctimas y reincorporados de las Farc. La gente que estaba en Planadas, Tolima, regresó al Valle y tienen, con la ONG Paso Colombia, el programas Eras, y vamos a crear la Era de la Reconciliación, juntando los territorios productivos de paz con este componente, para mostrarle al país que es posible la reconciliación.

También vamos a estar en Buenaventura, en el Litoral del San Juan, donde hay requerimientos de entes de control y sabemos que ahí la paz aún no se afianza, entonces queremos emprender con comunidades afro e indígenas un proceso con la Universidad Católica -que construyó allí una sede- y apostarle a dejar una instancia de desarrollo social, cultural, económico y pedagógico.

¿Y hay alguna iniciativa en Cali?

Vamos a intervenir en la Comuna 1, con muchachos de alto riesgo que pactaron una tregua y han reducido de manera sustancial los homicidios y delitos asociados a la guerra sin cuartel que había allí. Estamos identificando iniciativas productivas para darle sostenibilidad a ese esfuerzo, tras construir con ellos una interlocución que nos va a permitir desarrollar un modelo de paz urbana. Con la (universidad) Autónoma estamos construyendo un modelo inspirado en Manos a la Paz, que vinculaba a universitarios a procesos inherentes al posconflicto, pero reconociéndoles académicamente el trabajo extramural en el campo.

¿Qué se está haciendo para la protección de los líderes sociales en la región?

Esta es una situación preocupante. Los dispositivos establecidos para la protección de líderes sociales no han arrojado los resultados esperados, como lo señaló el Procurador. En el Gobierno Departamental estamos dispuestos a emprender las tareas que sean necesarias para ofrecerles plenas garantías a ellos y a los reincorporados en su ejercicio político, social, cultural, económico y pedagógico, porque son colombianos que tomaron la decisión de someterse a la institucionalidad del país.

¿La sustitución voluntaria de cultivos ilícitos en el Valle pasará la verificación que está iniciando la ONU?

Estamos dispuestos a darles toda la información para facilitarles su tarea, pero sobre la implementación del programa de sustitución de cultivos, me atrevo a decir que en el Valle el balance es positivo: está avanzando y aquí no ha habido necesidad de erradicar ni tensiones graves, como en otros lugares del país. Por supuesto, tendrá éxito bargo, tendrá éxito si logramos que las instituciones de Gobierno municipal, regional y nacional hagan presencia con otros componentes.

¿Y cómo ve la reincorporación política de las Farc en la región?

Creo que las elecciones pasadas fueron una prueba palparía de que no existe aún cultura de tolerancia ni las garantías necesarias para que se surta ese proceso. Tendría que decir también que hacen falta recursos y mayor articulación con el Gobierno central para lograr la reincorporación política no solo de la gente de las Farc, sino que las elecciones mostraron que fueron los partidos grandes los que coparon el espectro del Congreso. Para las expresiones que apenas están irrumpiendo no hay aún incentivos ni condiciones. De ahí la importancia de que el nuevo Congreso tramite la reforma política que auspicie el florecimiento de otras expresiones.

¿Se ha registrado presencia de disidencias de las Farc en el Valle?

La seguridad está mucho mejor que cuando estábamos en guerra, pero hay que estar muy atentos en Jamundí, parte alta, por el incremento de cultivos; también en sectores del centro del Valle, por los que llegaron de las Farc. Algunas personas han señalado que son disidentes y eso amenazaría un proyecto de consolidación de una zona de paz que queremos crear en Tuluá, sobre la cordillera central. Son grupos itinerantes, pero hay que atender la situación oportunamente para evitar dificultades. He recibido información de comunidades de Florida, al parecer de disidentes provenientes del Cauca; unidades pequeñas del ELN también se han visto por el norte del departamento, en la frontera con Chocó. Es un panorama de cuidado, que obliga a las autoridades a estar atentas, pero es sustancialmente diferente al que vivíamos en periodos del conflicto y las cifras lo refrendan: homicidios y temas asociados a la guerra en el Valle han caído a cifras cercanas a cero.

¿Qué expectativas hay en el Valle con el inicio de tareas de la JEP?

Ya tuvimos acercamientos con la JEP, vamos a entregar información y a facilitar contactos con comunidades para que, a través de fuentes primarias, se puedan alimentar los expedientes, reconstruir la memoria y generar condiciones para que podamos pasar la página. En el Valle pasaron sucesos escabrosos, y con la imagen de desconfianza que reviste hoy la justicia colombiana, la JEP nos permite creer que se pueden generar procesos de justicia frente a los expedientes de impunidad que reposan en los anaqueles del olvido.

¿De los puntos del Acuerdo de Paz que faltan por reglamentar en el Congreso, cuál es el más importante para el Valle?

Es importante que se configure en el Valle el Banco de Tierras que se anuncia en los Acuerdos y los procesos de titulación, que las comunidades sin tierra tengan acceso, esa va a ser piedra angular de una paz estable y duradera. También, que haya una mayor articulación con la Agencia Nacional de Tierras, que se tomen decisiones en consulta con las comunidades y que las instituciones que hacemos parte de la realidad departamental nos enteremos. Y avanzar en el punto de Desarrollo Rural. Los campesinos en el Valle del Cauca tienen vocación de paz y en los campos se respira esperanza, pero a muchos les tocó abandonar su tierra, por lo que es preciso resolver los procesos de formalización.

Se había dicho que Cali iba a ser la capital del posconflicto. ¿Casi un año y medio después de la firma de la Paz, ha sido así?

No, realmente aquí han llegado unas 240 personas y están ubicadas en especial en el centro del Valle, por eso nuestra actuación en Tuluá y Buga. Hay un grupo importante en Cali, dispersos, muchos son expresidiarios, y hay algunos en Buenaventura y Jamundí, pero lejos estamos de tener una concentración significativa. Yo diría que con ese número de excombatientes un proceso de reincorporación sería relativamente fácil, si hay generosidad por parte de la sociedad vallecaucana, porque no es un tema solo de Estado. Hago un llamado a los sectores sociales, cooperativos y gremiales de la región para que acojamos a estas personas que tomaron la decisión de confiar en las instituciones de Colombia y hoy están sin futuro, sin posibilidades.

"El Gobierno Nacional acaba de certificar a la Gobernación del Valle por el cumplimiento de la Ley de Víctimas, en términos de respuesta a la demanda de la población víctima. De 1 a 100, quedamos en rango 93, lo que nos califica de nivel alto".

"El 4 de abril se van a entregar cuatro municipios libres de sospechas de minas en el Valle del Cauca: Cerrito, Bugalagrande, Guacarí y La Cumbre".

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