"Ataque en Cauca dañó la confianza en las Farc": Fabrizio Hochschild

Abril 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Argemiro Piñeros | Colprensa.

Fabrizio Hochschild, coordinador para Colombia de la ONU.

Fabrizio Hochschild, coordinador para Colombia de la ONU, habla sobre lo que puede pasar con el proceso de paz de La Habana.

Fabrizio Hochschild, coordinador residente para Colombia de la ONU, pese a los últimos inconvenientes, es optimista frente al futuro del proceso de paz entre el Gobierno y las Farc.  

Hochschild mantiene una visión clara sobre lo que puede pasar,  luego del asesinato de los soldados en el Cauca y asegura que  la confianza que se había alcanzado a tener con la guerrilla  retrocedió, al igual que lo avanzado en el desescalonamiento del conflicto.  

No hay proceso de paz que progrese de una manera lineal, no hay proceso de paz que no haya cruzado por grandes crisis y retrocesos. Es justamente en estos momentos de crisis donde uno tiene que mostrar solidaridad con los que han sufrido, en ese caso los fallecidos en el ataque del 14 de abril, pero es  en esos momentos donde uno tiene que adoptar una posición madura, bien pensada e intensificar esfuerzos hacia el fin del conflicto, para garantizar que no haya más tragedias, como pasó. 

En las declaraciones que salieron al fin del  ciclo vi ese compromiso, esa madurez y también un reconocimiento de la gravedad de lo que había pasado. Esperamos que gracias a esas aptitudes de mucha sabiduría y compromiso se pueda llegar a acuerdos concretos para blindar el proceso de la repetición de un ataque como ese. 

El escepticismo en Colombia sobre el proceso es pésimo frente a la posibilidad de poner fin a un conflicto que lleva tantas décadas y donde hay una historia de intentos fallidos en el pasado. Eso es real y ese escepticismo y esas críticas se vieron justificadas por el ataque del 14 de abril y para nosotros es tan trágico, sobre todo por la pérdida de vidas y por lo que están sufriendo las familias, pero es trágico también porque gracias a las medidas de construcción de paz que había entre fines del año pasado y el 13 de abril, hubo una creciente confianza en el proceso y un  optimismo en la posibilidad de llegar a una solución negociada.

Este incidente ha dañado esa creciente y frágil confianza que estaba lentamente emergiendo en los últimos meses. Sí fue un golpe contra la confianza emergente desde ciertos sectores, pero les pedimos que, más allá de la indignación que hay frente a lo acontecido, se puede llegar de nuevo a un punto donde la construcción de medidas de paz pueda disminuir el impacto humanitario en el conflicto y  el peligro de más muertos y lograr reconstruir la  confianza perdida. 

Es obvio que ese incidente frenó, para no decir que retrocedió, esa discusión sobre medidas de desescalamiento. La primera medida del Gobierno después de los muertos fue anunciar el reinicio de los bombardeos, pero la esperanza es que esa discusión se puede intensificar y lograr resultados lo antes posible. Queda claro de lo acontecido  que las medidas que son unilaterales siempre van a hacer muy frágiles y lo que se necesita son medidas acordadas por las dos partes. El desminado es el excelente ejemplo de medida de desescalamiento conjunta.  

La verificación es algo que tiene que salir de la mesa, tiene que ser acordado. Si yo tomo medidas unilaterales e insisto en una verificación de mi parte, pero si no están acordadas con la otra parte, esta no va aceptar los resultados. En otros procesos de paz el monitoreo de veeduría empieza con la acción conjunta de las dos partes y los principales agentes de monitoreo son una especie de comisión conjunta de las dos partes, después se agrega un tercer actor por si hay disputas y dar confianza a los dos.

El pedido de tener un monitoreo por cualquier cese al fuego es muy pertinente, pero lo que se acuerde en ese punto para ser eficaz, para tener credibilidad, tiene que ser un mecanismo acordado por las dos partes, no impuesto unilateralmente. 

Las dudas que han surgido ahora y la indignación son entendibles, sobre todo porque los ataques se dieron en un momento, como los mostraban las encuestas,  en que ciertos sectores que habían sido escépticos empezaron a pensar que la paz con una solución negociada sí era posible y que el proceso sí tenía un valor y que esas esperanzas frágiles recién nacidas quedaron copiados en la cabeza por ese ataque, pero creo que lo que toca hacer ahora es trabajar para volver a ese círculo virtuoso que se había generado con acciones de paz o acuerdos humanitarios como es el desminado.

Hay  cosas que a mi parecer no han tenido la visibilidad que merecen. Si uno compara la realidad del conflicto dos años antes del proceso con los dos que lleva, han habido efectos muy importantes,  muy humanitarios. Por ejemplo, los desplazamientos han sido   30 % menores, es decir hay cien mil personas que están  en  sus casas y que sin el proceso de paz estarían en situación grave. Los  enfrentamientos también han disminuido y el número de muertos militares ha caído en un 30 %.

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