"Una consulta que incluya a Vargas Lleras la desfigura totalmente": De la Calle

"Una consulta que incluya a Vargas Lleras la desfigura totalmente": De la Calle

Agosto 20, 2017 - 01:52 p.m. Por:
Argemiro Piñeros / Colprensa
Humberto de la Calle

Humberto De la Calle, exjefe negociador del Gobierno con las Farc.

Colprensa

Con campaña adelantada en municipios y ciudades en donde la violencia se vivió por años y ahora se siente la paz, Humberto De la Calle cumple una semana con las banderas iniciales de su candidatura presidencial, la cual tan solo en noviembre definirá si la hace por firmas o por el Partido Liberal.

De la Calle manifiesta que el liberalismo debe fijar pronto las reglas de juego, teniendo en cuenta que si se busca una coalición con otros sectores políticos para defender la paz, no puede ser con quienes han guardado silencio sobre el tema, y en concreto señala a Germán Vargas Lleras.

¿A una semana de haber lanzado su candidatura, cómo le ha ido en los recorridos que viene adelantando?


Estoy muy satisfecho porque lo que he visto es un gran apoyo, estoy saliendo mucho a las zonas alejadas, a las zonas periféricas, en donde encuentro no solo un alivio en aquellos sitios en donde desapareció el conflicto, sino también una enorme esperanza. Por eso, la idea de volver trizas el acuerdo de paz es una locura, eso no le conviene a Colombia.

En las ciudades, los independientes, los jóvenes me han manifestado su entusiasmo, y como lo anuncié hace una semana, abrí canales de comunicación para recibir propuestas con el ánimo de hacer una plataforma política que no sea producto de la decisión personal, sino que se nutra de la participación de los ciudadanos.

A las 24 horas de haberlo propuesto, ya teníamos 700 propuestas y estamos intensificando un trabajo en las mismas, para que en noviembre se esté anunciando mi plataforma política.

¿Satisfecho por el repunte en las encuestas en las que parece ya haber empezado a subir?


Siempre creo que las encuestas a una distancia tan larga de la fecha electoral son indicios y visiones de momento, pero -claro- me parece que es satisfactorio. Lo que hay que hacer es seguir trabajando, las encuestas cada día traerán su afán pero lo que tengo claro es que el propósito es colocar mi experiencia al servicio de los colombianos para ver si me dan su confianza.

¿Condicionó usted su llegada al liberalismo a que haya un respaldo total a la paz?


Es imposible pronunciarse sobre unas reglas que aún no existen, el Partido Liberal no ha tomado decisiones. El congreso del 28 de septiembre será la ocasión para definir la manera de escoger los candidatos, lo que yo he dicho me parece que tiene bastante solidez y es que una hipotética consulta dentro del liberalismo debe agrupar personas que hayan sido explícitas defensoras del proceso de paz.

En segundo lugar, no creo que sea una buena idea limitarse a los linderos del Partido Liberal, yo creo que un apoyo debería estar acompañado de una autorización para buscar coaliciones, no solo con otros partidos, sino con muchos grupos independientes, movimientos sociales, porque sin una enorme coalición antes de la primera vuelta, realmente este deseo de una paz firme y de abrir caminos de cambio y transformación puede fracasar.

Como tercero, y hoy lo reafirmo con mayor razón, el Partido Liberal debe conferir un mandato muy claro al candidato que escoja para irse a fondo contra la corrupción. Lo que estamos viendo ya, como lo dice la Biblia, es que la sal se ha corrompido. Si la sal se corrompe, pues realmente la situación es crítica, ya no solo está en los grandes contratistas del Estado, sino en aquellos encargados de luchar contra la corrupción.

¿Cuando habla de esa gran coalición de paz, hablamos de todos los precandidatos liberales y de Germán Vargas Lleras?


El Partido Liberal ha sido claro en su defensa del proceso de paz, pero quiero trasladar esta reflexión a la hipotética consulta interpartidista en marzo, porque lo que quiero señalar es que para que la coalición tenga sentido hacia la ciudadanía, tenga coherencia, se necesita que haya una sola línea en relación con la paz. De lo contrario, la hipótesis de incluir a personas que han guardado silencio en esa consulta la convertiría simplemente en un mecanismo meramente electorero, en ese sentido sería inconveniente.

