Colombia "debe perdonar" crímenes de las Farc, dice hermano de Alfonso Cano

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Roberto Sáenz, de 60 años, reconoció que Cano siempre quiso hacer parte de un proceso de paz con el Gobierno.

Colombia "debe perdonar" crímenes de las Farc, dice hermano de Alfonso Cano

Agosto 25, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co| AFP
Colombia

Roberto Sáenz, de 60 años, reconoció que Cano siempre quiso hacer parte de un proceso de paz con el Gobierno.

Colombia "debe perdonar" los crímenes cometidos por las Farc, y esa guerrilla debe cumplir el acuerdo alcanzado con el gobierno para poner fin a un conflicto de más de medio siglo, dijo el hermano del abatido jefe guerrillero Alfonso Cano.

"La sociedad debe perdonar los crímenes que evidentemente la guerrilla cometió en su momento (...) La guerrilla tiene que cumplir, no podemos permitir que ningún miembro de la guerrilla vuelva a las armas", indicó Roberto Sáenz, hermano del otrora máximo líder de las Farc, muerto durante una operación militar en 2011. Lea también: Gobierno publica texto del acuerdo final alcanzado con las Farc.

El gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc alcanzaron el miércoles un acuerdo de paz tras casi cuatro años de negociaciones en Cuba que deberá ser refrendado en un plebiscito el 2 de octubre.

Roberto Sáenz, de 60 años, reconoció que a él y su familia les "da tristeza" que Guillermo León Sáenz Vargas, el nombre real de Alfonso Cano, no esté con vida para celebrar lo acordado en La Habana, pero al mismo tiempo sienten "alegría" por la salida política al conflicto.

Alfonso Cano murió el 4 de noviembre de 2011 en un operativo del Ejército tras casi cuatro décadas de militancia en las Farc, donde ocupó la máxima comandancia durante tres años luego de la muerte en 2008 de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda 'Tirofijo'.

"No está donde debía estar en este momento, toda vez que él fue un generador de este proceso, una persona convencida de la necesidad de transitar a la lucha política abierta y de convertir el movimiento armado en un movimiento político", dijo su hermano, declarado opositor de la lucha armada como vía al poder.

Ahora las Farc, que con la implementación de lo acordado pasarán a ser una organización política, deben "hacer todo un replanteamiento de sus objetivos a la luz de la movilización social, desarmada, política, ganarse los corazones de la gente. Es una tarea muy grande", explicó.

Dos caras de una moneda

La vida de Roberto y Guillermo León, integrantes de una familia bogotana de siete hijos, tomó caminos distintos a principio de la década de 1980, con el ingreso de este último a la guerrilla, donde rápidamente escaló hasta distintos niveles de la comandancia insurgente.

En el momento de su muerte, sobre Cano pesaban docenas de órdenes de captura por delitos como terrorismo, secuestro y homicidio.

Por otro lado, Roberto fue concejal por Bogotá entre 1990 y 1991 de la Unión Patriótica, un partido creado por políticos de izquierda y guerrilleros desmovilizados llevado al borde de la extinción hace dos décadas tras asesinatos ordenados por organizaciones de extrema derecha y agentes del Estado.

"No fui un victimario, yo nunca usé un arma (...) teníamos dos puntos de vista distintos sobre eso", aseguró Roberto, un destacado líder ambiental que estuvo en el Concejo de Bogotá entre 2012 y 2015, durante la alcaldía del exguerrillero del M-19 Gustavo Petro.

Los últimos contactos entre la familia y Cano fueron por correo entre 2008 y 2009, en un momento cumbre de la ofensiva estatal contra la guerrilla. Y el último encuentro fue en medio de los fallidos diálogos de paz de 1991 en Caracas, en los que Roberto participó junto a su hermano.

Por su vínculo sanguíneo con Cano, el resto de los Sáenz Vargas sufrieron secuestros y exilios, además de una "diáspora de la familia". "Fue una cosa muy dura para quienes sin estar en la lucha armada teníamos que sufrir consecuencias. Hay cierta sensación de sobrevivencia", añadió el exconcejal.

Roberto Sáenz destacó que, si se implementan los acuerdos de la forma en la que fueron pactados, el país va a "tener una transformación".

"No es la transformación revolucionaria, no es el socialismo ni nada, son solamente tareas que el Estado tiene que cumplir para sacar de la pobreza y del aislamiento a sectores importantes", dijo.

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