"Ambiciones personales no deben secuestrar consolidación de la paz": Alejandro Toledo

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El expresidente del Perú, Alejandro Toledo, ofreció en Cali su mediación para que el acuerdo con las Farc se destrabe. Hay que dejar de lado ambiciones personales, políticas y electorales, señala.

"Ambiciones personales no deben secuestrar consolidación de la paz": Alejandro Toledo

Octubre 14, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Alejandro Toledo, expresidente del Perú.

El expresidente del Perú, Alejandro Toledo, ofreció en Cali su mediación para que el acuerdo con las Farc se destrabe. Hay que dejar de lado ambiciones personales, políticas y electorales, señala.

El expresidente peruano, Alejandro Toledo, ofreció ayer en Cali su mediación para ayudar a destrabar las dificultades surgidas en el acuerdo con las Farc, tras el plebiscito del 2 de octubre, tras señalar que “la paz de Colombia es muy importante para América Latina”.

Resaltó que la paz se debe lograr dejando a un lado las ambiciones personales, políticas y hasta electorales, pues se trata de una conquista para las próximas generaciones. 

El exmandatario, quien es un reconocido economista internacional, dictó una charla por invitación de la Universidad del Valle para presentar su libro 'La Sociedad Compartida', una Visión Global del Futuro de América Latina.

Toledo invitó a las fuerzas políticas, sociales y económicas a reunirse en una gran mesa –con el apoyo de presidentes latioamericanos en ejercicio y expresidentes— para consolidar el proceso y las negociaciones con las Farc.

El acuerdo de paz con las Farc está en dificultades tras la derrota del Sí en el plebiscito. ¿Qué hacer para destrabarlo?

Eso es responsabilidad de todos los ciudadanos que aman la vida y la democracia. Cuidado con el silencio sobre la paz y la democracia ya que puede ser leído por las generaciones futuras como parte de una complicidad. 

Invoco a todos los líderes de Colombia, América Latina y del mundo para que puedan ayudar a que la paz se consolide en este país. Y que la democracia también se consolide en aquellas naciones que tienen regímenes autoritarios.

¿Por qué dice usted que esa paz no debe estar escondida detrás de las ambiciones personales y políticas de algunos líderes?

Sí. Creo que pueden haber diferencias entre líderes políticos de los países de América Latina, pero esas ambiciones personales no deben secuestrar la posibilidad de que la paz  'cuaje'. Son opiniones distintas y válidas, pero hay que sentarse a la mesa para discutir los problemas de la paz, no con una agenda política escondida. 

No voy entrometerme en los asuntos internos de Colombia. Soy amigo de los expresidentes Uribe, Pastrana y Samper, como también del presidente Santos, y mal haría en tratar de inmiscuirme en las diferencias que puedan tener y que son válidas. Pero enciérrense en un diálogo y pensemos todos cómo podemos contribuir para que la paz en Colombia sea parte de la patria grande latinoamericana. 

¿Cómo podría usted contribuir con sus buenos oficios a que el proceso de paz con las Farc se consolide?

No voy a declarar públicamente sobre lo que hemos conversado (con el presidente Santos) y puedo decir que he asumido el compromiso de tratar de persuadir a los líderes latinoamericanos y del mundo que son parte del directorio de la fundación que presido, para que puedan ayudar a que esa paz  'cuaje' en Colombia. 

Es decir, que esos líderes puedan sentarse en una mesa privada para ventilar sus discrepancias y con el propósito, insisto, en que ‘cuaje’ y se consolide la paz entre los colombianos. Eso es muy importante hoy, y si puedo hacer algo ahora que paso más tiempo como docente estoy dispuesto a colaborar, porque la paz de Colombia significará la paz en el Perú y en toda América Latina.

¿Eso significa una mediación de su parte?

Llámese como se quiera. Lo que digo es que esta patria latinoamericana grande nos pertenece a todos. Ya no hay fronteras, ya que la paz no tiene nacionalidad así como los derechos humanos no tienen color de piel ni raza ni género. 

En su diálogo con el presidente Santos, ¿qué le dijo sobre cómo podría ser su mediación o colaboración?

No voy a comentar nada sobre eso. Solo digo que este ciudadano indio gitano que trota por el mundo y que tiene algunos contactos con los líderes más influyentes, está en disposición de colaborar con la hermana república de Colombia. 

La paz no tiene color de izquierda ni de derecha. La paz es para  que nuestros hijos vivan en tranquilidad, que no sean secuestrados, y tengan la libertad de tener una educación de calidad para ser libres.

¿Le sorprendió o no, el premio Nobel para el presidente Santos?

Creo que fue muy merecido. Pero deberían darle un premio Nobel a todos los colombianos y latinoamericanos que trabajan abierta o silenciosamente por una paz sólida y una democracia que entrega resultados concretos y medibles para los más pobres. 

¿Confía en qué las nuevas negociaciones para hacerle ajustes al acuerdo de paz con las Farc finalizarán pronto o no, a raíz de la nueva coyuntura política que se ha presentado en Colombia?

Todavía hay un camino por recorrer. Sobre eso debemos converger. Mi deseo es que la paz se logre y que las dos partes cumplan con sus compromisos, y para eso hay que operar en función de los colores de la patria colombiana y latinoamericana.

