"Colombia debe estar libre de sospecha de minas al 2021": Sergio Bueno

"Colombia debe estar libre de sospecha de minas al 2021": Sergio Bueno

Abril 15, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Alfonso Ospina y Katherine Vega / Colprensa
Sergio Bueno, director de la Acción Integral contra Minas Antipersonal

Sergio Bueno, director de la Acción Integral contra Minas Antipersonal.

Foto: Colprensa

De Sergio Bueno se puede decir que está cumpliendo un apostolado. Tras pasar por la dirección del DAS (cuando la entidad debía desaparecer) y de Migración Colombia y de ser cónsul en Santiago de Chile, se entregó a la titánica tarea de despejar el territorio nacional de minas antipersonas sembradas durante décadas de guerra.

Lo hará desde la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal (Daicma), que manejará los recursos nacionales e internacionales destinados a la limpieza de 52 millones de metros cuadrados en 673 municipios, con el objetivo de que en cinco años los campesinos puedan caminar por ellos sin el temor de que una explosión traicionera les arranque las piernas.

¿Cuáles son las metas específicas del 2017 en desminado humanitario?

Lo primero que hay que decir es que el presidente Santos nos impuso la meta de que Colombia esté libre de sospecha de minas al 2021, y sobre eso hemos venido desarrollando una serie de acciones y de estrategias encaminadas a fortalecer la operación en toda Colombia. De los 52 millones de metros cuadrados de posible estimación de contaminación en Colombia, en los últimos siete meses hemos hecho una asignación de más de 23 millones de metros cuadrados, es decir, estamos llegando a más del 47 % del total de la contaminación en Colombia.

En los próximos dos años estamos empeñados en llegar a estos 23 millones de metros cuadrados que están condicionados, lógicamente, también por los fenómenos meteorológicos y por las dificultades que podamos encontrar en el tipo de contaminación.

¿Con la experiencia que han venido recogiendo, con qué se han encontrado, qué han tenido que ajustar?

El aprendizaje de gestos de paz en el Orejón (Antioquia) y Santa Helena (Meta) nos permitió tener una fortaleza iniciando esta gran capacidad operativa, que ha sido avanzar en los estándares internacionales que nos permitan adelantar de manera segura el proceso de desminado humanitario.

Dentro de estos estándares está establecer, por ejemplo, la rigurosidad para que la operación sea la más segura posible, tanto para las organizaciones como para las comunidades. Nos ha permitido entender, igualmente, la importancia de involucrar a las comunidades en el proceso de la Acción Integral contra Minas; antes de las operaciones, la identificación de los riesgos de las zonas; en el proceso, familiarizarse con él; y luego, medir el impacto de lo que significa la restitución del derecho de la movilidad y el uso de la tierra en las comunidades.

¿La articulación con los entes territoriales y la educación sobre el riesgo de las mismas son otros aspectos?

Sí, esas experiencias nos han permitido entender la importancia de estar muy articulados con los entes territoriales, las gobernaciones y las alcaldías, por el conocimiento que tienen de sus territorios y porque tenemos que garantizar la continuidad en políticas, especialmente enfocadas en la educación del riesgo y la atención a víctimas.

¿Cómo se está adelantando esa educación del riesgo?

En aquellos municipios y departamentos donde no estamos llegando actualmente en despeje, lo estamos haciendo a través de otras metodologías de intervención, como la realización de estudios no técnicos que nos permitan cualificar la información y, adicionalmente, estrategias de educación en el riesgo a través del apoyo del Sena, el Ministerio de Educación, la Cruz Roja Internacional y Defensa Civil, que nos permitan decirles a las comunidades algunas acciones de carácter preventivo para evitar que haya más víctimas.

En tal sentido, el Daicma ha venido fortaleciendo todo esta articulación con los entes territoriales y con las comunidades y estamos llegando a cada uno de los municipios para socializar la política.

¿Qué tanto peso tiene la cooperación internacional en este proceso de desminado?

La iniciativa Global para el Desminado Humanitario es una estrategia presentada por el presidente Santos y el expresidente Barack Obama que ha generado que más de 25 países estén apoyando este proceso. Tiene una proyección de costos de más de 327 millones de dólares; siendo el de la primera fase cerca de 136 millones de dólares, y vemos cómo ya tiene una financiación de más del 70 % para la operación.

¿ En el marco de ese modelo, también se ha fortalecido la institucionalidad para el desminado?

La brigada ya tiene más de 3800 personas capacitadas y certificadas para hacer desminado, la meta es que en diciembre llegue a cinco mil hombres. Igualmente, la Aedim (grupo de la Armada contra las minas) está sumando más del 47 % del total de la asignación y se han fortalecido siete organizaciones adicionales, dos civiles nacionales: Campaña Colombiana contra Minas y Atexx, que tiene miembros de la Policía expertos en explosivos: eso nos va a permitir avanzar en esta primera etapa, además de todo lo avanzado en técnicas de despeje, no solo a través del manual, sino fortaleciéndolo por el medio mecánico, en las zonas donde se pueda hacer, y con apoyo de perros.

Esta es una fortaleza que estamos desarrollando, dada la complejidad de la contaminación en Colombia, que no son minas convencionales sino artefactos explosivos improvisados con características de minas, lo que hace mucho más difícil su identificación, por no tener componentes de metal.

¿Cómo ha sido la recepción de las comunidades en esas zonas?

Los diferentes operadores del desminado humanitario han señalado que, en algunas de las regiones del país (por ejemplo, en Caquetá), algunas comunidades no han apoyado el proceso de enlace comunitario y estudios no técnicos.

Por eso estamos haciendo visitas a cada municipio y vereda para socializar de qué se trata la Acción Integral Contra Minas, especialmente para que las comunidades entiendan que el proceso de la identificación de las zonas es fundamental para iniciar las actividades del despeje y que hay una sola política al respecto, ejecutada por el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Militares y la Alta Consejería para el Posconflicto, y que lo que se busca es restituir un derecho de las comunidades del uso de su tierra, lo que es un beneficio para ellas.

¿Qué se espera con Humanicemos, la entidad de desminado de las Farc?

El objetivo que nos hemos trazado es que finalizados los 180 días que van estar ellos en las zonas transitorias, la organización Humanicemos DH esté acreditada y en proceso de crecimiento operacional. Se necesitan procesos de capacitación y desarrollar capacidades operativas, financieras y técnicas y estamos empeñados en eso para poder avanzar.

¿Qué ha pasado con otros grupos armados, como el ELN o las bacrim, están sembrando más minas?

Una de las garantías para desarrollar el desminado humanitario es la garantía de las comunidades de la no repetición y la no reinstalación de las minas, de tal manera que, para poder avanzar hacia él, es fundamental generar zonas humanitarias. Por eso, en esta asignación de los 23 millones de metros cuadrados estamos llegando a municipios con prevalencia previa de las Farc, donde podemos garantizar la no repetición.

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