Petro y Vargas Lleras: dos polos opuestos en la misma encrucijada

Junio 18, 2017 - 07:55 a.m. Por:
Por: Argemiro Piñeros /Colprensa 
Petro y Vargas

Germán Vargas Lleras y Gustavo Petro

Archivo El País

En unos meses, cuando Juan Manuel Santos empiece a hacer sus memorias de gobierno, deberá recordar dos momentos políticos en los que él y su gente le creyeron a ojo cerrado a las encuestas.

Una fue en mayo de 2014, cuando competía por la reelección presidencial. Prácticamente todos los guarismos lo daban como ganador, al menos de la primera vuelta. Sin embargo, la realidad fue otra, perdió y por más de 450 mil votos, con su contradictor Óscar Iván Zuluaga.

El segundo momento al que las encuestas le sacaron literalmente canas a Santos fue cuando la votación del plebiscito que buscaba refrendar los acuerdos con las Farc. En ninguna salía perdiendo y la victoria en las menos optimistas le daban un triunfo al Sí por encima del 10 %. Pero en las urnas se impuso el NO.

Sin embargo, siguen siendo las encuestas el tensiómetro político que miden los ánimos electorales. Para la muestra lo que está pasando ahora, cuando aparecen a la cabeza de ellas el exvicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, y el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro Urrego.

Y si fueran estas mediciones una realidad política que permanece en el tiempo, y no solo la fotografía de un momento, sería posible pensar que si las elecciones fueran ya, a Vargas y Petro, a pesar de su favoritismo, no les alcanzaría para llegar a segunda vuelta, lo que les obliga a buscar alianzas.

Y son estas alianzas las que precisamente no se miden en las encuestas, esas que deben estar construyendo cada uno de ellos, aunque con escenarios completamente diferentes.

El de Vargas Lleras

¿Pero cómo es el escenario que debe enfrentar el jefe de Cambio Radical para tener socios de peso? En primer lugar, Vargas Lleras le está apostando a que sus listas para Senado y Cámara en el 2018 casi que se doblen. El objetivo, según dijo el director del partido, Jorge Enrique Vélez, es ese. Eso significaría que pasarían de 9 senadores a, por lo menos, 15; y en la Cámara, treparse a tener, al menos, 25 representantes, pues en la actualidad son 14.

Eso le daría al exvicepresidente el segundo o tercer partido del Congreso, lo que le ayudaría a que llegue con más de dos millones de votos a la primera vuelta presidencial. Si no le va bien en las legislativas, le sería difícil presionar a posibles aliados para que le apoyen, entre ellos al liberalismo y la U.

El analista John Mario González sostiene que “la urgencia de Vargas ahora es buscar aliados dentro de los demás candidatos presidenciales. Hoy Vargas está muy solo en la centro derecha, como le pasa a Gustavo Petro, que está muy solo en la centro izquierda”.

Vargas, en su opinión, puede ser fuerte en las elecciones legislativas, pero no tiene fácil consolidar una coalición multipartidista. Considera que dentro de la estrategia que deberá manejar es mostrar que no solo lo rodea la dirigencia política tradicional. También cree que el voto de opinión aún no se refleja en las encuestas, y por eso será un sector al que Vargas le apostará parte de su campaña presidencial.

Para una segunda vuelta, proyecta González, el jefe de Cambio podría tener muchas opciones. Desde consolidar una coalición de derecha, en donde esté el uribismo. Pero un escenario más que se le abriría es la Unidad Nacional dos, es decir, que lo apoyen el liberalismo, la U y un sector de los conservadores, tal y como aconteció con el presidente Santos.

Esta opción, sin embargo, la ven más complicada algunos analistas, dada la resistencia que Vargas genera entre liberales y miembros de la U.
El escenario Petro
Para el exalcalde Gustavo Petro las cosas parecen aún más complejas, pese a que en la fotografía de las últimas encuestas le vaya bien.
Uno de los primeros problemas que afronta el jefe de Progresistas es una sanción fiscal que le impuso la Contraloría de Bogotá el año pasado por más de $210.000 millones como responsable de haber rebajado el pasaje de Transmilenio.

Esta situación ya ha llevado a varias interpretaciones sobre su futuro legal. El profesor Andrés Felipe Bernal afirma que Petro está inhabilitado, porque esa deuda no le permitiría posesionarse si llega a ganar la Presidencia: “Él puede participar, pero la inhabilidad opera como restricción al momento de la posesión; tiene una deuda con el tesoro público y le sería casi imposible pagar”.

Según el experto, acá vendría una estrategia jurídica que el exalcalde buscaría, como lo hizo con el entonces procurador Alejandro Ordóñez, quien lo destituyó, que sería interponer reclamaciones antes los jueces colombianos con una tutelatón, o recurrir a las cortes internacionales.
El magistrado del Consejo Nacional Electoral, Armando Novoa, coincide en que, de ganar Petro, la única salida es que pague. “Se puede inscribir, participar, pero no posesionarse con base a la legislación actual”.

A su vez, González no ve a Petro como candidato por “su fracaso administrativo inmenso en Bogotá, su propuesta política y social atada a la base chavista y porque demostró que en época de vacas gordas se aprovechó de ellas, pero ahora no las tiene”.

Sobre posibles aliados, dice que no lo ve cerca de la alianza que sellarían Claudia López, Jorge Enrique Robledo y Sergio Fajardo: “hoy es un hombre de pocos amigos en la izquierda, además representa una propuesta quedada y ya está en su techo”.

Además, elexalcalde deberá buscar firmas para inscribirse, para lo que está esperando que sea aprobada la reforma electoral que, vía ‘fast track’, le llevaría a conseguir solo 85 mil firmas. De lo contrario, tendría que conseguir al menos 300 mil.

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