No voy a entrar a desgranar las discrepancias internas que pudieren haber en el acuerdo de paz, pero es necesario que se ventilen entre todos. Se que el presidente Santos tiene la voluntad de llamar a los líderes políticos para conversar. No hay obra perfecta. Hay que escuchar a los demás. Pero lo que no se pueden utilizar son esas discrepancias políticas para minar el objetivo de la paz en Colombia, un país que quiero mucho. 

Me gustaría ver que el Grupo de Rio y la OEA pudieran convocar a una reunión de toda América Latina y comprometernos a que se consolide la paz en Colombia. Y que la democracia se generalice en la región. Como ciudadano latinoamericano me comprometí a colaborar en el logro de una paz duradera, estable y no frágil.

Usted en su charla en la Univalle dijo que la paz no debe tener fines electorales. ¿A qué, o a  quiénes se refería?

No solamente en las elecciones de hoy o mañana, sino en el tipo de vida de las próximas generaciones de las cuales dependerá  la consolidación de la paz. Será difícil entregar un continente libre sino tenemos paz y una democracia sólida. Y si se trata de elecciones estas serán duraderas si la paz está consolidada. Cuidado porque la fruta está madura para caerse.

Se refiere al populismo y la posible caída de Nicolás Maduro?

En América Latina...

¿Visualiza efectos positivos en la negociación que se iniciará con el ELN?

Todo lo que sea para cristalizar esa paz para terminar con 60 años de conflicto armado, es bienvenido. Lo digo con la experiencia de haber vivido 25 años de una guerra fratricida con Sendero Luminoso en el Perú. Hoy, ya no tenemos esa guerrilla. 

¿Qué tanto se ha debilitado o no la institucionalidad latinoamericana hoy?

Creo que es una de las tareas que nos toca enfrentar. Hemos aprendido y avanzado mucho. La crisis financiera del 2008 y el 2009 no la produjo América Latina sino Wall Street, JP Morgan o Merryl Linch, lo mismo que Lehman Brothers. 

Pagamos parte de esa factura, pero ahora nos toca construir una arquitectura institucional más fuerte donde los gobernantes locales y nacionales les rindan cuentas a los ciudadanos para recuperar la credibilidad de la dirigencia política.

El FMI sugiere que el neoliberalismo debe ser superado, pues ya vivimos otros tiempos. ¿Usted comparte esa visión?

Esas frases de neoliberalismo y radicalismo me hacen recordar aquellas frases del socialismo del siglo XXI que no logro entender. 

Se deben entregar resultados con educación de calidad para que la gente salga de la pobreza, sin tener en cuenta su color político, o que sea de derecha o de izquierda. Son derechos humanos. 

¿Qué piensa de las actitudes antilatinas de Donald Trump en que se ha basado su campaña a la presidencia en los Estados Unidos?

Uno para ser presidente no necesita ser multimillonario. Las presidencias en América Latina no se compran.

"América Latina debe diversificar su economía"

Toledo ocupó la Presidencia de la República del Perú entre el 28 de julio de 2001 y el 28 de julio de 2006.

A pesar de su origen humilde, pues nació en una provincia indígena, estudió economía  en la Universidad de San Francisco y luego en la Universidad de Stanford. 

Se vinculó originalmente al ámbito técnico y académico, y luego incursionó en el mundo político al fundar el partido ‘País Posible’.

Su gobierno se caracterizó por el inicio del despunte macroeconómico del país, fomentando la inversión extranjera y la firma de tratados de libre comercio; y por la implementación de varios proyectos de inversión en infraestructura y desarrollo humano.

Logró reducir el índice de pobreza en 25 puntos porcentuales e impulsó el Producto Interno Bruto, PIB, hasta lograr crecimientos del 7% al año.

En su libro 'La sociedad compartida' usted menciona que si la economía latina se diversifica, podría ser la más competitiva del mundo...

 Absolutamente. Es un imperativo no depender solo de la venta de materias primas básicas como el petróleo, los metales, el carbón, y hasta la soya en Argentina, ya que los precios no los ponemos nosotros. Eso nos hace vulnerables al depender de factores externos. 

La economía la debemos tomar en nuestras propias manos con una verdadera diversificación a través de la venta de productos con valor agregado. Y ante todo, que se mire al campo y que a su vez se respete la biodiversidad y los recursos naturales. Eso generará muchos puestos de trabajo, sobre todo para los jóvenes con empleos dignos y bien remunerados. 

¿La educación es la única salida de la pobreza, pues usted es un ejemplo de ello...

En mi libro transmito el mensaje de que hay que tener un capital humano fuerte y educado para entregarles resultados a los ciudadanos y no desilusionarlos.

La educación nos hace libres, pues alguien educado no permite el insulto a su dignidad así sea pobre y sobre todo cuando le regalan el pescado porque los precios de algunas materias primas son altos en el mercado internacional. Pero cuando caen ya no tendrán dinero (algunos países) para hacer esos regalos. Por eso es necesario enseñarles a los ciudadanos a pescar.

 Otro punto es consolidar la paz y que la democracia tenga contenido y no exista discriminación entre el color de piel, género o lugar de nacimiento.

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