Y para que esto no quede en el aire, me estoy refiriendo en concreto al doctor Vargas Lleras, quien ha guardado silencio, que no se a qué corresponde y cuál es su intención, pero una consulta que incluya a Vargas Lleras la desfigura totalmente.

¿Es decir que usted no iría a una consulta interpartidista con el exvicepresidente Vargas Lleras?


Esto suena todavía muy especulativo, remoto, pero lo que acabo de decir es que me parece que la solidez de la consulta es la coherencia política. Si una consulta se hace con tal grado de incoherencia, terminaría siendo una maniobra electoral, francamente eso no es conveniente. Pero estas son decisiones que debe tomar inicialmente el Partido Liberal. Esa es la razón por la cual, siendo yo liberal y naturalmente deseando el apoyo del partido, no me puedo pronunciar sobre decisiones que no han sido adoptadas.

“Estoy estudiando en profundidad la reforma (política y electoral), que corresponde a decisiones distintas al acuerdo de paz y lo reitero”

¿Ese “silencio de Vargas Lleras” que usted menciona está llevando a que el futuro de la implementación de los acuerdos sea incierto?

Él tendría que responder esa pregunta, pero por lo pronto no hemos visto un apoyo categórico sino más bien un largo silencio, y también la actitud desde su propio partido, Cambio Radical, que en varias ocasiones se ha opuesto a proyectos y decisiones del Gobierno para implementar los acuerdos.

¿Se puede alcanzar la reforma política que se tramita tal y como se pensó en La Habana durante la negociación?

Primero, hago la siguiente precisión: en La Habana lo que se señalaron fueron las bases para que luego de la dejación de armas y con las fuerzas políticas, se tomaran decisiones tendientes a abrir la política, facilitar la inclusión de nuevos movimientos, luego hasta allí llega el propio acuerdo. Pero lo que está ocurriendo hoy es que se ha presentado un proyecto que contiene una infinidad de temas no necesariamente vinculados de manera esencial y directa a lo acordado.

Me parece que algunos elementos que en vez de abrir la política tienden a cerrarla. Por ejemplo, la imposibilidad de recoger firmas para presentar candidaturas presidenciales, lo que terminaría provocando una especie de monopolización de la política en manos de los partidos, frente a eso y yo tengo serias dudas.

Otra aspiración clara era tener un organismo electoral absolutamente independiente y autónomo, pero la configuración hasta ahora no cumple con esos requisitos.

¿Qué hacer para salir de la crisis de corrupción de la justicia?

Lo primero es que esto se debe atacar en un esquema total de reforma profunda a la justicia, una reforma a la raíz, casi empezar de ceros. Esa reforma debe ir en dos líneas: una, el acceso y eficacia de la justicia, que implica decisiones fundamentalmente de carácter administrativo; y en segundo lugar, la configuración, nombramiento y el papel de las altas cortes, que es en donde hemos venido viendo un desbordamiento de funciones que realmente es inconveniente, una especie de puerta giratoria que genera serias dudas.

Parto de la base de reconocer que en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 pensamos que involucrar a las cortes en decisiones en materia de nombramiento de órganos de control iba a producir un efecto benéfico, pero resulta que las manzanas podridas no son corregidas por las manzanas buenas, sino al revés, las podridas terminan haciendo daño a las buenas.

Por eso creo que en la Constituyente hubo un error, nos equivocamos y esto hay que transformarlo de raíz, evitar las interferencias que han politizado la justicia, pero en el pasado se han visto obstáculos grandes porque se ha creado una red de intereses entre elementos del Congreso, algunos miembros de las cortes, y la dificultad ha sido enorme para dar un paso enorme y radical en la reforma a la justicia, por eso no descartaría una asamblea constituyente.

¿Cómo pensaría que podría ser?


Me propongo trabajar sobre los elementos de una reforma radical de la justicia. Si soy elegido prepararé para el 7 de agosto una propuesta concreta, si tenemos éxito con ella la sacaremos adelante, pero donde los intereses creados impidan este procedimiento no descartaría en ese momento sobre la base que se limite exclusivamente al tratamiento de la reforma judicial.

¿Pero sí se podría frenar una constituyente a un solo tema?

Esa siempre es una inquietud, pero en este caso hay un hecho nuevo: la Corte Constitucional señaló que cuando una asamblea constitucional desborda su mandato, esa corte tiene control sobre las decisiones que se salgan del objeto preciso para lo cual fue convocada.

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