La encrucijada del liberalismo para las elecciones del 2018

La encrucijada del liberalismo para las elecciones del 2018

Octubre 29, 2017 - 07:45 a.m. Por:
Colprensa
Partido Liberal

Humberto de la Calle, Édinson Delgado y Juan Fernando Cristo.

El País.com.co

Un soporte fundamental que tuvo Juan Manuel Santos en el 2014 para lograr ganar la reelección presidencial fue la jefatura de debate que asumió el hoy jefe del Partido Liberal, el expresidente César Gaviria Trujillo.

Como en las viejas épocas en que se decía que los liberales hacían campaña agitando el trapo rojo, Gaviria sorprendió cuando el 17 de mayo de ese año, en el cierre de la campaña, en un emotivo discurso en Bogotá, gritó en forma reiterativa: “Uribe mentiroso, Uribe mentiroso, Uribe mentiroso”, frase que rápidamente se volvió un estribillo en las manifestaciones de Santos.

Dos años después, en 2016, y con una misión diferente, el expresidente Gaviria volvió a agitar el trapo, ya no el rojo, sino el blanco (la bandera de la paz), para defender el referendo de los acuerdos de paz a los que había llegado el gobierno Santos con las Farc. Aunque hubo discurso en plaza pública, contactó diferentes sectores y fue uno de los referentes principales de ese referendo, su cometido no logró el resultado esperado.

Ahora en 2017, una vez más, César Gaviria Trujillo vuelve a irrumpir en el escenario político, esta vez con la difícil tarea de llevar a su partido a ganar la Presidencia de la República en el 2018.

La tarea no parece nada fácil. Gaviria retomó la dirección de la colectividad hace un mes y su nombre ó unió todas las tendencias para que él fuera el jefe, pero su liderazgo no fue suficiente para que todos los liberales que aspiran a la Presidencia aceptaran someterse a una consulta popular en una misma fecha.

El senador Juan Manuel Galán se convirtió en la primera piedra en el zapato, pues había presentado su precandidatura desde el año pasado, bajo el postulado de que la consulta se realizara en marzo de 2018. Sin embargo, perdió, pues el partido, por orientación de Gaviria, acogió la propuesta del exnegociador Humberto De la Calle de que la consulta fuera en noviembre de este año.

Pero pocos días después del congreso nacional (finales de septiembre), que escogió ese mecanismo, la consulta empezó a perder fuerza.
Por un lado, Luis Fernando Velasco se desmontó de su aspiración y solo quedaron De la Calle, Juan Fernando Cristo y Édinson Delgado. También cayó sobre la consulta la polémica por el costo que tendría: $85 mil millones. Después de pedir a la Registraduría cambiar las condiciones del mecanismo, se recortó su tamaño y solo se hará en las cabeceras municipales, en 10 mil mesas y su costo no pasará de los $40 mil millones.

Esto volvió a llevar a que sus precandidatos se dividieran. De la Calle, que pidió la consulta, ahora no descarta mirar otra opción: “Fuimos los primeros en expresar nuestra preocupación por los elevados costos y hemos encontrado que el partido, los candidatos, la Registraduría y el Ministerio de Hacienda acogen nuestra advertencia”.

Cristo insiste en que la consulta para noviembre la pidió De la Calle. “Siempre pensé que la consulta debía hacerse en marzo, sin embargo el partido, en su congreso, acogió la propuesta del doctor De la Calle, de adelantarla a noviembre” y defiende la necesidad de que el candidato sea por consulta, cueste lo que cueste.

“Los colombianos han castigado a los partidos porque no los escuchan, y hoy, cuando hemos abierto las puertas del diálogo y queremos saber qué piensan, nos critican. El reto de esta consulta abierta es abrir las puertas de la democracia con la racionalización de los costos”, dijo.

Esa división de los candidatos ya ha empezado a causar malestar en Gaviria, quien les ha dicho: “El Partido Liberal va a elegir el reemplazo de Santos, no somos un partido de garaje, si ustedes no se ponen de acuerdo, no podemos tomar decisiones a bolígrafo”.

Galán ha advertido que una consulta como está prevista es de maquinaria, donde quien saldría favorecido sería el exministro Cristo, que tiene el apoyo de gran parte de la bancada liberal, mientras que De la Calle se movería con el voto de opinión, el cual no es tan fácil que salga en una época atípica de elecciones.

De ahí que el exjefe negociador insista en que se busque otro mecanismo. En la misma línea se ha expresado el candidato Édinson Delgado, quien sostiene que “las directivas del partido, como los propios aspirantes, debemos reflexionar sobre la viabilidad de esta consulta; hay que buscar otros mecanismos”.

Para el representante a la Cámara Alejandro Carlos Chacón, expresidente del liberalismo, lo que es claro es que De la Calle quiere una encuesta, en las que él es el que mejor figura de los tres candidatos y no la consulta, donde no será fuerte.

“La consulta, que contempla la Constitución Política, permite mostrar que el liberalismo es un partido en donde se toman sus decisiones por democracia y no a dedo”, dijo.

Sea Cristo, De la Calle o Delgado, el elegido el 19 de noviembre deberá salir de inmediato a sellar una alianza con otros sectores que permita al liberalismo liderar una candidatura fuerte.

Así lo considera Delgado, quien sostiene que “para que tengamos una opción tenemos que hacer una gran consulta en marzo con otros candidatos, para sacar el mejor y ganar en primera vuelta”.

De esos sectores de los que habla el también senador, el que está más cercano es el del grupo que lidera la exministra Clara López, quien en el pasado fue liberal y son varios los temas que le acercan, en especial lo referente a la paz. La duda que surge ahora es si López, quien logró más de dos millones de votos en el 2014, se enfrentaría a un candidato liberal en una consulta interpartidista que no tiene una votación alta asegurada.

Cercano por la paz, pero algo distante en temas de ideología, estaría el sector que lidera el exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo y los senadores Claudia López y Jorge Enrique Robledo. Este triunvirato está próximo a decir cómo será la forma en que escogerán quién de ellos será el candidato y todo indica que sería por encuesta antes de finalizar el año.

Quien sí está lejos de una coalición con el liberalismo es el exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Humberto De la Calle incluso señala que “pensar en Vargas Lleras en una consulta interpartidista, la desfiguraría”.

Sin embargo, sí hay un sector que podría estar del lado de Vargas, el de las senadoras Viviane Morales y Sofía Gaviria, duras críticas al proceso de paz, que no le han votado proyectos clave al Gobierno y se han enfrentado en el partido incluso con el propio expresidente Gaviria, por cerrarles el camino a sus precandidaturas al obligarlas a firmar un manifiesto que les comprometía a apoyar los acuerdos de paz y su implementación.

Lo claro es que el liberalismo, para regresar, 24 años después, a gobernar a la Casa de Nariño, tiene un camino complejo que aún requiere de una coalición y que entre a la misma cazando una importante votación.

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